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Así salvó la vida la fisioterapeuta del CD Azkoyen, Isabel Rubal, a un jugador rival

La fisioterapeuta del Azkoyen no dudó un segundo en saltar al terreno de juego para atender a Rubén Gil, del Lourdes.

Imagen de una asistencia médica de Isabel Rubal durante un encuentro del CD Azkoyen (cedida Javier Ezpeleta Mena-Azkoyen).
Imagen de una asistencia médica de Isabel Rubal durante un encuentro del CD Azkoyen (cedida Javier Ezpeleta Mena-Azkoyen).  

Isabel Rubal es enfermera y también fisioterapeuta en su propio centro de Fisioterapia. Además, desempeña labores de ‘fisio’ en el C.D. Azkoyen, equipo de fútbol de la Liga autonómica de Navarra con el que ha vivido situaciones límite en sus once temporadas en la plantilla peraltesa, como la que se produjo el pasado fin de semana en el campo de Las Luchas.

Me ponen como una heroína pero es que es la atención sanitaria mínima que necesitaba ese chaval. Suerte que estuviera pero me imagino que si hubiera habido otro sanitario, otra enfermera o médico pues habría hecho exactamente lo mismo que yo. Para eso estamos. Cosas de éstas ocurren en la calle, en los centros de salud y en hospitales con frecuencia pero creo que llama más la atención que fue en un campo de fútbol y en esas circunstancias.

¿Qué pasó durante ese encuentro entre el Azkoyen y el Lourdes para que se sucediesen todos los hechos posteriores?

Aproximadamente fue hacia el minuto 10 ó 12 de la segunda parte. Yo estaba atendiendo y hablando a uno de mis chicos del Azkoyen en el banquillo y cuando me di la vuelta justo caía Rubén en el césped hacia atrás. Salió el asistente del Lourdes pero al ver que no se movía, salí porque un jugador del Lourdes gritaba que no se podía mover.  No esperé a que me llamaran. No es la primera vez que ocurren esas incidencias, me han tocado fracturas de tibia y peroné abiertas, pérdidas de conocimiento, golpes en la cabeza… Cosas serias, aunque no tanto como ésta.

¿Qué le ocurrió al jugador del Lourdes?

Cuando salí al campo, le vi tumbado, sin articular palabra prácticamente, agitado y con mucha angustia por no poder respirar y lo único que decía es que tenía mucho dolor en el pecho, que le apretaba el pecho, que no podía respirar. Al parecer, él ya se encontraba mal en el descanso pero yo no lo sabía. Vi que tenía una coloración un tanto azulada, un color blanquecino, cianótico y le exploré un poco. Aparentemente no había fractura, la consciencia no estaba bien y lo primero que pedí fue la camilla de la DYA, que gracias a que tenemos una ambulancia convencional allí, que me trajeran oxígeno y una mascarilla mientras le atendía. No me separé de él. Le puse la mascarilla, le tumbamos en la camilla pero seguía muy agitado, muy nervioso,  no podía hablar, no abría los ojos, temblaba…. Fueron momentos de angustia porque le llamaba y no me respondía, le tiraba de la camiseta y nada. Todo pasó muy rápido. Cuando conseguimos estabilizarlo un poco, cuando parecía que respiraba y que volvía en sí, lo sacamos del campo y justo entonces, al salir del terreno de juego, otra vez. Apretaba las manos muy fuerte, los ojos cerrados, no podía respirar, era como que quería y no podía….

¿Qué se te pasó por la cabeza al ver al jugador tendido en esa situación?

Al verle que estaba tan nervioso, que se daba golpes en el pecho, que gritaba que le dolía el pecho y que no podía respirar, pensé que habría alguna patología cardiaca, pulmonar, no sabía qué estaba pasando… Sí veía que había una hipoxia. No le entraba oxígeno y no era capaz de hacer una ventilación correcta. El CO2 también supongo que se estaría quedando dentro, entonces perdió el conocimiento y tuvo esa somnolencia y esa ausencia… Lo principal era mantener sus constantes vitales, mantenerle despierto, que no se me durmiera y que me atendiera, que no perdiera el conocimiento. Eso era para mí lo principal. Tenía un pulso taquicárdico, una tensión alta, la saturación de oxígeno en ese momento estaba muy justa. Entonces, llamamos al 112, acudieron un médico y una enfermera, entraron con él en la ambulancia y le mandaron a Pamplona. Nos quedamos en todo momento con él para lo que necesitaran, directivos del Lourdes, los del Azkoyen, asistentes de la ambulancia… Fue una situación verdaderamente angustiosa.

