BALANCE DE LEGISLATURA

Laura Berro se aferró al cargo tras votar a favor de que el Ayuntamiento adjudicara un contrato a su hermana

A pesar de reconocer que cometió una ilegalidad, se escudó en que "no conocía el reglamento" y atacó a los medios de comunicación por dar la noticia.

Laura Berro, concejala de Aranzadi en el Ayuntamiento de Pamplona. PABLO LASAOSA
Laura Berro, concejala de Aranzadi en el Ayuntamiento de Pamplona. PABLO LASAOSA

En mayo del 2016 se conoció que la concejala de Aranzadi (Podemos) en el Ayuntamiento de Pamplona, Laura Berro Yoldi, había participado en una reunión municipal que había servido para adjudicar a la Asociación Juvenil Yoar, una empresa presidida por su hermana, María Eugenia Berro Yoldi, un contrato por valor de 130.000 euros.

En estos casos, la ley obliga a que los representantes municipales se abstengan cuando existe una relación de parentesco en los expedientes, algo que no ocurrió con Laura Berro. Sin embargo, en situaciones similares ocurridas en Navarra, varios concejales de UPN habían dimitido, presionados por la oposición.

No obstante, la edil se aferró al cargo esgrimiendo como excusa un mero despiste. "No conocía el reglamento. Me despisté", alegó, para a continuación criticar la información que desveló su actuación y a la que tachó como un ataque al Gobierno del cambio.

Para terminar de construir su coartada, la concejala de Aranzadi afirmó que no tenía por qué dimitir del cargo en el consistorio, ya que Yoar no fue la única asociación que se presentó al concurso, así que, según dijo tratando de excusar su comportamiento, su voto "no perjudicó a ninguna otra asociación ni influyó en el resultado de la adjudicación".

Tras reconocer que conocía perfectamente que su hermana era la presidenta de la empresa beneficiada, Berro apuntó que lo único de lo que se la podía acusar era "de despiste, pero de nada más". Las contradicciones se sucedían, ya que después de esas declaraciones, confesó que había participado en la votación de la junta de Gobierno porque "desconocía el reglamento".

"Ha sido un pequeño error, un lapsus sin mala fe", destacó, para incidir en que no había deseado favorecer con su actuación a un familiar y que todo formaba parte de un ataque de los medios de comunicación contra su persona y contra el Gobierno del cambio. "No va a volver a ocurrir. Asumimos el error, pero no ha habido mala fe".

PARA ACUDIR A UNA MANIFESTACIÓN

Berro ya había generado alguna que otra controversia en el consistorio. Un par de meses antes, había obligado a desconvocar una cita del Ayuntamiento de Pamplona con asociaciones, vecinos y colectivos de Mendillorri (una reunión que había programado ella misma) porque se había dado cuenta de que se iba a celebrar el Día Internacional de las Mujeres, y ella quería acudir a una manifestación. Así que el consistorios y todos los citados para ese día tuvieron que cancelar los planes programados para que Berro pudiera participar en la marcha.

Una vez que salió a la luz la irregularidad cometida en la adjudicación a la empresa de su hermana, la oposición reclamó a la edil de Aranzadi que debía dimitir. El PSN, por ejemplo, consideró que Berro actuó "de manera inaceptable, al participar de forma directa en la adjudicación de una contratación municipal a favor de una entidad representada por su hermana".

Más aun, afeaban su comportamiento y sus excusas simplonas. "La propia concejal reconoció que obró mal y resultan irritantes sus argumentos para minimizar el tema a un lapsus o argumentando la supuesta finalidad social de la labor profesional que realiza su hermana en la entidad", señaló la portavoz socialista, Maite Esporrín. Recordaba además cómo el desconocimiento de un precepto legal no exime de su cumplimiento y que la ley es tajante al respecto. Lo que invalidaba por completo la coartada de Berro.

