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El exosasunista Michael Robinson, sobre su enfermedad: "No hay cura, pero no estoy preparado para morir"

El exjugador de Osasuna reflexiona en una entrevista sobre su paso por Pamplona y su trayectoria profesional detrás de las cámaras. 

Michael Robinson jugando con Osasuna. EL ESPAÑOL
Michael Robinson jugando con Osasuna. EL ESPAÑOL  

El exjugador de Osasuna Michael Robinson ha explicado en una entrevista con El Español la situación personal que vive desde que fue diagnosticado de una grave enfermedad, de la que asegura que no tiene cura. 

"Estamos intentando controlarla y ver hasta dónde llegamos. Hace 3 años mi enfermedad era una sentencia de muerte y, si me hubieran diagnosticado hace más tiempo, yo estaría muerto", señala el ahora comentarista deportivo.

"Me estoy tomando un medicamento que está reduciendo el melanoma en mi cuerpo, pero aún tengo. Mi cuerpo se hará inmune a ese medicamento y solo espero que, hasta entonces, se haya erradicado el melanoma de mi cuerpo. En casi todos los casos vuelve, pero al menos tendrá que empezar desde cero. No sé si voy a vivir poco o mucho, pero intento no pensar en ello y mí día a día es tremendamente placentero", señala Robinson

"No tengo miedo a la muerte, pero me produce tristeza despedirme de mi familia antes del minuto 90. Cuando yo esté preparado para irme es cuando me quiero despedir de mi familia. Honestamente, no estoy preparado para morir; me siento muy vital. No soy un iluso. Soy un tipo realista, pero pienso que aún no ha llegado mi momento. Todavía me queda mucho vida por vivir; no sé si mucha, pero vida", asegura el deportista, que llegó a Pamplona procedente del Liverpool

Precisamente sobre el fin de su etapa en Osasuna, Robinson comenta que su carrera durante el último año era una agonía por el estado de su lesión. "No había una forma de arreglar mi rodilla y yo no quise arrastrarme. No me parecía bien jugar en categorías indecentes y medio cojo. Yo era un futbolista que me veía como un gladiador, y no hay nada más pobre que ver un gladiador cojo", explica sobre cómo vivió aquellos momentos. 

Osasuna le ofreció seguir, pero el decidió colgar las botas: "Yo no era un artista; yo era un gladiador y en mi película mental no cabía un gladiador cojo. Así que le dije al presidente de Osasuna que se quedara con la 'pasta' y yo con la dignidad. Fueron momentos tristes, pero yo sabía que no daba más de mí. A veces tenía la intención de decírselo a mis compañeros, pero no encontraba la valentía para decirlo". 

Sobre su llegada a Pamplona, reflexiona que le abrió una vida que no sabría qué hubiera sido de no ser por su experiencia en Osasuna. "A veces me pregunto si me precipité al dejar el Liverpool. Siempre he llegado a la conclusión de que no, ya que el destino tenía preparado mi llegada a España y, cuando llegué aquí, fui muy bien recibido. Muy probablemente, no estarías delante de un hombre tan enamorado de la vida y que es siempre tan feliz". 

Sobre su elección de jugar al fútbol en lugar de proseguir con sus estudios, Robinson considera que salió ganando: "El fútbol, de alguna forma, me privó de la universidad, ya que se empieza muy joven, pero supo devolverme lo que me robó cuando yo tenía 15 o 16 años y ya jugaba al fútbol profesionalmente. Me devolvió un Erasmus bien pagado al llegar a Osasuna". 


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