TOROS

El riojano Diego Urdiales se lleva la puerta grande en Estella y Curro Díaz y Javier Marín se reparten sendas orejas

El torero de Cintruénigo tuvo que lidiar con el peor lote de la tarde pero volvió a demostrar su aplomo en su segunda corrida tras la alternativa. 

El torero Diego Urdiales abre la puerta grande de la plaza de Estella en la primera corrida de las fiestas. MIGUEL OSÉS
El torero Diego Urdiales abre la puerta grande de la plaza de Estella en la primera corrida de las fiestas. MIGUEL OSÉS  

Seis toros de Antonio San Román: Los dos primeros aplaudidos en el arrastre, más complicado el tercero, sin fuerzas el cuarto, encastados quinto sexto. 

Curro Díaz; de purísima y oro: oreja y silencio. 

Diego Urdiales; de verde hoja y oro: dos orejas y oreja. 

Javier Marín; de celeste y oro: silencio y oreja. 

Presidencia: a cargo de Yolanda Alen; asesorada por Juan José Crespo y Rosa Loranca. 

Incidencias: media entrada en una tarde de viento molesto y buen ambiente en la plaza.

Se llevó el gato al agua el riojano Diego Urdiales en la primera corrida de la feria de Estella. Lo hizo después de cortar tres orejas y ofrecer los mejores momentos de la tarde, ya que suyos fueron dos de los mejores toros, aunque su segundo era áspero y encastado. Fueron dos faenas distintas, la primera con un toro noble y más cómodo para el concepto de Urdiales, con el que consiguió dos tandas de derechazos largos y profundos.

Apenas tuvo oportunidad el de Arnedo por el pitón izquierdo, por donde el toro tomaba con más brusquedad la muleta. Había brindado a varios de sus alumnos de la escuela taurina de su localidad y el premio no puedo ser más redondo: dos orejas tras una buena estocada.  

A pesar de tener la puerta grande asegurada, Urdiales se fajó con el quinto, un toro encastado y de comportamiento más violento, al que movió quizá demasiado de terrenos y le costó embarcar en la muleta. Aún así consiguió Urdiales volver a lucirse con la mano diestra. El toro embestía con codicia y fue a fuerza de bajarle la mano cuando el torero riojano ofreció los mejores momentos. 

Estuvo muy bien con su primer toro Curro Díaz, que entró en el cartel en junio tras la trágica muerte de Iván Fandiño, anunciado para esta corrida el mismo día que perdía la vida corneado en Francia. 

Venía el torero de Linares de dos tardes con mucho sabor en Azpeitia, una de ellas con fuerte revolcón, y después de ver nacer a su primer hijo hace sólo unos días.

La pureza de su toreo quedó fuera de toda duda en el primero de la tarde, en el que sorprendentemente no sonó la música, a pesar de ser la faena con algunos de los mejores instantes de la corrida. La esencia de Curro Díaz impregnó la plaza en una tanda de derechazos largos y cadenciosos.

En el cuarto quiso el torero alcanzar la puerta grande, pero el animal apenas se sostenía en pie. Trató de llevarlo con muletazos por alto, pero fue en vano el esfuerzo y falló también con el estoque una faena deslucida por la falta de fuerzas total del toro. 

El que peor suerte tuvo con su lote fue el navarro Javier Marín, que venía de triunfar con tres orejas en la tarde de su alternativa en Tudela. Muy deslucido el primero, salía con la cara alta y suelta. No le faltaron recursos a Marín, que estuvo firme y voluntarioso para ofrecer todos sus recursos, con un toro que no valía. Falló con el acero, su asignatura pendiente, pero fue reconocido con palmas por el público de Estella. 

Era el segundo de Marín más brutote y violento y recibió por ellos dos puyazos, que quizá no fueron muy medidos. El toro se paró en exceso en la muleta, con embestidas a medias, que deslucieron los buenos momentos del navarro.

Tuvo el detalle Marín de brindar el primero toro en su primera corrida tras doctorarse al público de Estella y el segundo a los dos toreros que le acompañaban en otra tarde que marcará también la trayectoria que ahora comienza. Palabras entre toreros. 

Pincho el toro a la primera y acertó con una estocada casi completa a la segunda. Fuerte petición y oreja para Javier Marín, que volvió a demostrar sus ganas de abrirse un hueco en el toreo que necesita ahora más oportunidades para demostrar que tiene un sitio entre los matadores.


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El riojano Diego Urdiales se lleva la puerta grande en Estella y Curro Díaz y Javier Marín se reparten sendas orejas