¿Se puede decir que le salvaste la vida o es algo exagerado?

Tanto como salvarle la vida… Es que ¿Quién dice que le salvé la vida o no? Si yo no hubiera estado, no sé si le habrían puesto oxígeno… Yo me imagino que sí, que la asistencia habría sido la adecuada. Los chicos acuden con la ambulancia, que aquí tenemos esa suerte de poder permitírnoslo o de quitar de otras cosas para pagar una ambulancia y que venga y que asistan en los partidos…. Sí que ayudamos a estabilizarlo y a por lo menos tenerlo controlado y que el mal no fuera a más. En ese momento, cuando le estás atendiendo no tienes nada a mano y no sabes lo que tiene el futbolista. Cuando hay una fractura o una fisura, bueno, puede ser una cosa de mayor o menor relevancia según qué tipo de fractura sea, pero en ese momento de ponerle el oxígeno, de incorporarlo, de cogerle una vía, de cogerle las constantes vitales y saber cómo estaba, creo que fue vital. Pero no fui sólo yo, fue un conjunto de situaciones, es decir, el que yo fuera enfermera, el que tuviera una ambulancia allí, el que acudiera el médico del 112 y el tener allí material para atenderle.

¿Qué hubiese ocurrido si no se le atiende adecuadamente en ese momento o le sucede en la calle sin asistencias cercanas?

Pues no lo sé, sinceramente, porque la situación fue angustiosa. Su dolor de pecho y el no poder respirar, recibir la atención tan rápida fue para él vital. El problema es que el chico tuvo que acudir otra vez a urgencias el martes, no recuerda nada del momento, sólo tiene un recuerdo mío de cuando le cogí la vía al pincharle y reaccionó, de eso sí se acuerda. Le llevaron el martes al Reina Sofía de Tudela y allí le hicieron las pruebas pertinentes, le derivaron a cardiología para que le valoren. He hablado con él por el whatsapp y me ha dicho que no va a jugar porque todavía está en valoración, en estudio. Entonces, ¿Qué hubiera pasado en la calle…? Pues, no sé si hubiera llegado una ayuda rápida, un médico rápido o no…. Cualquier cosa menos buena por la dificultad respiratoria que él tenía y tal y como estaba.

¿Qué titulación tienes y cómo te metiste en el mundillo del fútbol?

Soy enfermera y fisioterapeuta, y desde pequeña me gusta mucho el fútbol. Desde los 8 ó 10 años he acudido con mi padre a El Sadar a ver a Osasuna, me ha gustado siempre el fútbol. Mi hermano es Alfredo Rubal, central y capitán este año del equipo, del Azkoyen. Desde los 14 años que lleva jugando en el Azkoyen le he acompañado, y como a mí siempre me ha gustado el contacto con el paciente y la atención humana, y como mi profesión me encanta, me ofrecí al club, cuando se cambió de directiva, como asistente, como enfermera y fisio para lo que necesitaran, y ya llevo con ellos desde 2006. Les asisto en los partidos, en los entrenamientos en mi centro de fisioterapia…. De guardia con ellos de sol a sol…. Y en diez años te toca ver muchas cosas pero desde luego, el ver a Rubén, con 23 años, en esa situación, pues la verdad es que te angustia y te sofoca.

¿Has tenido que socorrer en casos graves parecidos al de la hipoxia de Rubén Gil?

