• viernes, 24 de septiembre de 2021
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TURISMO

La Virgen de la O, la pequeña ermita centenaria en el centro de Pamplona

El nombre de la plaza viene de la ermita sita en la trasera del convento de los Carmelitas Descalzos, que alberga una imagen gótica de la Virgen de la O o de la Esperanza.

Ermita en la Plaza de la Virgen de la O, en Pamplona. PABLO LASAOSA
Ermita en la Plaza de la Virgen de la O, en Pamplona. PABLO LASAOSA

La plaza de la Virgen de la O es uno de esos rincones tranquilos y apacibles con los que Pamplona sorprende a propios y extraños. Y es que, en pleno casco histórico de la capital navarra, la confluencia de las calles Santo Andía, las Recoletas y el Paseo de la Ronda forma una espaciosa plaza, una suerte de arbolado mirador de los barrios del norte de la ciudad y de la escuadra de escarpadas montañas que vigilan Pamplona desde la distancia.

El nombre de la plaza viene de la ermita sita en la trasera del convento de los Carmelitas Descalzos, que alberga una imagen gótica de la Virgen de la O o de la Esperanza.

Parece ser que ya en el siglo XIV la cofradía de labradores del burgo de San Cernin se encargaba del cuidado de la ermita, así como del asilo contiguo. El templo ha sufrido sucesivas reformas a lo largo de los siglos, llegando a ser una ermita románica roncalesa traída a Pamplona e inexplicablemente destruida posteriormente.

De hecho, la ermita que hoy podemos visitar fue reconstruida en 1987 siguiendo un estilo arquitectónico neorracionalista que rompe con el entorno que la rodea. La construcción cuenta con un zaguán de 12 metros de altura, antesala de la nave central, presidida por un retablo barroco en el que se encuentra la imagen titular.

Asimismo, se puede admirar un crucifijo de la primera mitad del siglo XVII y cabe destacar que existe una pirámide en el techo a modo de linterna con el objetivo de favorecer la iluminación natural de la pequeña ermita. La imagen de la virgen, policromada del siglo XIV, es una escultura de parteluz, es decir, su parte trasera no está trabajada. La restauración realizada por el Gobierno de Navarra en 2010, con un presupuesto de 8643 euros, permitió comprobar la calidad artística de la efigie.

Ermita en la Plaza de la Virgen de la O, en Pamplona. PABLO LASAOSA
Ermita en la Plaza de la Virgen de la O, en Pamplona. PABLO LASAOSA

La doctora Clara Fernández-Ladreda planteó en aquel momento que esta imagen de piedra caliza podría proceder del desaparecido claustro de la iglesia de San Saturnino, lo cual se refuerza al compararla estilísticamente con la también gótica Virgen de la Puerta del Amparo del claustro catedralicio pamplonés, realizada además en fechas parecidas (primera mitad del siglo XIV). 

La virgen sostiene en su brazo izquierdo al Niño, que juega con la paloma que su madre sostiene en la mano derecha. Cabe destacar que ambos, Madre e Hijo, portan coronas metálicas que ocultan las talladas originalmente en la propia piedra. La talla pesa 586 kilos y mide 178 centímetros.

Estas medidas hacían que cuando era sacada en procesión, la imagen fuese paseada en un carro. Además, el origen de la calle Santo Andía estaría relacionado con esta curiosa imagen. Llamada popularmente en sus inicios “Sanduandia”, la nomenclatura de esta zona de Pamplona haría referencia al gran tamaño de la virgen a la que profesaban devoción los labradores del burgo. Así pues, “andia” en euskera significa “grande, de gran tamaño”.

Hoy en día, la ermita celebra su día grande el 18 de diciembre, poco antes de la Nochebuena, puesto que la Virgen de la O o de la Esperanza estaría esperando el nacimiento de su Hijo. Cualquiera que se acerca al zaguán con forma de prisma puede observar, especialmente los días soleados, el interior de lo que algunos denominan basílica, dada su ubicación en ciudad, así como la talla de la virgen que, sonriente, mira a todo aquel que se acerca a este curioso rincón de Pamplona.

También en 2010, el entorno del templo fue completamente reurbanizado, empleando el ya característico binomio “losa y adoquín”, se derribó el muro que impedía el acceso por la calle Recoletas y se renovó el alumbrado. 

En la actualidad, en este pequeño templo se celebran misas todas las tarde de mayo a las 18 horas, mismo horario que el día 18 de cada mes y la novena que tiene lugar en diciembre.


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La Virgen de la O, la pequeña ermita centenaria en el centro de Pamplona