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Bildu 'esprinta' para dejar su legado en Pamplona en forma de carril bici con una inversión de 9 millones

La idea del concejal Joxe Abaurrea es sumar 90 kilómetros de carriles a los 36 ya existentes, de forma que todos los domicilios tengan una vía ciclable a menos de 100 metros.

El concejal de Bildu Joxe Abaurrea, monta en bicileta en la pista de Pump Track de Trinitarios. MIGUEL OSÉS
El concejal de Bildu Joxe Abaurrea, monta en bicileta en la pista de Pump Track de Trinitarios. MIGUEL OSÉS  

A menos de 9 meses para las elecciones municipales, el Ayuntamiento de Pamplona lanza un órdago para extender el uso de la bicicleta en la capital navarra y crear un carril bici que alcance los casi 130 kilómetros con un proyecto que se prolongaría cuatro años.

El concejal de Movilidad Joxe Abaurrea, de EH Bildu, ha presentado este martes la segunda fase del Plan de Ciclabilidad 2017-2022 para ampliar los carriles bici de Pamplona y la red de ciclocalles derivadas del Plan Ciudad 30. La propuesta será expuesta y tiene que ser debatida el próximo jueves en la Junta de Movilidad.

De los 127,4 kilómetros de carril bici prometidos por Bildu, 36 kilómetros pertenecen a la red existente y otros 36 kilómetros más que son acera-bici, aunque según Abaurrea esta última zona se analizará y reformará para integrarla dentro de la nueva red.

La inversión inicial estimada para hacer realidad este plan asciende a 8,7 millones de euros y pretende conseguir que el 86% de la población tenga a menos de 100 metros de su domicilio un carril bici.

El plan considera la bicicleta como un modo de transporte más y, como tal, debe poder circular por toda la ciudad y ser utilizado por todo tipo de personas usuarias. Por ello, y como filosofía, la propuesta mantiene que la bicicleta debe gozar de especial protección debido a sus características de sostenibilidad ambiental, económica y social.

Según Abaurrea, la red planteada en el Plan de Ciclabilidad se ha diseñado utilizando "criterios de eficacia, accesibilidad, conectividad y continuidad, seguridad, confortabilidad, efectividad, equidad social, legibilidad, eficiencia e impacto ambiental".

Para integrar estos criterios en el diseño de la nueva red ciclista se ha trabajado en el análisis de la movilidad actual, redefiniendo para su estudio conceptos clásicos como los de la movilidad obligada y movilidad no obligada.  El Plan de Ciclabilidad integra en su definición de movilidad obligada los desplazamientos que comprenden los recorridos cotidianos realizados para satisfacer las necesidades básicas para la existencia y el desarrollo de las personas, incluyendo el cuidado personal y hacia otras personas (centros de trabajo, centros de enseñanza, centros sanitarios y focos de compra básica). Con esta definición se busca que la nueva red ciclista de respuesta a todas las movilidades presentes en nuestra sociedad.

CARRILES METROPOLITANOS, RECREATIVOS Y DE PROXIMIDAD

Se proponen tres tipos de trazados: de conexión con la red metropolitana, para desplazamiento de proximidad y trazados de carácter recreativo. A esos trazados se unirían las llamadas vías de cobertura, es decir, las ciclocalles, caracterizadas por ser vías sin carril bici, con velocidad máxima de 20 o 30 kilómetros por hora y/o espacios de coexistencia, en relación principalmente a la conversión de Pamplona como ‘Ciudad 30’.

Un ejemplo de trazado de conexión con la red metropolitana sería la avenida de Pío XII, según el Ayuntamiento de Pamplona, que ha iniciado unas reformas que no cuentan con el consenso de los vecinos ni comerciantes de la zona.

Esos trazados se vinculan a vías preferentes de circulación de la ciudad y a carriles metropolitanos. Los trazados para desplazamientos de proximidad son vías con menor intensidad de tráfico que las anteriores, pero en las que es necesario segregar el carril bici. Se ubicarían dentro de los barrios o para conectar barrios adyacentes. Por último, los trazados de carácter recreativo, como por ejemplo en el parque fluvial del Arga, podrían coincidir con algunos tramos de proximidad.

Esta segunda fase del Plan de Ciclabilidad incluye la elaboración de un estudio técnico de la red actual y de su integración en el proyecto futuro. Un trabajo fundamentalmente técnico, que se llevará a cabo en colaboración con los colectivos ciclistas y será expuesto, debatido y en su caso refrendado por la Junta de Movilidad.

ELABORACIÓN DE MANUALES SOBRE CARRILES BICI

La segunda fase incluye también la planificación y programación de las intervenciones propuestas para implantar la nueva red. El contrato para este trabajo se licitó por 54.450 euros y fue adjudicado a la empresa Suma Urban Sustainability Consultantas S.L.P. el pasado mes de julio por un importe de 52.030 euros.

Entre los trabajos previstos en la segunda fase se encuentra el diseño de varios manuales para asentar las bases de esa nueva movilidad. Entre ellos, se realizará un manual de diseño técnico de la infraestructura ciclista que recogerá las características técnicas que deberán tener las vías exclusivas de ciclistas con detalles, por ejemplo, de dimensiones de las vías, pavimentos, radios de giro, elementos de protección o intersecciones; un catálogo de recomendaciones técnicas de las medidas a ejecutar en las vías que conformen la red de cobertura; y un manual de señalización y orientación.

El Plan de Ciclabilidad 2017-2022 viene a revisar y actualizar el Plan de Ciclabilidad de Pamplona de 2005 para introducir los cambios producidos en los hábitos de movilidad de la ciudadanía.

El plan, que respecto a su antecesor mantiene el objetivo de promover y priorizar los modos de transporte más sostenibles (peatones, bicicletas y transporte público), se articuló en dos fases: la segunda, que ahora se emprende; y la primera (2017-2018) que tuvo como fin el análisis y diagnóstico de la situación de la movilidad ciclista en Pamplona, con un proceso consultivo y participativo, una definición de los criterios de intervención en la nueva red y una propuesta de mejora de las vías ciclables existentes.

UN PLAN AVALADO POR UNA ENCUESTA DEL AYUNTAMIENTO

Para la primera fase del Plan de Ciclabilidad el Ayuntamiento de Pamplona realizó una encuesta ciudadana y dos sesiones de trabajo en noviembre del año pasado para conocer hábitos de movilidad y percepción sobre la red ciclista actual.

Esa encuesta reflejaba que un 77,2% de las personas utilizaría más la bici si hubiera más infraestructuras ciclistas, un 43,4% si fuera más seguro aparcar en la calle y un 37,2% si les fuera más fácil guardar la bicicleta en su propia casa.

Entre quienes se desplazan en coche, un 41% reconoce que realiza con el vehículo recorridos de entre 2 y 5 kilómetros y un 66% señala que no transporta personas ni objetos en esos desplazamientos. De estos y otros datos de la encuesta se deriva que un 27,06% de las personas usuarias del coche tiene una logística muy compatible con el uso de la bicicleta (desplazamientos cortos y sin carga).

El trabajo preguntó también por los cambios necesarios entre los usuarios y usuarias de la bicicleta para animarse a circular por la calzada e ir abandonando la acera. Un 18,2% afirmó que en ningún caso irían por la calzada y un 40,54% contestó que ya circulaba por la calzada compartiendo vía con los vehículos a motor.

El resto de personas sugirió respuestas múltiples que combinaban aspectos como un menor tráfico, una menor velocidad y el respeto entre quienes utilicen la calzada.


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