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Vergonzoso caso de violencia machista: le hacía caminar a cuatro patas dándole patadas en las costillas si se levantaba

El fiscal pide ocho años de cárcel para el hombre que secuestró y maltrató de forma brutal a su pareja a la que llegó a deformarle las orejas a causa de los golpes.

Una mujer sufre maltrato por parte de un hombre. FOTO REVISTA PERFIL
Una mujer sufre maltrato por parte de un hombre. FOTO REVISTA PERFIL  

Un hombre será juzgado por maltratar de forma brutal y cruel a la que era su pareja llegando a encerrarla y someterla a vejaciones inhumanas después de que la mujer quisiera terminar con la relación que mantenían.

El fiscal pide para el acusado ocho años y seis meses de prisión por maltratar a su mujer y retenerla para que no le dejara, a la que llegó a impedir ir a su trabajo y a la que además le ha provocado graves secuelas físicas y psicológicas.

La Audiencia Provincial de Madrid ha señalado para el jueves 6 de octubre el juicio al acusado, Juan D.G., que se enfrenta a varios años de cárcel por un delito de lesiones con deformidad en concurso con otro de maltrato físico y psíquico habitual y tres de lesiones en el ámbito familiar.

AGRESIONES, VEJACIONES, HUMILLACIONES Y SECUESTRO

El acusado, según el escrito de acusación de la Fiscalía, en los cuatro meses que compartió domicilio con su pareja sentimental protagonizó constantes episodios violentos en los que "insultaba, amedrentaba, vejaba, humillaba y agredía verbal y físicamente a la mujer en el domicilio que compartían en Madrid".

En octubre de 2013, pasados cuatro meses del inicio de la convivencia, la mujer decidió poner fin a la relación. El hombre, que no iba a permitir que le dejara la retuvo contra su voluntad en el domicilio.

Dos meses antes de la ruptura el hombre ya le había "quemado la tarjeta del móvil" para evitar que hablase con nadie.

TRATO INHUMANO

El hombre durante los meses que compartieron vivienda humilló de múltiples y despiadadas formas a la mujer. Le hizo fotos desnuda contra su voluntad.

Cuando la mujer se oponía a las vejaciones atroces la agarraba por el pelo, la metía en la ducha con agua fría y la dejaba desnuda sin poder taparse.

Otra de sus formas de humillación era obligarle a caminar a cuatro patas. Si la mujer intentaba levantarse le propinaba puñetazos o patadas en las costillas.

Un control psicópata. El acusado controlaba lo que hacía la mujer hasta tal punto que cronometraba el tiempo en el que debía hacer cada cosa. El tiempo para abrir la puerta eran exactamente 10 segundos.

Le obligó a dejar su trabajo en el que llevaba 7 años que tuvo que dejar sin explicación alguna ya que le impidió usar el teléfono por si llamaban. Además, el hombre le impedía cualquier contacto con sus familiares.

Con el fin de intimidar a la mujer los golpes en el mobiliario o tirar las pertenencias de la mujer por las ventanas era una práctica habitual.

GOLPES EN LOS OÍDOS LLEGANDO A DEFORMARLE LAS OREJAS

Desde el inicio de la relación y siempre con el ánimo de menoscabar su integridad física la golpeaba con frecuencia, especialmente en ambos oídos, lo que ocasionaba a la mujer heridas abiertas y hematomas que se iban curando y volviendo a abrir ante una nueva agresión, siempre según el fiscal.

Como consecuencia de estas reiteradas y constantes agresiones la víctima sufrió una deformidad conocida como el síndrome de "orejas en coliflor", cuyo diagnóstico le obligó a pasar por el quirófano, y tras un largo recorrido médico le ha quedado como secuela definitiva deformidad en ambos pabellones auditivos.

La víctima presenta también relevantes secuelas de naturaleza psicológica por estrés postraumático.

El acusado tiene prohibido aproximarse a una distancia inferior a 500 metros a la víctima, a su domicilio, a su lugar de trabajo y a cualquier lugar que frecuente, así como a comunicarse con ella por cualquier medio. 


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