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El corredor que ha evitado una tragedia en el encierro de Tafalla: "He sentido impotencia de no poder actuar antes"

Josema Sagardoy, de Pitillas, ha incitado al toro que ha corneado a Jon García para que dejara al joven tafallés, con el que se había encelado.

Josema Sagardoy, con camiseta roja, acude a ayudar al corredor corneado.
Josema Sagardoy, con camiseta roja, acude a ayudar al corredor corneado.  

Mientras el toro se encelaba con el tafallés Jon García en el callejón de acceso a la plaza de toros de la ciudad del Cidacos, a escasos metros se encontraba Josema Sagardoy Orta, vecino de Pitillas de 38 años, experimentado corredor de encierros e ingeniero en Luzuriaga.

Con un periódico en la mano, esperaba el momento preciso para poder acercarse al astado, incitarlo y así liberar a su compañero, que recibía en esos momentos dos cornadas, arrinconado junto a una pared y un árbol. Han sido instantes de gran impotencia, como ha relatado Sagardoy.

"Estábamos en la entrada al callejón, con un toro que no entraba. Era el penúltimo del encierro. Estábamos ahí varios corredores, pero no había manera, porque se volvía continuamente. Lo intentábamos meter, pero no nos hacía caso. Entonces, ante la llegada del último toro, que venía suelto también, el otro se ha introducido al interior del callejón, y su compañero de manada ha entrado detrás. En ese momento de llamarlo, ese animal es el que ha seguido a Jon", ha explicado.

"Al entrar los dos toros, yo me he ido hacia la izquierda y Jon se ha ido hacia la derecha, hacia el árbol, y al girar un poco hacia él, ha perdido los pies, y el toro se ha ido contra él", ha indicado Sagardoy.

La tensión se palpaba, ya que había otro toro detrás, ubicado a varios metros del astado que estaba corneado al joven tafallés. "Yo estaba allí, impotente perdido. He estado un segundo y medio o dos segundos cerca de él, pero no podía hacer absolutamente nada, porque estaba el otro toro parado. Tenía que esperar el momento. Y los segundos parecían minutos", ha apuntado.

Josema Sagardoy, con camiseta azul, durante un encierro de Tafalla. CEDIDA

Como ha incidido el corredor de Pitillas, "los segundos ahí son vitales, porque en una cogida de ese calibre hay que intervenir cuanto antes. He esperado a que el toro parado se moviera un poco, y me he acercado. Tenía un ojo en el toro de detrás, que estaba a cinco metros, en la entrada de la plaza, y otro en el de delante, el que estaba con Jon. Al final, me he puesto muy al lado, con el riesgo que conlleva, ya que, si pega una arrancada, me podía haber embestido. Además, he perdido un poco el pie derecho, y si caigo, me hubiera quedado en la cara del toro. Afortunadamente, ha salido bien, me ha venido detrás y se lo he quitado a Jon, que se ha podido resguardar en el árbol".

"EL PELIGRO ERA MUY GRANDE"

Sagardoy ha remarcado que el problema lo constituía el otro toro: "El peligro era muy grande, porque tampoco hacía caso, no se movía. Al final, se ha movido un par de metros, lo que me ha permitido acercarme a su compañero. También hay que tener en cuenta que ese toro viene corriendo desde los corrales, y la chispa que tiene no es la misma que al comienzo, es decir, no es un toro entero, y por eso mismo, puedes hacer cosas que no podrías hacer si el toro está descansado. En ese sentido, partes con esa ventaja. Pero también hay que tener en cuenta que el toro es más fuerte. Pero te acercas tanto porque sabes que está cansado. Si no, habría que tener muchísimo más cuidado. Y también tenía la valla cerca, y cada uno conoce sus cualidades físicas. Yo tengo la arrancada fuerte y en un momento sabía que me podía subir a la valla. Pero si fallas, caes, eso está claro".

Sobre esos segundos de espera, ha subrayado que ha sentido "un momento de impotencia, de no poder actuar antes, debido al otro toro. Yo estaba ahí y veía que no podía entrar. Los pastores estaban impidiendo que no entrara ningún otro corredor al callejón para no despistar al toro, así que yo era el más indicado para llamar al toro. Eso lo tenía clarísimo. Pero el problema era el otro toro, que estaba parado. He sentido impotencia durante varios segundos, hasta que he podido actuar. Lo demás, cada uno tiene su sangre fría y sabe las limitaciones físicas que tiene. Y lo que está dispuesto a asumir, porque delante tiene a un compañero al que el toro lo puede reventar, porque lo está empujando contra la pared. Es exagerada la impotencia que he llegado a sentir hasta que he podido acercarme y quitárselo de encima".

 

Sagardoy ha revelado que había conocido a Jon García este mismo año, cuando juntos rodaron como extras una película de producción china que recreó en Tafalla los encierros de San Fermín. "Coincidimos y se acercó en el momento en el que estábamos comiendo y estuvimos juntos. Es un chaval muy majo. Es un corredor habitual. Pero si fallas en la cara del toro, estás perdido. Él ha perdido un poco los pies, y se ha quedado a merced del toro. El astado se ha fijado en él, y ha coincidido eso con que ha perdido un poco los pies. Así que se ha cebado con él", ha expuesto.

No es el mayor percance que ha vivido Sagardoy, tal y como ha confesado: "En el año 2013, en Tafalla, me quedé encajonado junto a un toro de rejones. Estábamos metiéndolo en la plaza y, de repente, pegó un arreón, y me quedé encajonado justamente en el lado contrario del callejón. Me tuve que apoyar y el toro pasó por detrás. Me aparté de su trayectoria y evité que me cogiera. Fue un momento muy tenso. De hecho, el más tenso que haya podido tener en Tafalla. En Pamplona, ha habido otros. Pero de compañeros que haya podido actuar y echar una mano como este sábado, esta ha sido la primera gorda que he tenido. Y podía haber sido una desgracia. Afortunadamente, Jon está evolucionando favorablemente tras haber sido operado".


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