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SOCIEDAD

¿Por qué se le llama plaza de los Ajos a la plaza de Recoletas en Pamplona?

La plaza fue propiedad del convento hasta 1974, cuando el Ayuntamiento la compró por dos millones de pesetas.

Plaza de los ajos en Pamplona el 8 de julio de 1962. Libro Pamplona calles y barrios de José J. Arazuri.
Plaza de los ajos en Pamplona el 8 de julio de 1962. Libro 'Pamplona calles y barrios' de José J. Arazuri.

La plaza de los Ajos no es el nombre oficial de ninguna plaza de Pamplona. Es un manera popular de llamar a la actual plaza de Recoletas, situada en el casco viejo, cuando en San Fermín se llenaba de puestos de ajos para los turistas y forasteros que acudían a las fiestas patronales de la capital navarra.

El antiguo mercado del carbón se transformó en el lugar de mayor concentración de ajos de Pamplona. Con los beneficios de la venta de la subasta de las casetas de ajos, la Meca agradecía a las hermanas recoletas su desinteresada prestación de la plaza.

Así, les enviaba el día de San Agustín un helado de postre para toda la comunidad de religiosas. Posteriormente, el postre se cambió por un donativo de 50.000 pesetas que la Casa de Misericordia envió a las monjas desde 1963 a 1975. En años posteriores el donativo fue una cantidad mayor.

La plaza de los ajos en Pamplona. Gran Enciclopedia Navarra.
La plaza de los ajos en Pamplona. Gran Enciclopedia Navarra.

La venta de horcas de ajos fue adquiriendo, poco a poco tal incremento, que posiblemente sea el recuerdo que con más frecuencia se llevabanlos forasteros de nuestra ciudad. Ante aquella demanda del producto y de los vendedores, la Meca se vio obligada en los años 50 a ampliar el número de casetas, que llegaron a alcanzar hasta más de cuarenta.

En 1976 ya empezó la crisis en la plaza de los ajos. Uno de los vendedores aseguraba: "La vida está cada día más cara y los precios del ajo no suben. Compran igual los hombres que las mujeres pero cada año la venta es menor. Hace 50 años, pagué un duro por el puesto y estaba debajo de un árbol. ¡Qué tiempos!".

"Este año he pagado 15.000 pesetas, lo mismo que el año pasado, pero sólo nos han concedido permiso hasta el 25 de julio mientras que antes estábamos hasta el 4 de agosto. Teníamos que pedir al Ayuntamiento que prorrogase el permiso".

En 1994 otro vendedor manifestaba: "La gente de los pueblos sigue viniendo siempre a comprar, los de la montaña, de cerca de Pamplona.., aunque claro, lo de hoy no es comparable a los cerca de 50 puestos que nos juntábamos aquí hace diez años", recordó en la prensa navarra.

La tradición de vender ajos en dicha plaza durante San Fermín ha caído bastante. De hecho en las fiestas de 1989 había solo seis casetas, en 2004 solo dos puestos, y en 2011 solo había un puesto de ajos, el de Iván Martínez Izquierdo y su hermano Práxedes, que tomaron el relevo de su padre.

El propio Iván recordaba una anécdota de cuando era chaval: “Era un niño, mi padre me dejó un rato al cuidado del puesto y yo, como chaval que era, lo dejé para jugar con los niños que había en la plaza. Cuando volví me habían robado toda la recaudación del día. Eran 4.500 pesetas. Muchísimo dinero para aquella época”, según la prensa navarra.

Los ajos proceden en su mayoría de Falces, Corella, Peralta y Aragón. En el mismo lugar floreció a partir de los años 90 un mercadillo de vendedores senegaleses con relojes, calculadoras y demás productos 'made in Japan' o 'made in Taiwan'.

Una cuadrilla de amigos con ajos al hombro en San Fermín. Cedida.
Una cuadrilla de amigos con ajos al hombro en San Fermín. Cedida.

Una plaza del siglo XVII

La plaza de las Recoletas es originaria del siglo XVII, procede de los terrenos yermos resultantes del derribo de las viejas murallas y cavas medievales del Burgo, en la zona situada entre la iglesia de San Lorenzo y las murallas próximas a la puerta Nueva.

En el centro de la plaza está, desde 1884, la fuente que proyectó Luis Paret, en 1788. En 1882 se embelleció el lugar con la plantación de árboles. Durante el siglo pasado en esta plaza estaba el mercado del carbón vegetal donde vendían los montañeses y montañesas de sus carboneras.

Originariamente se le llamó 'Plazuela del Convento de las Agustinas Recoletas'. Aquel erial sirvió de esparcimiento una vez derribadas las murallas de los tres burgos, hasta que Felipe IV en 1625 concedió que parte de aquel terreno serviría de plaza al convento, con la condición de que no se levantara edificio alguno. Por eso la plaza ha sido siempre propiedad del convento.

Durante el siglo pasado en esta plaza estaba el mercado del carbón vegetal. El 12 de septiembre de 1940 el Ayuntamiento le dio a la plaza el nombre de Cardenal Ilundáin. A los pocos días, la priora del convento solicitó que al acuerdo anterior se agregara que el municipio puso el nuevo nombre sin quebranto del derecho de propiedad que corresponde al convento sobre el terreno de la plaza. El Ayuntamiento dio su conformidad.

En sesión extraordinaria del pleno del Ayuntamiento de 29 de febrero de 1972 se acordó restaurar la antigua denominación de Plaza de las Recoletas, con informe del archivero municipal a requerimiento de Javier Rouzaut, presidente de la comisión de relaciones y cultura.

Como dato curioso, hay que añadir que después de cientos de años perteneciendo esta plaza al convento de las recoletas, el pleno municipal del 30 de julio de 1974 acordó comprar la plaza por dos millones de pesetas a sus antiguas propietarias.


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