• martes, 22 de junio de 2021
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PAMPLONA

Del hospital de Barañáin al Complejo Hospitalario: la evolución de la sanidad navarra

Los primeros ladrillos de lo que hoy conocemos como el Complejo Hospitalario de Navarra comenzaron a ponerse en 1906 gracias a la donación de una mexicana afincada en Pamplona.

Vista aéra del Hospital Provincial. Archivo Municipal de Pamplona (Autor desconocido)
Vista aéra del Hospital Provincial en 1930. Archivo Municipal de Pamplona (Autor desconocido)

La sanidad se ha convertido, con el paso del tiempo, en una de las principales fortalezas para la Comunidad foral. Una evolución constante que, década tras década, ha estado marcada por el desarrollo de nuevas edificaciones sanitarias, una apuesta por estar a la vanguardia en tecnología y su mejora constante en la atención a los pacientes.

Un conjunto de rasgos que ha llevado a Navarra a estar en la cima sanitaria de España en un momento complicado tras la crisis provocada por el coronavirus y que ha forzado su maquinaria más pesada desde la denominada zona hospitalaria, ubicada muy próxima al corazón de Pamplona.

Hace falta remontarse a 1906 para encontrar esa 'semilla' hospitalaria en la capital navarra. Hasta ese momento diferentes puntos de la ciudad acogían pequeñas residencias y hospitales que atendían las dolencias de sus pacientes.

Precisamente, en ese año, surgió la iniciativa de conformar un nuevo centro de referencia gracias a un acuerdo entre la iniciativa privada y el propio Ayuntamiento de Pamplona.

Una mexicana afincada en la ciudad, María de la Concepción Benítez Ruiz, destinó la fortuna heredada de su marido a la construcción de un centro hospitalario de carácter general en los terrenos que antes conformaban el denominado soto de Barañáin.

Quizás, por su cercanía con esta localidad, ese primer proyecto comenzó llamándose Hospital de Barañáin y supondría ya la base de lo que ahora conocemos como Complejo Hospitalario de Navarra

Los encargados de hacerlo realidad fueron el arquitecto Enrique Epalza, asesorado por el doctor Antonio Simonena. Ambos diseñaron los primeros edificios que dotarían a la capital navarra de esos primeros 'cimientos' hospitalarios.

(1913) Leandro Olivier, archivero municipal, en las inmediaciones de la capilla del Hospital de Barañáin.
(1913) Leandro Olivier, archivero municipal, en las inmediaciones de la capilla del Hospital de Barañáin. Archivo Municipal de Pamplona (Aquilino García Deán).

Arrancaron las obras aunque en 1913, con la construcción de algunos pabellones y la capilla ya realizada, se forzó su detención. Los terrenos en los que se ubicaban estos edificios fueron devueltos al Ayuntamiento y el gran proyecto de conformación de un recinto sanitario cayó en el olvido durante, al menos, quince años.

(1913) Pabellones del Hospital de Navarra.
(1913) Pabellones del Hospital de Navarra. Archivo Municipal de Pamplona (José Galle).

En 1927, Pamplona donó esta ubicación al Estado para que instalara la primera Residencia de Ciegos del Patronato Nacional. Un proyecto que trajo a la capital navarra a figuras políticas como Primo de Rivera para su inauguración.

(1927) Visita del general Miguel Primo de Rivera a las instalaciones del Hospital de Barañáin durante su estancia en Pamplona.
(1927) Visita del general Miguel Primo de Rivera a las instalaciones del Hospital de Barañáin durante su estancia en Pamplona. Archivo Municipal de Pamplona (José Galle).

Esta reactivación de la actividad en la zona hospitalaria, además de un desembolso por parte del Estado de millón y medio de las antiguas pesetas, insufló la confianza necesaria a Pamplona para volver a retomar su plan sanitario.

En su origen se proyectaron casi una treintena de edificios dispuestos en tres filas que albergarían los pabellones hospitalarios del ya denominado Hospital General de Navarra.