Hubo dos. Una herida abierta en la cabeza por un traumatismo bastante serio con un jugador de Murchante, Diego. Aquel día no hubo ambulancia en Las Luchas, le atendí yo con una primera cura de urgencia porque el chaval estaba un poco aturdido por el golpe, un rodillazo en la cabeza, y luego le trasladé al centro de salud. Y en otra ocasión, una fractura abierta de tibia y peroné a un chico de Olite, del Erri Berri, también en Las Luchas de Peralta, al chocarse con el portero. Perdió mucha sangre, hubo que inmovilizarlo y estabilizarlo, entró la ambulancia al terreno de juego para sacarlo. Ese día no había ambulancia, estaba yo sola. Y en otra ocasión, Alfredo, mi hermano, recibió un golpe fuerte en la cabeza en el campo de Olite y tuvo que recibir 10 puntos de sutura en la cabeza, fue un susto bastante grande. Ha habido también fracturas de clavícula, de costales, golpes en la cabeza, esguinces…. Pero a la altura de Rubén Gil, ninguno.

¿Mantienes relación desde entonces con el jugador del Lourdes?

Mucha, mucha. Hablamos por la mañana, por la tarde…por whatsapp, sí. La verdad es que sí. De hecho, el domingo pensaba ir a ver el partido entre el Tudela 1999 y el Lourdes porque conozco a algún jugador y tal, pero ahora he quedado con él allí, en el campo de Santa Quiteria, y aunque él no va a jugar, nos veremos para ver qué tal está y demás.

¿Vas a continuar en el Azkoyen o te llueven ofertas de equipos de superior categoría?

No, no…… Seguimos siendo igual de humildes, igual de sencillos que siempre, yo sigo en mi Azkoyen. Me ha llamado mucha gente para darme la enhorabuena, el Lourdes para darme las gracias, Rubén a diario… La gente más cercana, también incluso gente que no conozco para transmitirme la enhorabuena por la humanidad en la atención a Rubén porque, por lo visto, a atender a un jugador de un equipo rival le dan más importancia. Pero es para lo que estoy, es lo que me gusta y lo que debo hacer, atender y socorrer.

Quiero agradecer, además, a la DYA, al Azkoyen, a los asistentes, al Lourdes por echar una mano, por preocuparse tanto. Es que estas cosas están a la orden del día, ocurren casos muy extraños, jugadores que desgraciadamente fallecen, otros salen mejor parados pero, claro, en el momento de la urgencia, hay que actuar como buenamente se puede o lo mejor posible. No piensas más que en la persona, vas y le atiendes, es así. Esto lo habría hecho cualquier sanitario en mi lugar, de verdad.

Por su parte, el jugador de Lourdes Rubén Gil de 23 años decía no recordar nada de lo sucedido, salvo esporádicas imágenes mientras le atendían, y confía en regresar tan pronto como se lo permitan los médicos a pisar el terreno de juego.

¿Cómo estás Rubén?

Mejor, mejor, aunque me han dicho que tengo que dejar el fútbol unos días hasta que me mire el cardiólogo. Me quieren hacer alguna otra prueba al tener algún antecedente familiar, a mi abuela le dio un infarto, y quieren asegurarse de qué puede ser. Hasta que no me vea el cardiólogo, no sé si la semana próxima o la siguiente, no me deja entrenar. Por eso hoy, estoy un poco más bajo de ánimo pero con la rabia de volver a jugar.

¿Fuiste consciente de lo que ocurría en esos momentos?

Nada, no me acuerdo de nada del partido. Me acuerdo a ratos de Isabel conmigo atendiéndome, un poco en la ambulancia pero casi nada.

¿Vas a volver a jugar?

Sí, sí, en cuanto me digan que estoy bien y que puedo, otra vez volveré a jugar. Eso seguro.

¿Qué te dicen tus compañeros de equipo?

Que esté tranquilo, que acababa de salir de una lesión de rodilla, que me queda mucho por delante y que esté tranquilo que volveré. Es una pena porque había cogido ahora ritmo, era mi primer partido como titular y me pasa esto… pero no pasa nada.

¿Y tus padres y familia en general?

Lo mismo, que esté tranquilo, que es un tema serio, ha sido un susto pero igual no es sólo un susto, hay que mirarlo bien. Hasta que no me miren bien, no me van a dejar jugar.

¿Dónde te atienden?

Me llevaron al hospital de Navarra, y como me empecé a marear el martes y empecé a vomitar, fui al hospital de Tudela. Ahora, mi médico de cabecera pidió vez para el cardiólogo pero como me pasó jugando a fútbol, quizá se adelante todo por la mutua con el cardiólogo de fútbol para que vaya todo más rápido.


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