• lunes, 30 de enero de 2023
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PAMPLONA

La desconocida historia de la Calleja de la Sal, la calle que desapareció en Pamplona

La calle estuvo abierta al tránsito hasta que se construyó un importante edificio de la Plaza del Castillo. 

La Calleja de la Sal, antigua calle entre Chapitela y Estafeta. PABLO LASAOSA
La Calleja de la Sal, antigua calle entre Chapitela y Estafeta. PABLO LASAOSA

Aunque hoy en día parezca impensable, antaño hubo una calle, entre Estafeta y Chapitela, que desembocaba en la Plaza del Castillo de Pamplona. Es la ya desaparecida Calleja de la Sal. Apenas quedan unos resquicios ocultos de ella, convertidos en los patios vecinales de las viviendas de la calle Estafeta. 

Según ha quedado documentado en el libro de José J. Arazuri 'Pamplona, calles y barrios', ya en el siglo XV hay constancia de esta pequeña calleja hoy desaparecida. Precisamente, los datos de la época hablan de "una estrecha rúa" que desde la calle Mayor de la Navarrería, la actual Mercaderes, llegaba hasta la Plaza del Castillo. Y su trazado se encontraba entre las calles Estafeta y Chapitela.

En el siglo XVIII todavía persistía esta calleja: "Belena a espaldas de la calle Chapitela, que rige desde el vivac (entonces estaba en la Plaza del Castillo junto al hoy llamado 'rincón de la Perla') hasta las calles públicas de los Mercaderes", se puede leer en publicaciones de aquellos años. 

La calleja, al desembocar en la Plaza del Castillo, se ensanchaba formando una especie de plazoleta, a la que se denominaba rincón de la Sal. Posteriormente, esta desapareció al construirse en Hotel la Perla

La Calleja de la Sal, antigua calle entre Chapitela y Estafeta. PABLO LASAOSA
La Calleja de la Sal, antigua calle entre Chapitela y Estafeta. PABLO LASAOSA

Pero, ¿por qué se le llamó calleja de la sal? La razón es relativamente sencilla. El Ayuntamiento de Pamplona destinó la calleja, junto a su plazoleta, para almacenar la sal. De igual forma, allí se ubicaba el mercado para la venta de sal en la capital navarra. Concretamente, se permitía la venta en los cubiertos de la plaza correspondientes a las casas de Sarasa y Echeverría. 

Según se informa en las ordenanzas municipales de esos años, en Pamplona estaba prohibida la venta de sal fuera de los espacios mencionados anteriormente. No obstante, mucho comerciantes hacían caso omiso de esta norma.

Y eso propició que el 25 de noviembre de 1796 se decidiera trasladar el mercado de sal a la calle de Santo Domingo, cerca del lugar en el que hoy se encuentra el Museo de Navarra. En parte, el traslado también estuvo motivado por el desorden que provocaba el hecho de que se juntaran en un mismo espacio los comerciantes descargando sacos, compradores, transeúntes y puestos. 

En la calle Estafeta existen muchas viviendas que tenían acceso a la calleja de la Sal. Ahora, estos accesos dan a un patio de vecinos. Este es la única reminiscencia que queda de lo que antaño fue la rúa. 

Según queda recogido en el libro de Arazuri, en 1859, tres vecinos solicitaron al Ayuntamiento de Pamplona sendas indemnizaciones por los perjuicios que les había provocado el hecho de que sus casas de la calle Estafeta quedaron privadas de ese acceso directo a la Plaza del Castillo

Tras recibir estas propuestas, el Consistorio acordó indemnizar a todos los vecinos de la calle Estafeta, cuyas casas tuvieran acceso directo a la calleja de la Sal, con 500 reales de vellón para cada uno.

El último dato que ha llegado hasta nuestros días y que hace referencia a la calleja de la Sal data de 1932. Se trata del documento en el que el Ayuntamiento de Pamplona encomienda a la Dirección de Obras la venta del patio en las inmediaciones del Hotel la Perla. 


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