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RÍO 2016

La historia de los Juegos Olímpicos: de Londres 1948 a Tokio 1964

Tras las Guerras Mundiales hubo intentos de boicot y muchos países que no fueron a los Juegos, pero también se consagraron las grandes figuras del deporte.

03 Sep 1960, Rome, Italy --- American Wilma Rudolph crosses the finish line in a women's sprint event at the 1960 Summer Olympics in Rome, Italy. September 3, 1960. --- Image by © Bettmann/CORBIS
03 Sep 1960, Rome, Italy --- American Wilma Rudolph crosses the finish line in a women's sprint event at the 1960 Summer Olympics in Rome, Italy. September 3, 1960. --- Image by © Bettmann/CORBIS

Los Juegos de la XXXI Olimpiada que se disputarán este mes de agosto en Río de Janeiro serán en realidad los vigésimo octavos, debido a que las dos guerras mundiales impidieron que se celebrasen los de 1916 (VI Olimpiada), 1940 (XII) y 1944 (XII).

En los 120 años transcurridos desde la primera edición de 1896 hasta la que está a punto de comenzar en Brasil, los Juegos han sobrevivido a contiendas, boicots, atentados, injerencias políticas, trampas y crisis. Así como tras la I Guerra Mundial no participaron algunos países, tras la II también faltaron. Primero, por perder la contienda, después como protesta.

La antigua URSS resurgió como principal oponente a EEUU en el medallero (ya que no participaba desde la revolución soviética de 1917). Además, se fueron consolidando las grandes figuras del deporte, como los atletas Wilma Rudolph y Emil Zatopek, el corredor de maratón Abebe Bikila, la gimnasta  Larissa Latynina o el boxeador Cassius Clay (más conocido como Mohamed Ali).

LONDRES 1948

Tras la II Guerra Mundial, los Juegos de Londres se caracterizaron por unos resultados poco brillantes debidos a la precaria situación del deporte en el mundo y a una organización también afectada por la penuria postbélica.

Problemas en la alimentación, solucionados finalmente por el envío diario de comida desde los Estados Unidos y por las toneladas de pasta que envió Italia, y en el acomodo de los deportistas en barracones de la Royal Air Force demostraron las buenas intenciones, pero también la falta de recursos de Inglaterra. La ceremonia inaugural quiso ofrecer la imagen de una Gran Bretaña renacida de sus cenizas y se pudo ver en directo por televisión.

Acudieron 4.104 deportistas de 59 países, incluida Italia, pese a formar con los países del Eje en la Guerra. Los que sí faltaron fueron Alemania y Japón, también perdedores en el conflicto armado,. La Unión Soviética, pese a estar invitada, rehusó participar.

Se compitió en 21 modalidades. La pista del Estadio de Wembley, sin utilizarse durante 20 años, fue acondicionada con una capa de ceniza que, más que ayudar, frenó a los deportistas.

Se recuerdan dos graves errores de los jueces. En los 10.000 metros anunciaron la última vuelta mucho antes de que los corredores cruzaran la línea de meta por penúltima vez. Esto motivó que los perseguidores del checo Emil Zatopek, ganador final de la prueba, se detuvieran sin percatarse del error. Zatopek anduvo listo y sacó 300 metros de ventaja al argelino-francés Alain Mimoun.

El otro error sucedió en los 4x100 relevos cuando un juez sancionó como irregular la primera entrega del testigo estadounidense y se dio por ganador al equipo británico, pese a que los norteamericanos cruzaron la meta en primer lugar. Tres días después el jurado de apelación dio como buena la entrega del relevo.

Los grandes triunfadores fueron el estadounidense Bob Mathias, ganador del decatlón con solo 17 años, y la holandesa Fanny Blankers-Koen, que a los 32 ganó 4 medallas de oro en atletismo, en 100 metros, 200 metros, 100 metros vallas y en los relevos de 4 x 100. También adquirió notoriedad el gimnasta finlandés Paavo Aaltonen, que obtuvo tres medallas.

Los estadounidenses ganaron el medallero final.

HELSINKI 1952

La Unión Soviética se presentó en la cita olímpica de Helsinki como el mayor oponente a la supremacía deportiva estadounidense, en unos Juegos que tuvieron como gran protagonista a la 'locomotora humana', el atleta checoslovaco Emil Zatopek. La última participación olímpica de Rusia se remontaba a 1912, en Estocolmo. Desde su constitución, la Unión Soviética no había competido en unos Juegos.

