EDUCACIÓN

La difícil vuelta de las academias de estudio en Navarra: "Utilizar la mascarilla durante la clase es agotador"

Muchas han decidido no abrir sus puertas, pese a que está permitido en la fase 2, y las que lo han hecho se deben adecuar a todas las medidas sanitarias.

Un profesor, en una clase con niños. ARCHIVO
Un profesor, en una clase con niños. ARCHIVO  

Tras el paso a la fase 2 de la desescalada, en Navarra se permitió a los centros de estudios y apoyo escolar reactivar sus clases presenciales con todas las medidas de seguridad sanitaria necesarias. Sin embargo, varios motivos económicos, de facilidad y seguridad llevaron a que muy pocas dieran el paso de volver a abrir sus puertas.

El sábado 23 de mayo se publicó en el Boletín Oficial del Estado que los centros no universitarios podrían reanudar sus actividades presenciales. A lo que se añadía que "durante este período, podrán mantenerse las actividades educativas a través de las modalidades a distancia y online, siempre que resulte posible".

En Pamplona, varios de estos centros de apoyo a los alumnos tomaron la decisión de mantener sus puertas cerradas, sobre todo porque han reconocido mayor alcance con sus alumnos a través de las clases virtuales.

"La gente no está dispuesta por ahora a asistir a una clase presencial, porque les han gustado las virtuales. Por ello, no sabemos si merece la pena abrir por ahora", afirma Maite Lázcoz, dueña de Les Cours de Maïté, una academía de frances ubicada en la plaza Obispo Irurita.

Son diversas las razones para tomar la decisión de abrir o no nuevamente un centro de estudios de este tipo. Pero hay que tener en cuenta que la época de vacaciones de verano está próxima a comenzar y, con ello, muchos de los centros de estudios y apoyo escolar entrarán en descanso también, por lo que reanudar actividades ahora mismo no ha sido lo más indicado.

Por ejemplo, "los colegios aún se están adaptando a la nueva forma de dictar clases y eso ha hecho que las clases se impartan a otro ritmo y todavía no se ha echado en falta el apoyo escolar, por lo que no vemos la necesidad de abrir", explica, por su parte, Nerea García, dueña del Centro de Estudios Explícame, en la plaza Pintor Paret.

MASCARILLAS

Por otro lado, García, que, además de proporcionar apoyo escolar, tiene en el centro el servicio de intervención psicológica, expone que "por más que adapte el espacio a los requisitos sanitarios, veo imposible poder hacer psicoterapía, como la logoterapia, con una mascarilla encima. Por ahora, la gente ha preferido aferrarse a los programas virtuales".

Para recibir alumnos, los centros deben disponer de espacios que permitan mantener la distancia de seguridad entre los estudiantes y entre ellos y el profesor. Además, el aforo de las aulas debe ser reducido.

Este hecho motiva que, para algunos centros, se limiten sus posibilidades. "Aunque vemos la posibilidad de abrir las clases, estas tendrían que ser individuales y, por ahora, ningún alumno nos lo ha pedido", apunta Lázcoz.

A pesar de que abundan los ejemplos de centros que mantienen sus clases remotas siguiendo las recomendaciones de sanidad, algunos ante la posibilidad y viendo la necesidad decidieron empezar las clases presenciales.

PRIMERA CLASE PRESENCIAL

Ese, en cambio, fue precisamente el caso del Centro de Estudios Xavi, cuyo propietario, Xavier Martínez, dictó el lunes de esta semana su primera clase presencial después del confinamiento dictado por el estado de alarma frente al coronavirus.

Las medidas de seguridad sanitaria son uno de los motivos por los que algunos centros no decidieron abrir, pero Martínez asegura que tiene "un centro pequeño, lo que me permitió asegurar que las clases fueran de un máximo de tres personas; tuve que quitar varias mesas y sillas, y ser estricto con la distancia entre las que dejé para los chicos".

A pesar de la exitosa acomodación del centro para hacerlo seguro en términos sanitarios, esta nueva forma de impartir clases es un reto tanto para los alumnos como para los profesores.

"Utilizar la mascarilla durante las cuatro horas que estoy en clase es agotador, y sé que para los chicos también, ya que es muy complicado poder atender con la rigidez de las medidas", continúa Martínez, que, además, es el encargado de llevar a cabo las únicas clases presenciales que se están impartiendo en el centro, de matemáticas y de física.

SIN CERCANÍA CON EL ALUMNO

Asimismo, "una parte importante de las clases era el compincheo con el alumno y la cercanía. Ahora, el contacto es totalmente distinto; tanto para ellos como para mí, acercanos es incomodo".

La razón principal que lo llevó a tomar la decisisón de abrir fue que "la mayoría de mis alumnos de segundo de Bachillero necesitan apoyo para obtener buenas calificaciones en la antigua selectividad, debido a que quieren entrar en carreras de mayor dificultad, y tienen que estudiar mucho".

Hasta el miércoles, tuvo 11 estudiantes, los cuales divide en grupos de un máximo de tres personas, y tienen horarios de mañana y tarde (cuatro horas en cada uno, con una duración por clase de una hora).

Martínez asegura que el reto más grande que ve hasta ahora es que "están quedando grandes baches en conomientos debido al cambió repentino del modelo educativo, lo que ocasionará una necesidad de nivelar los estudios de muchos chicos antes de empezar el próximo curso". "Debido a esto, seguramente tendremos que abrir durante el verano", revela.


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