OSASUNA

Una temporada negra: los graves errores que marcan la peor campaña de la historia en Primera división

El equipo rojillo está inmerso en la peor crisis deportiva que se le recuerda y con la directiva anunciando elecciones.

El presidente de Osasuna, Luis Sabalza, y su Junta Directiva analizan la situación del equipo y el club (09). IÑIGO ALZUGARAY
El presidente de Osasuna, Luis Sabalza, y su Junta Directiva analizan la situación del equipo y el club (09). IÑIGO ALZUGARAY

La temporada 2016-17 es, sin duda, la que peores resultados deportivos ofrece de las 37 campañas que Osasuna ha disputado en Primera división, ahora Liga Santander.

Once puntos en 28 partidos, colista descolgado y casi deshauciado, veinte partidos seguidos sin ganar y un largo sinfín de datos negativos y de récords que desaniman al más optimista, cuando aún faltan diez jornadas para que termine esta tortura deportiva.

Para explicar esta situación en pocas palabras, que se puede calificar de catastrófica, no solo se puede mencionar a la mala suerte, que también ha existido con las graves lesiones de los hermanos Flaño, Digard y Tano, sino a una serie de decisiones deportivas que han deshecho las opciones de permanencia.

Al ascender a primera, todo el mundo suponía que se iba a sufrir para evitar el descenso, pero una cosa es sufrir y competir hasta el final como ha sucedido en otras ocasiones, y otra no competir y arrastrarse por la categoría. Algo que no se puede permitir en un club con casi cien años de historia.

El primer error fue renovar a Martín Monreal como entrenador. La Junta Directiva de Sabalza dudó, pero al final cedió a la presión tras el ascenso a Primera y renovó al técnico. Luego se ha visto que al de Campanas le viene muy grande la Liga Santander. Aceptó todos los fichajes, y hasta fichó a Javi Álamo sin conocerlo la directiva en el último día de plazo. Es tan responsable del desastre deportivo como Vasiljevic y la Junta Directiva. Fue despachado el 7 de noviembre.

En un club como Osasuna, con limitaciones económicas evidentes, solo hay una bala para cesar al entrenador. Si la fallas, todo se va al traste, y es lo que sucedió con la llegada de Joaquín Caparrós. Vasiljevic no le quería, pero la Junta de Sabalza dijo que sí. No obstante, fue peor el remedio que la enfermedad. Apenas duró dos meses con cinco derrotas consecutivas y provocó el hundimiento definitivo en el mes de enero.

Sabalza ya no tiene más remedio que llamar a Vasiljevic para el banquillo. El equipo reacciona consiguiendo algunos empates con una muy buena imagen ante Valencia, Granada y Málaga, pero no llegan las victorias y se produce la desmoralización total del equipo que ve como su nivel no le da para salir del pozo.


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