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RÍO 2016

La historia de los Juegos Olímpicos: de Amberes 1920 a Berlín 1936

XXXI ediciones de Olimpiadas han convertido los Juegos en lo que conocemos hoy. La época de entre-guerras han dejado imágenes históricas.

Saludo nazi durante las olimpiadas de Berlín
Saludo nazi durante las olimpiadas de Berlín

Los Juegos de la XXXI Olimpiada que se disputarán este mes de agosto en Río de Janeiro serán en realidad los vigésimo octavos, debido a que las dos guerras mundiales impidieron que se celebrasen los de 1916 (VI Olimpiada), 1940 (XII) y 1944 (XII).

En estos años se produjeron grandes avances, como la introducción de la mujer en más disciplinas, de nuevos deportes, de la Villa Olímpica o la introducción de la llama olímpica. Sin embargo, los séptimos, octavos y los undécimos juegos estuvieron marcados por la tensión bélica.

AMBERES 1920

Tras la interrupción obligada por la I Guerra Mundial, los Juegos de 1920 se disputaron en la ciudad belga de Amberes en reconocimiento a los daños sufridos por Bélgica durante la contienda.

El país organizador rechazó la participación de los que habían sido sus enemigos en la guerra y faltaron los deportistas de Alemania, Austria, Hungría, Turquía, Bulgaria, Polonia y la ya Unión Soviética surgida de la revolución bolchevique de 1917.

Finlandia, que antes de la Primera Guerra Mundial había sido Ducado de Rusia, envió a sus atletas y con extraordinario éxito, como el inigualable fondista Paavo Nurmi ganador de tres medallas de oro (10.000 metros, 8.000 metros campo a través individual y por equipos) y una de plata (5.000 metros). Nurmi ganó nueve medallas de oro en tres Juegos Olímpicos y estableció un total de 29 récords mundiales entre los 1.500 y los 20.000 metros.

Estados Unidos se impuso en el medallero pero fue el italiano Nello Nadi el deportista más laureado, pues ganó cinco medallas en esgrima, en florete individual, florete por equipos, espada por equipos, sable individual y sable por equipos.

Amberes supuso también la vuelta a los Juegos Olímpicos de la halterofilia y la disputa de pruebas ciclistas de pista y de carretera.

PARÍS 1924

Los segundos Juegos disputados en París destacaron por la presencia de dos grandes deportistas: el finlandés Paavo Nurmi, que cuatro años antes ya había obtenido tres victorias en Amberes y que en la capital francesa sumó cinco oros más en atletismo, y el estadounidense Johnny Weismuller, el 'Tarzán' del cine, que conquistó tres oros en natación.

A pesar de la ausencia de Alemania, que adujo falta de seguridad por miedo a posibles represalias derivadas de la I Guerra Mundial, la amplia participación de países (44) confirmó la universalidad del olimpismo. Se inscribieron 3.088 deportistas en 17 disciplinas.

Argentina ganó la medalla de oro en polo y Uruguay fue campeón en fútbol, título que repetiría cuatro años después en Amsterdam. Estados Unidos mantuvo en 1924 la supremacía olímpica en general, pero en el atletismo encontró la competencia de los británicos y finlandeses.

Nurmi, que ya había triunfado en 1920 en Amberes, ganó el mismo día las medallas de oro en los 1.500 (3:53.6) y en los 5.000, prueba en la que se desquitó de su segunda plaza en Amberes (14:31.2). También ganó en los 3.000 metros por equipos, junto con Vilho "Ville" Ritola y Elias Katz, así como en los 10.000 de campo a través individual y por equipos, con Ritola y Heikki Liimatainen.

Ritola consiguió el oro en los 10.000 individual (30:23.2), en 3.000 metros obstáculos (9:33.6), 3.000 por equipos, en los 10.000 campo a través por equipos y medalla de plata en los 10.000 de cross individual, por detrás de Nurmi.

En la natación hizo una sensacional aparición Johnny Weismuller, que además de ganar tres medallas de oro en los 100 y 400 metros libre y en los relevos 4 por 200 libre causó impresión por su estilo y depurada técnica.

El que después se convirtió en el célebre Tarzán del cine fue el primer nadador que bajó del minuto, 59 segundos exactamente, en el hectómetro libre.

ÁMSTERDAM 1928

Los primeros Juegos tras la 'era Coubertin' contaron con la participación de 2.883 deportistas de 46 países en 17 especialidades. Las mujeres, pese a las reticencias de Pio XI, compitieron por primera vez en atletismo y gimnasia.

La oposición de algunos sectores de la Iglesia a la participación femenina puso especial hincapié en la carrera de los 800 metros por considerarla, además de inhumana, escasamente acorde con la condición de las mujeres. Ganó la alemana Lina Radke, pero la prueba fue suprimida hasta los juegos de Roma.

El país que logró sumar mayor número de medallas fue Estados Unidos, aunque mantuvo una dura pugna en el atletismo con Finlandia.