"Consideramos bochornoso que una persona con responsabilidades políticas se escude en que nadie le hiciera ver la falta de ética y estética que supone la adjudicación directa a una hermana de un contrato municipal para intentar aferrarse al cargo. Ya solo por eso, Laura Berro no puede permanecer ni un día más en su cargo", remarcó.

SUSTENTADA POR EL CUATRIPARTITO

Pero se aferró. Y lo hizo sustentada por los socios del cuatripartito, que salieron en su defensa para intentar minimizar la ilegalidad que la edil de Aranzadi (Podemos) había cometido en el consistorio.

El primero en hacerlo fue EH Bildu, de la mano del alcalde, Joseba Asirón, que manifestó que la acción de Berro fue "un error gravísimo", por el que el regidor le transmitiría "un reproche serio y la advertencia clara de que este tipo de comportamientos no se puede repetir". Pero, eso sí, nada de dimisiones. Achacó su irregularidad en "la bisoñez y la mala fortuna de que coincidiera que había una hermana que estaba trabajando en una asociación de voluntarios sin ánimo de lucro". De nuevo, la contestación del PSN volvía a ser crucial para exigir su dimisión.

Tras Asirón, fue Podemos el que salió a la palestra para tratar de restarle importancia a la votación de la edil de Aranzadi. La secretaria general en ese momento, Laura Pérez, subrayó que "el error de Berro no generó perjuicio". A su vez, añadió que "todo delito o falta de este tipo lo que tiene muy en cuenta es el ánimo subjetivo de querer llevarlo a cabo y, por lo tanto, los errores también son tenidos en cuenta a la hora de ser valorados".

El alcalde de Bildu organizó una comisión de seguimiento del acuerdo programático del consistorio respecto a la actuación de Laura Berro, pero de esa reunión solo salieron las mismas declaraciones que había pronunciado días antes: "Ha sido un error muy grave que no tiene que volver a pasar". La conclusión fue que el cuatripartito había cerrado filas y que no tenían la más mínima intención en exigir la dimisión de la concejala.

CONTRATO A MEDIA JORNADA

El caso no terminó ahí, ya que poco después se supo que la hermana de la edil había sido contratada a media jornada después de que la asociación a la que representaba como presidenta recibiera los 130.000 euros del consistorio en la adjudicación en la que participó Laura Berro, que volvía a negarse a dejar el cargo a pesar de que había incumplido la ley. "No volverá a suceder. No había intención de influir", se excusó una vez más.

La oposición clamaba de nuevo por que dejara su sillón en el pleno del Ayuntamiento, al argumentar que conocía con todo detalle el expediente al completo y que participó en tres reuniones distintas sobre la adjudicación del contrato, votándolo favorablemente en la Junta de Gobierno. Pero todo el cuatripartito salió en tromba a defenderla, atacando de manera furibunda tanto a UPN como al PSN por pedir su dimisión.

La concejala de Aranzadi admitió después que en los primeros momentos sí que se le pasó por la cabeza dimitir. "Las primeras horas son las más delicadas en este tipo de casos. Lo primero que piensas es, Dios mío, me están acusando de un caso de corrupción, y entonces lo primero que se te pasa por la cabeza es dimitir. Luego ya, cuando repasas lo ocurrido y haces un repaso de conciencia personal de cómo fue, dices que no hubo tal caso de corrupción, que no tiene nada que ver con eso", relató.

De nuevo, volvió a mostrar burdas excusas e insistió en que las informaciones publicadas sobre su ilegalidad eran, en realidad, "un ataque a las políticas del cambio, por mucho que la oposición insista en que lo son". Sobre que su hermana fuera contratada después de lo sucedido, simplemente remarcó que se imaginaba que habría mucha gente "que pudiera desconfiar", pero que era "una cuestión interna de Yoar".

Fue el alcalde, Joseba Asirón, el que zanjó después el tema, al asegurar que habían quedado "acreditadas todas las circunstancias que lo rodean". Sin dimisión después de "un error que no se puede volver a repetir".


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