OSASUNA

Ninguna obligación de ascender, pero sí de competir en la Liga Adelante

La buena marcha del equipo provoca el cambio de objetivo de Martín Monreal, matizado luego por la plantilla de jugadores.

Merino en acción ante el Huesca.
Merino en acción ante el Huesca.  

El aficionado rojillo vive momentos casi de euforia por los buenos resultados del equipo. Unos resultados deportivos que están por encima de las expectativas previstas en la pretemporada y que provocan el sano optimismo de una afición que ha sufrido mucho en las últimas temporadas.

El entrenador osasunista, Enrique Martín Monreal manifestó públicamente en pretemporada que el objetivo entonces era "consolidarlo en segunda división", a la vista de lo "sucedido" en la última jornada de liga disputada en Sabadell con el agónico 2-2 que evitó el descenso.

Luego llegó el buen comienzo de liga, las jornadas ocupando el liderato de la Liga Adelante y las declaraciones que se olvidaban de Sabadell. Todos se subieron al carro del triunfo liderado por el técnico rojillo. El propio Martín no lo puedo resistir y afirmó públicamente en noviembre que "el objetivo es el máximo", poniendo como ejemplo el comentario realizado por su padre que deseaba ver al equipo en primera división en el mes de junio.

Luego llegaron las matizaciones. Pasó la navidad y algunos jugadores, los veteranos, afirmaron en rueda de prensa en Tajonar que "habrá que esperar a los dos últimos meses para ver dónde estamos", en un ejercicio de sensatez deportiva. Una reflexión que también hizo suya el técnico de Campanas posteriormente, como si desde el vestuario le hubieran aconsejado rebajar el objetivo "máximo" del ascenso.

Cualquier equipo que desciende de primera división tiene la aspiración de recuperar la categoría, pero la aspiración es más un deseo que, normalmente, no tiene que ver con el objetivo inmediato del equipo. Más si cabe en el caso de Osasuna con una economía bajo mínimos, con ex directivos y ex presidentes imputados y sin propiedades, ya entregadas a Hacienda por la enorme deuda contraida. Solo queda el patrimonio deportivo: Los jugadores.

Convendría mantener los pies en el suelo, pese al buen momento deportivo, hablar menos de ascenso y más de consolidar un equipo y una estructura nueva de club. No vaya a ser que llegue el batacazo, como en la temporada anterior. La clave es que el equipo siga disfrutando de la temporada, sin presionarle con objetivos de difícil alcance.

Hay que recordar que Osasuna no tiene ninguna obligación de ganar los partidos, y menos aún de ascender, pero sí de competir a tope en cada encuentro. Exigencia máxima, pero ninguna presión añadida para un equipo joven que lo está dando todo con unas enormes limitaciones deportivas (18 fichas) y económicas con sueldos mínimos.


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Ninguna obligación de ascender, pero sí de competir en la Liga Adelante