FALCES

Entre barrancos y montañas: los peligrosos encierros de Falces traerán desde este domingo sustos y emoción

Este 11 de agosto tendrá lugar el primer encierro de las fiestas de la localidad navarra, con la participación de la ganadería Manolo Merino de Marcilla.

Último encierro del Pilón de Falces 2017. MIGUEL OSÉS
Último encierro del Pilón de Falces 2017. MIGUEL OSÉS  

Las fiestas de la localidad de Falces, ubicada en la merindad de Olite, han arrancado este mismo sábado. Durante nueve días, los vecinos del municipio podrán disfrutar de cada una de las actividades y eventos tradicionales que organiza cada año el Ayuntamiento, que está regido por Sara Fernández (PSN).

Las fiestas patronales del pueblo se celebran en honor a la Virgen de la Nieva, figura a la que se le dedican los cánticos antes de cada uno de sus populares encierros. Este domingo 11 de agosto tendrá lugar el primero, a las 9 horas y en el que participarán las vaquillas de la ganadería Manolo Merino de Marcilla.

La primera jornada de encierros recibe el nombre de Día de la Virgen. Tanto el canto tradicional como la jota dedicados a la patrona de Falces marcarán la salida de las vaquillas, que correrán tras los mozos participantes a lo largo de un escarpado recorrido de 800 metros.

Se trata de un trayecto cuesta abajo y marcado por numerosas dificultades, en el que las medidas de seguridad resultan un tanto escasas, incluso para los propios espectadores.

UNA CAÍDA MORTAL

Precisamente, el escabroso escenario en el que se desarrollan estos encierros, provisto por la presencia de montañas resguardas por un acantilado, ha sido el principal factor responsable del último caso mortal que se dio en la localidad. El suceso se produjo durante las fiestas del año 2016.

Una mujer de 53 años, que estaba disfrutando del espectáculo, sufrió una caída de 12 metros de altura desde uno de los puntos elevados que forman parte del recorrido, y acabó desfallecida en una poza. El siniestro le generó una serie de contusiones de fuerte gravedad que provocaron su traslado al Complejo Hospitalario de Navarra, donde terminó muriendo horas más tarde.

En sus orígenes, los falcesinos acudían provistos de pan, chorizo, bacalao y vino para esperar a que bajaran las vaquillas por la colina, cuando debían ser trasladadas. Según informa la web oficial de Turismo de Navarra, entre los años 20 y 40 del siglo pasado, los jóvenes comenzaron a correr delante de los animales para ver quién era el más rápido. Así fue evolucionando esta centenaria costumbre hasta el día de hoy.

Los corredores se ven sumidos en un estrecho y precipitado camino escoltado por las montañas de la zona, a un lado, y el acantilado, al otro. En ocasiones, las vacas alteran el recorrido y acceden a la zona montañosa o descienden por el barranco, poniendo en riesgo la integridad física de los espectadores.

Por eso, tratar de situarse al margen de la ruta no resulta suficiente y, en más de una ocasión, los vecinos de Falces han exigido la implantación de más medidas de seguridad.

LAS VACAS REBELDES

Durante el último encierro de las fiestas del año 2018, las vaquillas de la ganadería Teodoro Vergara generaron un clima de tensión entre los asistentes a la célebre cita taurina. De hecho, solo dos de ellas terminaron el recorrido y llegaron a los corrales del tramo final.

La Policía Municipal informó de que tres vacas habían regresado al inicio del trayecto, mientras que las demás habían quedado completamente disgregadas por el monte. El susto se tradujo en diez atenciones sanitarias y dos traslados hospitalarios, provocados por cornadas.

 


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