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La primera y la última mujer guardias civiles se sienten "iguales" que sus compañeros hombres

Tres décadas las separan, pero les une una misma reivindicación: ningún resquicio a la diferencia porque son iguales que sus compañeros hombres. Solo siete de cada cien miembros del cuerpo son mujeres.

La brigada Amparo Martín y la agente Raquel Velasco. EFE
La brigada Amparo Martín y la agente Raquel Velasco. EFE  

La brigada Amparo Martín pertenece a la primera hornada de mujeres que ingresaron en la Guardia Civil, hace ahora 30 años. La agente Raquel Velasco, a la última promoción. Tres décadas las separan, pero les une una misma reivindicación: ningún resquicio a la diferencia porque son iguales que sus compañeros hombres.

Poco antes de que comenzara el acto oficial de celebración del 30 aniversario de la incorporación de las féminas al instituto armado, estas dos mujeres han mostrado su "satisfacción" por pertenecer al cuerpo, que han vivido desde que nacieron, con padres, abuelos y hasta bisabuelos guardias civiles.

Amparo Martín es actualmente brigada del equipo de inspección de la Intervención de Armas de la Primera Zona de la Comunidad de Madrid. Raquel Velasco casi acaba de salir de la academia y, tras dos años de preparación, es guardia eventual en prácticas desde hace cuatro meses.

Raquel ya lleva un chaleco antibalas adaptado a su fisonomía de mujer y no ha tenido que sufrir algunas carencias como Amparo. Entre ellas, tal y como rememora la brigada, que no hubiera baños específicos para mujeres cuando realizó el curso de cabo.

"NO OS ESPERÁBAMOS TAN PRONTO"

"No os esperábamos tan pronto" fue lo primero que escuchó Amparo al llegar a la academia. "Poco a poco todo esto ha ido superándose" aunque aún quedan algunos "detalles" que, sin tener mucha importancia, denotan que la Guardia Civil aún es un cuerpo mayoritariamente de hombres, ya que solo 7 de cada cien miembros son mujeres.

Ambas han vivido desde que nacieron en cuarteles, pero mientras Raquel tuvo claro desde pequeña que quería ser guardia -antes de ingresar en el cuerpo estudió Prevención de Riesgos Laborales-, a Amparo, que desde que nació ha visto un tricornio en su casa, la vocación le llegó más tardía.

Amparo impartía clases para opositar a la administración pública, pero su madre la animó y se puso manos a la obra para superar el reto. Las dos creen que institucionalmente "no existe discriminación de sexos" en el instituto armado, pero reconocen que, como ocurre en cualquier otra profesión, siempre hay algún compañero que "mete la pata".

Cuando comenzó en la academia, la actual brigada tuvo la inevitable sensación de entrar en un centro laboral muy masculino, pero poco a poco el cuerpo se ha ido "adaptando a la incorporación de la mujer, que va en progresión". Así, hoy el 33 por ciento de los alumnos de la Escuela de Guardias Jóvenes de Valdemoro son mujeres.

En su corta carrera, la guardia Raquel Velasco se siente "integrada completamente", tanto con los compañeros, como a nivel académico e institucional. Y de hecho, en la instrucción operativa que se realiza en la academia, "no se diferencian los sexos y se mezcla a chicos con chicas para los mismos ejercicios".

No obstante, es inevitable que "a nivel interno", de "una misma" -continúa Raquel-, "pienses que somos una minoría". En su curso había 35 mujeres y casi 110 hombres.

Es una "sensación muy interna que obliga a las guardias civiles a ser más exigentes con ellas mismas". Raquel pone un ejemplo: si se sale un chico de la formación porque se ha mareado a algo similar,no pasa nada, pero si es una chica, se mira más.

Durante la visita esta semana de la Reina a las instalaciones de la Dirección General del instituto armado con motivo de este 30 aniversario, algunas guardias plantearon que se rebajara el nivel de pruebas físicas para acceder a unidades de élite y de intervención.

No están de acuerdo Raquel y Amparo, que enfatizan: "Si buscamos igualdad, tiene que ser todo por igual". "No debemos dejar puertas abiertas a la diferencia", apostillan.

Cuenta Raquel que el primer día de preparación para el examen "no fue capaz de hacer ni una flexión" pero su constancia le permitió llegar a las pruebas más que sobrada de fuerzas.

"Desde el primer día zapatillas y a correr", añade Amparo, mientras que Raquel, que confiesa que desde pequeña no se ha "visto en otra cosa" que no sea en la Guardia Civil, sentencia: "Si te lo propones, puedes conseguirlo". 


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