SOCIEDAD

Insólito parto: una madre y su hija dan a luz a la vez y comparten habitación con sus pequeños en el hospital

Pili Loureiro, de 40 años, ha dado a traído al mundo a sus mellizos al mismo tiempo que su hija, Ruth Lendoiro, de 21, ha alumbrado a su nieta Sofía.

Pili Loureiro y Ruth Lendoiro, junto a sus hijos y otros familiares, en su habitación del hospital en A Coruña. MARCOS MÍNGUEZ
Pili Loureiro y Ruth Lendoiro, junto a sus hijos y otros familiares, en su habitación del hospital en A Coruña. MARCOS MÍNGUEZ  

La casualidad ha jugado bien sus fichas en el insólito nacimiento de tres niños en Galicia. Pili Loureiro, de 40 años, y su hija, Ruth Lendoiro, de 21, han dado a luz el mismo día y comparten habitación en el hospital Teresa Herrera, de A Coruña. Según informa La Voz de Galicia, Ruth se enteró de que su madre también estaba embarazada un día tomando caldo en casa de su abuela cuando Pili, muy seria, le dijo que le tenía que contar algo en casa. 

"¿Que estás embarazada?’’, se me ocurrió. Y ella me dijo: ‘¡Sí, pero lo peor es que son dos!. Lo peor entre comillas, porque no se lo esperaba. Mi reacción fue un ataque de risa. A veces no sabes si reír o llorar", recuerda la joven. Incluso le decía a su madre: "Mamá, ¿eres consciente? Yo embarazada, tú embarazada. Solo faltaría que nos pusiésemos de parto las dos a la vez".

Dicho y hecho, ambas se pusieron de parto el mismo día. Antes de dar a luz, Ruth estaba en el hospital, visitando a su madre y a sus hermanos mellizos Pili, que ya tiene a dos hijos criados y aún da pecho a Vida, de 15 meses, dio a luz a los mellizos Francisco y Javier, dos días antes de que su hija alumbrase a Sofía. Incluso han afrontado el postparto juntas en la misma habitación del hospital, la 450.

POSPARTO MADRE E HIJA

Pili, que dejó el domingo el hospital, fue la primera en pisarlo para traer al mundo a sus pequeños. Dio a luz el día 6, por cesárea, "porque Javier venía de cabeza, pero Francisco, de culo". Su hija Ruth la siguió tan solo dos días después. Ingresó por urgencias la noche del sábado, se fue a casa a las diez y volvió a la una. "Yo supe que estaba de parto en cuanto le vi la cara, le dije: ‘‘Ay, Ruth, no sé yo si llegarás a mañana’’, dice su madre, Pili, que recuerda a la enfermera "desencajada, hablando sola, diciendo ‘‘pero ¿cómo, que tu hija sube del paritorio a esta habitación?".Así, Pili se convertía en madre y abuela al mismo tiempo.

"No sé cómo decirlo, todavía no doy crédito. Es algo extraño y superbonito ver nacer a un hijo y un hermano a la vez", asegura a este diario gallego Ruth, a la que este martes tenían previsto dar el alta en el hospital. "Aún me cuesta asimilarlo, expresar lo que sentí al ver por primera vez la cara de mis hermanos mellizos cuando Sofía estaba a punto de nacer", cuenta esta chica de 21 años que compartió habitación de posparto con su madre. La relación de Ruth con la pequeña Vida es especial, en parte porque a estas hermanas las separan 20 años, pero es fuerte la unión: "Vida es mi niña. Es mi otra niña -relata Ruth con emoción-. Con decir que a veces hasta me llama mamá. Ella y mi hijo Aarón se están criando juntos. A veces se matan -risas-, pero se quieren muchísimo. Es genial".

ILUSIÓN Y RISAS

El hecho ha impactado en el hospital y sigue provocando líos en la familia a la hora de aclarar parentescos. Por ejemplo, "a ver, si Ruth es mi hija y Aarón mi nieto, mi hija Vida qué es de él", plantea con un humor a prueba de sorpresas Pili, que ha sido madre y abuela casi a la vez, con dos días y unas horas de diferencia.

Su hija Ruth sintió enseguida a la vida crecer dentro. "Supe que estaba embarazada antes incluso de la primera falta. Tenía un presentimiento". Lo confirmó y no esperó a darle la noticia a su madre, Pili. "Me dijo: ‘‘Mamá, estoy embarazada" Pero qué pronto, ¿no?", le dije. ‘‘¿Cómo no esperaste un poco más?’ Se lo dije pensando en mí, que la había tenido a ella tan joven, a los 20 años. Pensé que sería mejor que disfrutase y se esperase un poco más. Pero a la vez fue una gran alegría para mí, así que pensé: ‘‘Pues a lo hecho pecho. Y ojalá le venga una niña’’.

Feliz de convertirse en abuela por segunda vez gracias a Ruth, Pili tardó en abrir los ojos y oírse por dentro: "Es cierto que tenía pérdidas, pero como estaba dando el pecho no creía que pudiese estar embarazada. No lo pensé. Me sentía bien, activa, no tenía ni sueño". Hasta pasadas las Navidades; el 12 de enero, recuerda, empezó a encontrarse mal. "Y dije yo: ‘‘Vaya herencia me deja mi madre, ay, este ardor de estómago...’’».

Entonces vivía inmersa en la crianza de Vida, su pequeña hasta que los mellizos Francisco y Javier la hicieron mayor. "Vida es un sueño de su padre. Él le decía a sus amigos: Si algún día tengo una hija, la llamaré Vida". Y se hizo realidad. Los mellizos han llegado hace solo cinco días, en una suerte de capricho de la genética. "Por parte de mi madre hay gemelos, por parte de mi padre también. Las primas solían bromear: ‘A ver a quién le toca el mochuelo, a ver...’. ¿Y a quién le fue a tocar? A la que menos lo buscaba, ¡a Pilita! A mí todo esto me parece un chiste", dice entre risas su madre, Pilar.


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