Se retomaron las obras, pero no fue hasta 1932 cuando estas primeras instalaciones comenzaron a acoger enfermos y a dotarse de los servicios necesarios para el tratamiento de sus patologías. Asimismo, se construyeron las cocinas del hospital desde las que salían los primeros menús para los pacientes y se dotó al recinto de una imponente entrada con una puerta que, en parte, conservamos hoy como recuerdo en la calle Irunlarrea.

(1930) Vista aérea del Hospital Provincial.
(1930) Vista aérea del Hospital Provincial. Archivo Municipal de Pamplona (Autor desconocido).

Con el paso de los años y el aumento de la población en Pamplona se comprobó que este primer hospital no satisfacía todas las necesidades que requerían los ciudadanos. Por eso, a principios de la década de los sesenta se proyectó la construcción de un segundo centro de referencia sanitario muy próximo al hospital original.

Frente al Hospital General de Navarra existían unos terrenos que, poco a poco, comenzaron a verse plagados de obras y andamios para la conformación de la denominada residencia hospitalaria del Instituto Nacional de Previsión, y que entre los pamploneses se conocería posteriormente como 'La residencia'.

En un primer momento, las plantas de este edificio se dotaron de unas 200 camas, que fueron inauguradas el 4 de agosto de 1964, y agrupó los servicios de cirugía, obstetricia y pediatría, además de una zona dedicada a las urgencias. De esta manera, la denominada zona hospitalaria de Pamplona creció y comenzó a urbanizarse sus alrededores.

(1973) Residencia Sanitaria del Seguro de Enfermedad.
(1973) Residencia Sanitaria del Seguro de Enfermedad. Archivo Municipal de Pamplona / Paisajes españoles (Autor desconocido).

Carreteras incipientes y el derribo de algunas casas situadas en estos terrenos como la 'Casa del Conde', derribada en 1964, conectaron Pamplona con un pequeño pueblo de Barañáin que poco tiene que ver con lo que es hoy.

Pronto, a la sanidad pública de Pamplona se le sumaron otros edificios de titularidad privada en los terrenos que eran propiedad del marqués de la Real Defensa, Ignacio Mencos, y que también se situaban muy cerca del Hospital General de Navarra.

Así, se construyó, un poco antes que 'La residencia', la tercera institución de referencia con carácter privado, investigador y docente. La Clínica Universitaria —ahora Clínica Universidad de Navarra— abrió sus puertas en 1962 con rotundo éxito que le llevó, unos pocos años después, a la primera ampliación de su historia. No sería la única.

(1975) Vista aérea del Hospital Virgen del Camino y de la Clínica Universidad.
(1975) Vista aérea del Hospital Virgen del Camino y de la Clínica Universidad. Archivo Municipal de Pamplona / Paisajes españoles (Autor desconocido).

La segunda fase de esta institución médica privada arrancó en 1965, aunque posteriormente se han realizado dos más en 1976 y, la última, en 1997. Año en el que sus 18.000 metros cuadrados y su edificio de nueve plantas quedaron listos y le dotaron del aspecto que tiene en nuestros días.

Además, este nuevo edificio dotó a la zona del final de la avenida Pío XII de un nuevo trazado urbanístico, siendo necesaria la construcción del túnel que conecta la carretera con la zona de Iturrama en 1975.

(1984) Vista aérea de la Clínica Universidad de Navarra.
(1984) Vista aérea de la Clínica Universidad de Navarra. Archivo Municipal de Pamplona / Paisajes españoles (Autor desconocido).

Con la cercanía de los años 90 y la convicción de que Navarra tenía que tener una sanidad puntera que fuera referente a nivel nacional, el objetivo fue el de seguir mejorando los servicios que ofrecían ya el Hospital de Navarra, la residencia Virgen del Camino y la Clínica Universitaria.

La población continuaba creciendo y se hizo necesaria la construcción de una nueva instalación que albergaría a los principales especialistas de las diferentes ramas sanitarias.

Este fue el origen del centro de consultas externas Príncipe de Viana, conectado al resto de edificios públicos a través de un paso subterráneo que permitía trasladar pacientes sin necesidad de usar ambulancias o hacerlo a través por la calle. Unas instalaciones sanitarias en consonancia a la población pamplonesa.