Aunque las perspectivas no eran nada halagüeñas -la Guerra Fría estaba en su apogeo-, el Olimpismo demostró en Helsinki su principal cometido de aunar a los pueblos a través del deporte. La convivencia fue perfecta y las muestras de deportividad continuas.

Los Juegos contaron con la participación de 4.955 deportistas de 69 países, con un programa de competición de 18 deportes. El duelo entre soviéticos y americanos se saldó con 76 medallas para Estados Unidos, 40 de oro, y 71 para la Unión Soviética (22).

Pero por encima de todos brilló la actuación de Zatopek. Su triunfo de 4 años antes en Londres en los 10.000 metros quedó oscurecido por la consecución en Helsinki del primer puesto en las pruebas de 5.000, 10.000 y en el maratón, distancia en la que competía por primera vez. Su mujer, Dana, ganó la medalla de oro en el lanzamiento de jabalina.

Otros deportistas que brillaron con luz propia en Helsinki fueron el brasileño Ferreira da Silva, en triple salto, y el gimnasta soviético Viktor Tschukarim, el más laureado de los Juegos (cuatro medallas de oro y una de plata) junto a su compatriota María Goroshovskaia (dos de oro y cuatro de plata). La gimnasia soviética comenzó una etapa de supremacía mundial que no cerró hasta su descomposición como país. El ciclista francés Jacques Anquetil en su debut en unos Juegos alcanzó el bronce en la prueba de carretera por equipos.

En Helsinki debutaron dos boxeadores de la talla del estadounidense Floyd Patterson y del sueco Ingemar Johansson, que fue descalificado en la final del peso pesado por falta de combatividad. Años después sería campeón del mundo profesional.

Los deportes de equipo, por excelencia, el fútbol y el baloncesto, tuvieron en la sensacional selección húngara de la época -Puskas, Czibor, Kocsis y compañía- y en la estadounidense a sus respectivos ganadores.

En el partido de baloncesto entre la Unión Soviética, medalla de plata, y los estadounidenses, la táctica de congelar el balón -no existían todavía los 10 segundos de retención máxima en campo propio- exasperó a todos los presentes. A los 10 minutos de partido, el marcador señalaba un raquítico 4-2 a favor de EE.UU. y en el segundo tiempo del partido, que ganaron los americanos por 36-25, se dio la anécdota de que un jugador soviético que, al ver a sus rivales congelando el balón en el otro campo se cansó de estar parado, no aguantó mas y se tumbó en la pista.

MELBOURNE 1956

Los Juegos de Melbourne se vieron ensombrecidos por el uso del deporte como medio de reivindicación política, lo que, en plena Guerra Fría, se tradujo en el boicoteo de varios países.

España, Holanda y Suiza no enviaron a sus deportistas por la invasión militar soviética de Hungría. Egipto e Iraq faltaron por la guerra que el primero mantenía con Israel y por el conflicto del Canal de Suez, mientras que la República China sí estuvo al comienzo pero al izarse la bandera de la China nacionalista sus dirigentes decidieron abandonar la Villa Olímpica.

Entre los 17 deportes en los que compitieron 3.314 atletas de 96 países hubo que excluir a la hípica, en prevención, según las autoridades, de una peste equina. Las pruebas se disputaron seis meses antes en Estocolmo.

La lucha por las medallas fue esta vez favorable a los soviéticos, que ganaron 37 oros por 32 de los estadounidenses, pero en atletismo, en especial en las pruebas de velocidad, la superioridad fue de los norteamericanos.

En el maratón, el triunfador fue el francés, de origen argelino, Alain Mimoun, que a sus 35 años, y ante el declive de Zatopek, pudo resarcirse de dos Juegos Olímpicos seguidos, Londres'48 y Helsinki'52, como eterno segundón. Al finalizar la prueba, Emil Zatopek, un excelente compañero tanto dentro como fuera de la pista, abrazó al francés, lo que valoró Mimoun como más importante que la propia medalla.

La más laureada en Melbourne fue la gimnasta húngara Agnes Keleti que con 35 años obtuvo 4 medallas de oro y dos de plata. Después de los Juegos no volvió a su país sino que se quedó en Australia y luego se marchó a Israel.

En natación, el país organizador, Australia, fue el triunfador al superar a los Estados Unidos. En fútbol ganaron los soviéticos por 1-0 a Yugoslavia en la final, con el mítico Lev Yashine en la portería. En baloncesto no hubo sorpresas y ganaron los Estados Unidos, con un equipo en el que destacaba la participación de K.C Jones y William Rusell.