En los 5.000 metros Vilho 'Ville' Ritola se impuso en la última curva al otro gran fondista finlandés, Paavo Nurmi. En los 10.000 las tornas se cambiaron y el vencedor fue Nurmi, que se adjudicó su novena y última medalla de oro olímpica por delante de Ritola.

Los triunfos fineses continuaron en el decatlón con Paavo Yrjola, un granjero que se entrenaba solo, y en los 3.000 obstáculos con Toivo Loukola, que cinco años antes había sido declarado inútil en el Ejército a causa de una tuberculosis. Nurmi fue segundo en esta prueba que significó su última aparición olímpica.

El japonés Mikio Oda, que ganó el triple salto con una marca de 15,21 metros, se convirtió en el primer asiático que lograba una medalla de oro olímpica.

La prueba más representativa de toda la cita olímpica, el maratón, se la adjudicó el argelino, nacionalizado francés, Mohamed El Ouafi, que se convirtió en el precursor de los atletas africanos que posteriormente obtendrían victorias en la dura carrera. El argelino registró una marca de 2 horas 32 minutos y 57 segundos.

Johnny 'Tarzán' Weismuller se despidió en Amsterdam de la competición olímpica de natación con una medalla de oro en los 100 metros libre (58.6) y otra en los relevos 4 por 200.

Si Uruguay confirmó su hegemonía en fútbol, en hockey sobre hierba lo hizo la India, cuya superioridad fue manifiesta hasta los Juegos Olímpicos de México de 1968, en los que Pakistán tomó el relevo.

Fueron los primeros Juegos presididos por la llama olímpica, que fue encendida en Olimpia y trasladada a Ámsterdam a través de Yugoslavia, Austria y Alemania.

LOS ANGELES 1932

Los Juegos retornaron a Estados Unidos gracias al apoyo económico de los magnates del cine, que solventaron los problemas de financiación del COI y esquivaron las secuelas en su país de la depresión de 1929.

El mecenas más importante fue William Fary Gerland, que patrocinó la construcción del Memorial Coliseum, donde también se disputaron los segundos juegos de Los Angeles, en 1984. El director Cecil B. de Mille organizó la ceremonia inaugural.

Participaron en los Juegos 1.334 atletas de 37 países, que dispusieron por primera vez de una Villa Olímpica bien acondicionada, aunque las mujeres fueron alojadas en un hotel.

Hubo 14 deportes. Un gimnasta y una nadadora, el italiano Romeo Neri y la norteamericana Helen Madison, fueron los deportistas más galardonados, con tres oros cada uno. El argentino Juan Carlos Zabala estableció la mejor marca mundial de maratón con 2 horas, 31 minutos y 36 segundos.

Estados Unidos, con un total de 104 medallas, fue de nuevo la nación que acaparó buena parte de los podios.

En el equipo de esgrima de Australia figuraba un tirador que después sería famoso, pero no en el deporte sino en el cine americano. Errol Flynn protagonizó numerosas películas de aventuras en las que exhibió su habilidad con la espada.

BERLÍN 1936

Los triunfos de un atleta negro, el estadounidense Jesse Owens, acapararon la atención de los Juegos de Berlín y desbarataron los planes del canciller alemán Adolf Hitler, que trató de utilizar la competición como elemento de propaganda nazi.

El clima prebélico que crearon las intenciones expansionistas alemanas hizo que muchas naciones se planteasen el boicot. Sin embargo, al final participaron 49 países con 3.963 deportistas en 19 disciplinas. Se lograron grandes éxitos deportivos en un acontecimiento que por vez primera tenía un espectador de excepción, la televisión.

Se batieron todas las plusmarcas de atletismo establecidas hasta el momento. Debutaron en el programa olímpico el baloncesto, el balonmano y el piragüismo, mientras que el polo se despidió de los Juegos.

El país anfitrión se adjudicó 33 medallas de oro y mostró su supremacía en las pruebas de remo, gimnasia e hípica. Estados Unidos acumuló 24 medallas de oro y destacó en atletismo.

Hitler había planteado la competición como una reafirmación de su teoría de la superioridad de la raza aria, pero se encontró con un enemigo inesperado, Jesse Owens, ganador de cuatro oros en 100 metros, 200 metros, relevos 4 por 100 metros y salto de longitud.

La final de longitud acaparó la máxima expectación. La prueba se presentaba como un duelo entre Owens y el alemán Luz Long, un atleta rubio y fuerte, destinado a refrendar las teorías raciales nazis. Tras hacer el estadounidense su salto ganador de 8,06, el primero en felicitarle, a la vista de Hitler, fue Luz Long.

Como protesta a la celebración de los juegos en Alemania, algunos países propugnaron la disputa de unos Juegos Populares paralelos, que debían disputarse en Barcelona en 1936 y que no pudieron hacerse realidad al estallar la Guerra Civil española.


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La historia de los Juegos Olímpicos: de Amberes 1920 a Berlín 1936