SUCESOS

¿Víctima de tráfico de órganos? El español que apareció sin corazón ni hígado en Suecia será exhumado

La familia de Miguel Ángel Martínez lleva años peleando para conseguir que el Ministerio de Justicia británico autorice la exhumación del cadáver.

Miguel Ángel Martínez, el español encontrado muerto sin hígado ni corazón en Suecia. CEDIDA
Miguel Ángel Martínez, el español encontrado muerto sin hígado ni corazón en Suecia. CEDIDA  

El Ministerio de Justicia británico ha reabierto por fin un caso que llevaba tiempo demandando atención. Se trata de la exhumación del cadáver de Miguel Ángel Martínez Santamaría, el joven vasco que, tras aparecer supuestamente ahogado en Estocolmo en 2005, fue enviado a Reino Unido para que le enterraran allí, pues era su deseo.

Una vez en Inglaterra, al realizarle la autopsia, un médico forense británico dictaminó que el cadáver había sido enviado faltándole a este el corazón y parte del hígado.

Desde entonces, la familia de la víctima, encabezada por Blanca Martínez, la hermana del fallecido, emprendió una batalla legal y burocrática para que le concedieran la exhumación del cadáver, con el fin de determinar si ese cuerpo realmente corresponde a su hermano, y también el de dictaminar la verdadera causa de la muerte, pues son muchas las sospechas y contradicciones que se han dado a lo largo de los años en este caso. 

La historia comienza un 28 de abril de 2005. Un joven, Miguel Ángel Martínez, nacido en Erandio (Vizcaya), en 1960, decide emprender, con nada menos que 11.000 euros en el bolsillo, un alentador viaje por Europa, viaje que terminará en una catástrofe. 

La familia de Miguel no volverá a saber nada de él hasta el 29 de septiembre de ese mismo año, cuando una comisaría de Bilbao recibe una llamada en la que se informa de que el joven ha aparecido muerto, ahogado junto a la orilla del fiordo de Lidingö, un barrio en la periferia de Estocolmo.

La policía sueca inmediatamente confirma que se trata de un suicidio, que se tiró de uno de los ferris que unen Helsinki con Estocolmo. Año y medio después, una supuesta autopsia confirma que murió por ahogamiento.

Es entonces cuando el cadáver de Miguel es trasladado a Londres, pues su deseo era ser enterrado allí, junto a una antigua novia, pues había residido varios años en la ciudad.

En Londres, el forense Peter Witkins, en un segundo examen post-mortem del cadáver de Miguel, sorprende a la familia afirmando en el informe: «Ambos pulmones han sido diseccionados y no presentan cambios patológicos específicos diferentes a los de la descomposición (...). Fueron identificados 600 gramos de un hígado parcialmente seccionado. (...) El corazón no fue identificado».

Es decir, que los pulmones no mostraban evidencias de que la causa de la muerte de Miguel hubiera sido el ahogamiento, y que su cadáver había sido mutilado, pues le faltaba el corazón y la mitad del hígado. 

Desde que recibió esta noticia, la familia de Miguel, ante la sospecha de que su hermano pudiera haber sido víctima de una red de tráfico de órganos, emprendió una batalla para lograr exhumar el cuerpo de Miguel -al que todavía no han visto ni una sola vez-, para tratar de esclarece qué le ocurrió.

Su hermana, Blanca Martínez, coordinadora de SOS Desaparecidos Euskadi, en un blog en el que va narrando todos los episodios de esta truculenta historia, manifiesta sus dudas: «casi 13 años después desconocemos la causa, fecha y circunstancias de su muerte pero, lo que es peor, no tenemos la certeza de que el cadáver que hemos enterrado sea Miguel Angel».


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