Edificio que acoge el centro de especialidades médicas Príncipe de Viana, en Pamplona.
Edificio que acoge el centro de especialidades médicas Príncipe de Viana, en Pamplona. Gobierno de Navarra

Precisamente, en 1998, el por entonces presidente del Gobierno foral, Miguel Sanz, junto con su consejero de Salud, Santiago Cervera; inauguraban una de las mayores ampliaciones de la Virgen del Camino para acoger maternidad y medicina general.

Ya en los 2000, la sanidad abrió paso a la investigación y, en eso, Navarra tenía mucho que decir. La tecnología comenzó a marcar el horizonte sanitario de muchos procedimientos y en 2002 surgió la idea de crear, frente a la Clínica Universidad de Navarra el denominado Centro de Investigación Médica Aplicada, conocido como CIMA.

El edificio se levantó en casi dos años y a su inauguración acudieron los entonces Príncipes de Asturias —hoy reyes de España— Felipe VI y Letizia Ortiz.

Don Felipe y Doña Letizia descubren la placa conmemorativa de la inauguración del CIMA.
Don Felipe y Doña Letizia descubren la placa conmemorativa de la inauguración del CIMA. Gobierno de Navarra

Sin embargo, la noticia más importante para la sanidad navarra en los últimos años llegó con la irrupción de 2010.

La consejera de salud de la época, María Kutz, anunciaba la unificación de ambos hospitales para conformar un complejo que aprovechara de forma más eficiente los recursos, evitara las duplicidades en los servicios ofertados y creara nuevas infraestructuras pioneras para la salud de los navarros.

En un principio, esta unificación iba a denominarse hospital Reyno de Navarra, aunque finalmente se optó por Complejo Hospitalario y supuso la reforma estructural definitiva que llevó, de la mano, a la sanidad foral hacia la modernidad. 

Escultura
Escultura con el logotipo del nuevo Complejo Hospitalario de Navarra. Gobierno de Navarra

Así se proyectaron nuevos edificios que han ido viendo la luz a lo largo de la pasada década como los laboratorios unificados, las urgencias pediátricas o el nuevo edificio de Urgencias general, inaugurado el 8 de octubre de 2014, y que se sitúa al lado de la entrada principal del antiguo hospital de Navarra.

Se trata de un gran espacio que cuenta con 3.500 metros cuadrados de superficie y que cuenta con la más avanzada tecnología sanitaria e, incluso, un helipuerto para las emergencias que llegan a través del aire. 

Un año después llegaban las nuevas Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) en cuya equipación se invirtieron 3,3 millones, la llamada UCI-A se ubica en el Pabellón C (construcción que supuso un gasto de 23,5 millones) y pasó de tener 850 a 2.030 metros cuadrados, mientras que la UCI-B (17,7 millones de euros) sumó  casi 1.000 metros cuadrados de los 569 que tenía por aquel entonces.

Una enfermera de la UCI del Complejo Hospitalario de Navarra atiende a un paciente ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Una enfermera de la UCI del Complejo Hospitalario de Navarra atiende a un paciente ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos. EFE / Jesús Diges

Junto al avance de la tecnología sanitaria y la construcción de estos edificios también fue necesaria la urbanización de este nuevo espacio y para ello se creo la denominada plaza Protomedicato, que conecta la antigua residencia Virgen del Camino con la actual Clínica Universidad de Navarra.

Este espacio, en su mayoría peatonal, acoge en su subsuelo uno de los mayores aparcamientos subterráneos de Navarra. Inaugurado por la expresidenta foral Yolanda Barcina en 2010, dispone de casi 1.400 plazas que ponen fin a uno de los mayores problemas que contaba esta zona medicalizada: la falta de aparcamiento y la saturación de coches en superficie.

No obstante, el mayor reto sanitario al que jamás se ha enfrentado la Comunidad foral llegó el pasado año con la irrupción del coronavirus y que puso patas arribas todo el sistema de Salud. Una lucha de valientes en la que Navarra se encuentra inmersa pero, como decimos en Pamplona para todo, para la que ya falta menos...


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