OSASUNA

Osasuna sufre el drama de los penaltis por tercer partido consecutivo mientras el club guarda silencio

La gota que colma el vaso ha sido la pena máxima no señalada a Jony por el árbitro Pizarro Gómez ante el Huesca.

El delantero de Osasuna, Jonathan Rodriguez (i), protesta una jugada al colegiado Pizarro Gómez, durante el encuentro correspondiente a la jornada 10 de primera división frente al Huesca en el Estadio de El Sadar, en Pamplona. EFE/Jesús Diges.
El delantero de Osasuna, Jonathan Rodriguez (i), protesta una jugada al colegiado Pizarro Gómez, durante el encuentro correspondiente a la jornada 10 de primera división frente al Huesca en el Estadio de El Sadar, en Pamplona. EFE/Jesús Diges.

A la afición osasunista se le está quedando una cara de 'tonto' increíble al observar los últimos arbitrajes que ha sufrido el equipo rojillo. El aficionado navarro no entiende la 'facilidad' con la que se le pitan penaltis en contra a su equipo al mínimo contacto, mientras que en el área contraria las mismas jugadas e incluso más claras no se revisan ni por el VAR.

El colmo de la indignación fue este viernes en el partido Osasuna - Huesca (1-1), donde al inicio de la segunda parte el árbitro Pizarro Gómez pasó por alto una clara zancadilla sobre Jony Rodríguez dentro del área. Ni el VAR se interesó por ella. Debe ser que un Osasuna - Huesca es un encuentro de poco interés y a nadie le importa.

El caso es que llueve sobre mojado. En el partido Osasuna - Atlético de Madrid (1-3) a los rojillos les señalaron no uno sino dos penaltis en contra. El primero es dudoso por un empujón leve de Roncaglia a la espalda de un jugador rojiblanco casi en la línea de fondo. El segundo fue escandaloso por mano de Oier Sanjurjo, que lo que intenta con su gesto es precisamente apartar la mano del balón y no tocarlo aunque no lo consigue. Los dos fueron señalados por Estrada Fernández.

En el partido Sevilla - Osasuna (1-0) el único tanto del partido es otro penalti de Jon Moncayola a un rival que está de espaldas a la portería y casi en la línea de fondo, sin opción de marcar. Hay un leve contacto por detrás y el delantero sevillista se 'desploma'. Un gesto más que suficiente para que Juan Martínez Munuera pite sin dudar la pena máxima.

Están convirtiendo el fútbol en un deporte muy parecido al baloncesto, donde cualquier contacto se pita, pero siempre en contra del más debil que además nunca se queja. Hay que recordar que el fútbol no es baloncesto, es un deporte de contacto en todas las acciones del juego. No obstante, lo más doloroso es que Osasuna guarda silencio sobre todo este escándalo que les machaca cada jornada y que les hace perder puntos. 

El único que habla en el club es Jagoba Arrasate, que además echa la culpa de los penaltis en contra a sus jugadores. Pone la otra mejilla para que se la 'partan' en cada jornada. Solo le falta también echar la culpa a Jony por el penalti que no le señalan ante el Huesca. Un drama. El técnico vasco prefiere fustigarse y señala a sus jugadores "Tenemos que evitar esas situaciones", asegura autocrítico, mientras pasan las jornadas y llega la visita al Camp Nou este domingo 29 de noviembre.


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