SUCESOS

Una tortuga mordedora se da a la fuga en el Ebro: el ejemplar se encuentra en busca y captura por su peligrosidad

Se trata de una especie que puede pesar más de 15 kilos y que además de amenazar la fauna autóctona, puede ser peligrosa para el hombre por su potente mordedura.

Las tortugas mordedoras pueden llegar a pesar hasta 15 kilos. ARCHIVO
Las tortugas mordedoras pueden llegar a pesar hasta 15 kilos. ARCHIVO

La presencia de una tortuga mordedora en el río Ebro a la altura de la presa de Pina ha obligado al Gobierno de Aragón a lanzar el 27 de julio un aviso tras recibir información de que unos pescadores encontraron un ejemplar de este reptil exótico.

Se trataba de una especie que podía pesar más de 15 kilos y que además de amenazar la fauna autóctona, podía ser peligrosa para el hombre por su potente mordedura. Sin embargo, el animal volvió a ser liberado y la DGA lo sigue buscando.

Según ha informado Heraldo de Aragón, el Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad volvió a rastrear la zona en la que fue liberada la tortuga mordedora para intentar sacarla del medio natural sin éxito.

Además, la consejería que dirige Joaquín Olona hizo un llamamiento a la ciudadanía, y en especial a los pescadores, para que en caso de ver o conseguir atrapar al animal llamaran inmediatamente a los agentes de protección de la naturaleza (APN).

A FALTA DE UNA, AHORA PUEDEN SER DOS 

El Departamento de Desarrollo Rural y Sostenbilidad no tiene claro si el animal que fue capturado y liberado por un pescador hace aproximadamente un año es un ejemplar distinto del que supuestamente encontraron otros pescadores hace solo unos cuantos días.

La coincidencia en la zona en la que habrían aparecido los dos ejemplares (la presa de Pina) y el hecho de que se trate de una especie muy poco habitual en el medio natural apuntan a que el supuesto hallazgo de hace unos días pueda corresponder en realidad a la captura de hace un año y a que, por tanto, haya habido un malentendido en la información que le llegó al Gobierno de Aragón.

No obstante, la DGA no se atreve a descartar ninguna posibilidad, ya que por ejemplo en Cataluña se encontraron cuatro ejemplares en el mismo lago. 

Tras la publicación de la noticia, un pescador de El Burgo de Ebro se puso en contacto con Heraldo.es para avisar de que hace aproximadamente un año él atrapó a una tortuga "muy parecida" también en la presa de Pina.

David Martínez Álvarez, miembro de la sociedad de pescadores La Ribera, explicó que, optó por echarlo al depósito en el que lo buscaron este pasado miércoles. Según sus cálculos, pesaba más de diez kilos, a pesar de lo cual pudo agarrarlo por la parte de atrás para que no le mordiera. 

“Aún recuerdo el ruido que hacía con la boca: si me coge un dedo, me lo arranca", contó este pescador que dio sus datos para que el Gobierno de Aragón pudiera ponerse en contacto con él.

UN ANIMAL DE MASCOTA

En España, la tortuga mordedora es una especie demandada como mascota y se puede adquirir fácilmente. Por eso lo más probable es que el ejemplar detectado en el Ebro haya sido liberado por su dueño de forma totalmente irresponsable.

No es la primera vez que este animal aparece en el tramo aragonés del Ebro, ya que hace 16 años se localizó otro ejemplar a la altura de Gelsa que fue capturado y trasladado al Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre de La Alfranca. En España cada vez son más frecuentes los hallazgos en comunidades como Cataluña, Madrid o Murcia.

UNA TORTUGA DE MILLONES DE AÑOS

La tortuga mordedora ('Chelydra serpentina') es una de las tortugas 'prehistóricas' que han logrado sobrevivir hasta la actualidad, un quelonio procedente de Norteamérica cuyo caparazón puede llegar a medir medio metro.

Su cabeza es voluminosa y está cubierta por diversas protuberancias como espinas, tres de ellas alargadas en la barbilla. Tiene un hocico en forma de pico con una potente mandíbula, patas robustas con grandes garras y una cola ancha y larga.

Debido a su gran tamaño y su voracidad, una vez que esta especie exótica llega a los ríos y los lagos españoles supone una gran amenaza para la fauna autóctona, ya que se alimenta de infinidad de invertebrados, anfibios, peces, aves y mamíferos pequeños.


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