BALANCE LEGISLATURA

Armando Cuenca, el concejal que convirtió Pamplona en una "ratonera" mientras se mofaba de los vecinos

Pasará a la historia como uno de los más nefastos ediles por su odio a la mayoría de ciudadanos y sus desprecios a la historia de la ciudad. 

Armando Cuenca, durante uno de sus mayores éxitos: acudir a una procesión como concejal con la camiseta de Spiderman.
Armando Cuenca, durante uno de sus mayores éxitos: acudir a una procesión como concejal con la camiseta de Spiderman.  

Armando Cuenca, concejal de Aranzadi-Podemos, pasará a la historia como uno de los más nefastos ediles de la historia de Pamplona. 

Natural de Extremadura, durante sus cuatro años en el consistorio ha protagonizado todo tipo de polémicas, con desprecios a los vecinos y a la historia de Pamplona de forma reiterada. Ha protagonizado enfrentamientos en el pleno con concejales de todo signo político, demostrando en todo momento una actitud de soberbia y chulería. 

"Acredita usted una gran ignorancia y desacredita a la ciudad. No sabe nada de Pamplona y confunde todo. No desprecie lo que no conoce, las tradiciones de una ciudad que le ha dado cobijo", le dijo un día el concejal Iñaki Cabasés en un pleno a Cuenca

Se dio a conocer cuando decidió acudir a la procesión por el Privilegio de la Unión de 2015 con una camiseta de Spiderman, en lugar de comparecer con el traje de gala que sí portaban el resto de concejales. 

Ha utilizado los atropellos mortales para hacer política, aseguró que todos los vecinos de Pío XII viajan todos en Roll-Royce y defendió un asentamiento chabolista en Lezkairu que luego resultó estar lleno de delincuentes mientras despreciaba a los socios de el Tenis que se quejaban sobre aquello.

Cuenca también aprovechó su paso por el consistorio para hacer negocio. Su empresa facturó anualmente más de 6.000 euros al propio consistorio mientras él trabajaba con régimen de dedicación exclusiva y un sueldo de 48.600 euros anuales dentro del equipo de gobierno.

Se trata de pagos por compras de libros para fondos de bibliotecas de la ciudad a la librería Katakrak que el concejal de Aranzadi-Podemos controla junto a otros dos socios a través de la firma 1978 Kooperatiba.

Las partidas y los pagos han sido constantes desde que Cuenca accedió al consistorio, hasta sumar los más de 6.000 euros reseñados a cargo del área de Cultura que dirige la compañera de Cuenca en el equipo de Gobierno, Maider Beloki (Bildu).

La ley del régimen electoral señala algunos de las motivos que hacen incompatible la condición de concejal en un Ayuntamiento. Entre ellos, señala la de mantener relación económica con el consistorio, bien sea mediante la fórmula de contratista o subcontratista cuya financiación corra a cargo de la corporación municipal o de establecimientos de ella dependientes.

Por supuesto, el cuatripartito tapó el tema y lo ocultó para que no tuviera trascendencia. 

Desde ese mismo local de hostelería que se ha convertido en lugar de referencia para los actos de la izquierda abertzale, Cuenca solicitó "voluntarios" para trabajar gratis en su negocio. En concreto, Cuenca cursó la solicitud a través de la Casa de la Juventud de Pamplona.

Para conseguir trabajadores sin coste, el edil encubrió como una falsa solicitud de voluntarios la búsqueda de empleados sin sueldo bajo el nombre de "Lee, discute, difunde", aunque las funciones a desempeñar finalmente eran muy distintas: "Atender el puesto de la librería en las ferias, mantener la web, organizar actividades, hasta tareas de administración del día a día". 

PÍO XII, UNA RATONERA

Otro de sus grandes éxitos ha sido la movilidad, que ha llevado a convertir Pamplona en un caos circulatorio. Cuenca reconoció meses después que el objetivo de Joseba Asirón para el tráfico en el centro de Pamplona era convertirlo en una ratonera para los ciudadanos. 

"Si es una ratonera para coches, es justo lo que se pretendía", admitió Armando Cuenca en una respuesta a un vecino que se quejaba en Twitter del despropósito con la amabilización de Pamplona. 

Todo un despropósito de concejal y representante de los vecinos que se negó a condenar incluso los atentados terroristas, como el ocurrido en la Rambla de Barcelona que dejó 15 muertos. 


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