• miércoles, 14 de abril de 2021
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OSASUNA

El "milagro" de Martín Monreal, tercera parte

El primero, hace 19 años, y el segundo fueron para evitar el descenso a Segunda B, pero el tercero supone el ascenso a Primera división. 

Enrique Martín Monreal en el estadio Montilivi (7). IÑIGO ALZUGARAY
Enrique Martín Monreal en el estadio Montilivi (7). IÑIGO ALZUGARAY

El primero, hace 19 años, y el segundo, la pasada temporada, fueron para salvar a Osasuna del descenso a Segunda B, pero el tercer "milagro" de Enrique Martín Monreal ha sido para devolver al club navarro a la elite del fútbol español.

Martín, que ya logró el ascenso con Osasuna como jugador en 1980, ha dirigido al equipo pamplonés a la máxima categoría del fútbol nacional dos años después del descenso del club, en un espacio de tiempo más breve de lo previsto y a pesar de las limitaciones deportivas y económicas de la entidad.

Hasta la pasada temporada el técnico navarro era recordado por la afición osasunista por lo que se denominó "el milagro de Martín", cuando en la temporada 1996/97 cogió al equipo en las últimas cinco jornadas para salvarlo en una situación límite del descenso a Segunda B, con cuatro victorias y un empate.

Martín tuvo después dos oportunidades en el banquillo 'rojillo' para intentar el ascenso a Primera División, pero no pudo conseguirlo y finalmente fue Miguel Ángel Lotina el que dirigió a Osasuna en el año 2000 a Primera, donde los navarros estuvieron 14 temporadas seguidas.

Tras el descenso de hace dos años, Martín fue reclamado de nuevo para un nuevo servicio al club pamplonés por el peligro de un descenso a Segunda B tras las destituciones de Jan Urban y José Manuel Mateo.

Martín, llamado a falta de seis jornadas y sin haber entrenado en los últimos siete años, lideró a Osasuna hacia la permanencia, aunque se consiguió en el tiempo añadido de la última jornada en Sabadell.

La vuelta a los banquillos incluso le pasó factura respecto a su salud, al padecer una angina de pecho en su primera semana de entrenamientos y que le impidió dirigir el primero de los seis partidos del final de la pasada campaña.

Este segundo milagro, hace justo un año, evitó probablemente la desaparición de la institución, ya que tras el descenso salió a relucir la gran deuda del club que incluso conllevó una Ley Foral para reestructurar la deuda con la Hacienda navarra.

Martín, curiosamente, no era la primera opción de la directiva presidida por Luis Sabalza, en el cargo desde diciembre de 2014, pero finalmente fue renovado para esta temporada, en la que Osasuna, al igual que el año pasado, ha tenido que competir con solo 18 fichas profesionales por sanción de la LFP.

Regresando a la raíces del club, armando una plantilla con jóvenes canteranos y veteranos comprometidos, Osasuna, que solo aspiraba a una temporada tranquila, ha sorprendido con una campaña en la parte noble de la tabla.

Aunque ha estado 35 de las 42 jornadas de la Liga regular entre los seis primeros, y 8 jornadas como líder, se metió en la fase de ascenso en el último partido al ganar en Oviedo y favorecerse curiosamente de una victoria del Girona que deshacía un cuádruple empate que perjudicaba a Osasuna, sexto clasificado.

Ese "chute moral", como definía Martín, ha llevado a Osasuna a terminar la temporada en su mejor momento y lograr el ascenso al ganar los cuatro partidos de la fase de ascenso contra el Nàstic y el Girona.

Se cumple así el tercer milagro de Martín, porque más allá del logro deportivo, el retorno a Primera División permite al club liquidar prácticamente la deuda contraía con la Hacienda foral, que requirió la dación en pago con el patrimonio de la entidad: el estadio El Sadar y las instalaciones de Tajonar.

"La bruja de Campanas", que durante la temporada regular ilusionó hablando del ático (por los puestos de ascenso) y la "gran liada" en la fase de ascenso, se ha convertido en el principal artífice del ascenso 'rojillo', aunque bromea con su vuelta a los banquillos: "¡Qué mal tiene que estar el fútbol!".

Cercano y pasional, enamorado del coaching deportivo, Martín emite un mensaje cortoplacista de aprovechar el momento.

"Vamos a cenar hoy y ya veremos que desayunamos mañana", es una de sus frases favoritas, con la idea de "gozar" el momento y sin preocuparse por el futuro: "Pensar es malo y pensar mucho es muy malo", es otra de las máximas del técnico navarro, que ha prometido ofrecer su próxima rueda de prensa en un ático.


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El "milagro" de Martín Monreal, tercera parte