ROMA 1960

Los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 tuvieron la virtud de consagrar a grandes figuras del deporte, como los púgiles Cassius Clay y Nino Benvenutti, el maratoniano Abebe Bikilia o la velocista Wilma Rudolph, 'la gacela negra'.

Con la televisión en directo para Europa durante todos los Juegos, a la cita de Roma acudieron 83 naciones con 5.338 deportistas. El COI fue capaz de solucionar diplomáticamente posibles conflictos entre las dos Alemanias y las hizo competir como un solo equipo y desfilar al son de los acordes de la novena sinfonía de Beethoven.

Con 17 deportes en liza, la Unión Soviética (43 oros) volvió a imponerse sobre Estados Unidos (34).

El etíope Abebe Bikila, un absoluto desconocido, ganó el maratón de Roma corriendo descalzo, una imagen inolvidable para la historia del olimpismo. La soviética Larissa Latynina fue la reina de la gimnasia al obtener tres medallas de oro, dos de plata y una de bronce.

En los 200 metros la victoria correspondió, también de forma sorprendente, al italiano Livio Berruti, estudiante de química en la Universidad de Padua que con 20.5 igualó el récord del mundo y se convirtió en el primer vencedor olímpico de esta distancia no norteamericano.

La única mujer que hizo sombra en atletismo a las soviéticas y que evitó que la balanza se inclinara demasiado en contra de Estados Unidos fue 'la gacela negra', Wilma Rudolph, que ganó tres oros.

Nino Benvenutti ganó ante sus compatriotas el peso welter y después de Roma, ya como profesional, sería campeón del mundo en el peso medio.

Cassius Clay, después conocido como Mohamed Ali, cuando se convirtió al islamismo, comenzó en Roma su camino triunfal por el mundo del boxeo en el que llegó a la cima y ha sido considerado como uno de los más grandes deportistas de la historia. Así se reconoció universalmente tras su muerte el pasado mes de junio. En Roma ganó la medalla de oro en el semipesado.

TOKIO 1964

Los Juegos Olímpicos de Tokio'64 quisieron ser los primeros de la modernidad. La construcción de una nueva piscina, un magnífico estadio y la Villa Olímpica, todo ello cimentado en el poderoso resurgir industrial de Japón, junto al deseo de los nipones de dejar atrás las viejas heridas de la Segunda Guerra Mundial, motivaron unos juegos impecables.

El olimpismo alcanzó su tan ansiada universalidad al disputarse por primera vez en el continente asiático, cuando hasta entonces solo había saltado de América a Europa, con la salvedad de Melbourne, en Australia, en el año 1956. África queda, por el momento, al margen.

5.152 atletas lucharon por las medallas en representación de 93 países, en 19 deportes.

Esta vez la victoria general fue para Estados Unidos gracias a sus triunfos en las pruebas de atletismo y natación. En total lograron 90 medallas (36 de ellas de oro), por 86 de la URSS (con 30 de oro).

Sudáfrica se quedó fuera de los Juegos por su política de segregación racial y la República Popular China no envió a sus deportistas en protesta por la presencia en Tokio de los representantes de Taiwán. Pero ni la guerra de Vietnam, ni la crisis franco-argelina, ni el incidente de los misiles en Cuba, entre Estados Unidos y la URSS, provocaron las ausencias de estos significativos países en el mundo del deporte.

El judo se incorporó al programa y los japoneses se las prometían muy felices. Pero en la categoría abierta el holandés Antonius Geesink ganó a Akio Kaminaga, lo que supuso un auténtico duelo nacional, con harakiris incluidos.

La gimnasta soviética Latynina elevó su botín de medallas olímpicas a 18.

El etíope Abebe Bikila se convirtió en el primer atleta que lograba dos triunfos consecutivos en el maratón olímpico, pese a que tan solo 40 días antes había sufrido una operación de apendicitis. Su tiempo, de 2 horas, 12 minutos y 11 segundos, le valió para establecer el nuevo récord mundial de la especialidad. El himno nacional de Etiopía no sonó en honor del triunfo de Bikila porque los organizadores no esperaban su victoria.

Otro hecho desgraciadamente destacable fue la agresión del boxeador español Vicente Loren al árbitro húngaro Gyorgy Sermer, después de que este le descalificara en el segundo asalto de un combate de la categoría de los pesos pluma. El puñetazo del español envió al árbitro a la lona.


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