• miércoles, 07 de diciembre de 2022
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PAMPLONA

La 'olvidada' plaza del Búho en Pamplona, tres años esperando las mejoras anunciadas

Sin los toboganes previstos, ni pasarela peatonal, ni ascensor panorámico, ni baño público, ni eliminación del aparcamiento en Río Alzania.

Plaza del Búho en el barrio de Azpilagaña en Pamplona. Navarra.com
Plaza del Búho en el barrio de Azpilagaña en Pamplona. Navarra.com

Muchos pamploneses desconocen dónde está la plaza del Búho en la capital navarra. Está 'escondida' y 'olvidada' en el barrio de Azpilagaña, justo debajo de la calle Río Ega y junto a la calle Río Alzania, sin salida a la avenida de Zaragoza. Por no haber, no hay ni una sola placa o cartel con el nombre de la plaza.

En el mes de diciembre de 2019, hace casi tres años, el alcalde de Pamplona Enrique Maya, y un grupo de concejales visitaron la plaza que estaba en obras. Dispone de un frontón en el lado este de la plaza con el dibujo de un búho en la parte alta del frontis, única forma de relacionarlo con el nombre la plaza.

La propuesta inicial del Ayuntamiento de Pamplona incluía toboganes, un ascensor panorámico y una pasarela peatonal para salvar los desniveles existentes, de lo que nada se ha hecho hasta hoy.

También se preveía aumentar la vegetación, establecer espacios intergeneracionales, reordenar las plazas de aparcamiento o crear un quiosco bajo el mirador, de los que no hay noticias.

Los trabajos que se realizaron en 2019 pasaron por la reorganización integral del espacio, respetando algunas de las construcciones existentes como el frontón o la estructura de dos pisos situada en la plaza, una especie de mirador, que mantiene protagonismo. En el frontón se limpiaron por completo los muros, descubriendo la construcción original.

Para darle un nuevo aspecto más atractivo y alegre, se realizó un mural decorativo en la parte trasera. El tema del mural es una imagen del año 1961 correspondiente al inicio de la reurbanización de la calle Abejeras, en la que se aprecia, en primer plano, las casas existentes y al fondo las nuevas viviendas en construcción.

También se pintó el frontis, excluyendo la piedra arenisca. Posteriormente, a las paredes se les dio un tratamiento antigraffiti para evitar actos vandálicos. Asimismo, colocaron unos pequeños aleros para evitar las filtraciones de agua a la estructura.

El proyecto municipal incluyó el cambio del mobiliario urbano de la plaza y de la colocación de una fuente. También se renovó la recogida de aguas pluviales y la instalación de alumbrado público y la necesaria instalación de riego.

La urbanización incluyó la preinstalación de servicios que permitirían en un futuro, si se considera oportuno, colocar un baño público anexo a la estructura, tal y como recogía el diagnóstico participativo. El mismo documento planteaba una especie de bar que con la urbanización realizada que no se ha instalado.

El documento elaborado por el Ayuntamiento y el vecindario contempló la instalación de una estructura-rampa-mirador desde la calle Río Alzania hasta la calle Río Ega, así como un ascensor que aún no se ha colocado.

Asimismo, no se ha eliminado el aparcamiento de la calle Río Alzania para convertirlo en espacio peatonal o, al contrario, crear nuevas plazas de aparcamiento haciendo desaparecer la escalinata de la parte de atrás del frontón.

De esta manera, el proyecto ejecutado hace tres años respetaba la esencia y los criterios marcados en el diagnóstico participativo, pudiéndose realizar lo diseñado en él en fases posteriores. Mientras tanto los vecinos siguen esperando las mejoras tres años después.

El origen del nombre de plaza del Búho

El Ayuntamiento de Pamplona preparó un plan de acción en 1982 destinado a rescatar espacios residuales en los barrios. De esta forma, este espacio abandonado en la Milagrosa se convirtió en una plaza de 3.400 metros cuadrados con un frontón y espacios verdes.

El muro de contención que 'sujeta' la calle Río Ega se convirtió en un mirador que desde la mencionada calle se asoma al nuevo espacio y protege a la vez a la plaza.

El proyecto, diseñado por el arquitecto Alfonso Azagra, supuso al consistorio pamplonés una inversión cercana a los 23 millones de pesetas. El búho tallado en piedra en lo alto del frontis de aquel frontón dio nombre entonces a la nueva plaza.

Seis años antes, en 1976, el Ayuntamiento de Pamplona presentó un plan para construir doce guarderías infantiles con capacidad para un centenar de niños cada una, subvencionadas por el Ministerio de la Gobernación.

Una de ellas se proyectó en la calle Río Ega, en el barrio de la Milagrosa, junto a unos edificios de nueva construcción. Las obras comenzaron a principios de 1977, pero problemas con el diseño y la necesidad de construir un muro de contención para sujetar el terreno sobre la calle Río Alzania, retrasaron los trabajos que finalmente quedaron paralizados.


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