PAMPLONA

Los supermercados de Pamplona superan el reto: “Hemos dado una buena respuesta al cliente y éste lo ha agradecido”

El colombiano Alfonso Rojas dirige una franquicia en la calle Abejeras 11 de Pamplona junto a su esposa, hija y una empleada.

Alfonso Rojas en el interior del supermercado que dirige en la calle Abejeras de Pamplona. Navarra.com
Alfonso Rojas en el interior del supermercado que dirige en la calle Abejeras de Pamplona. Navarra.com  

Alfonso Rojas Soto, colombiano de 52 años, nacionalizado español, cumple veinte años en nuestro país, dirige la franquicia de un supermercado en la calle Abejeras 11 de Pamplona. “Vine a Pamplona porque una cuñada estaba aquí y al final me quedé.

"En julio hago ahora cuatro años en esta franquicia con mi esposa Bibiana, mi hija Nicol y una empleada. Empecé con cinco personas a tiempo completo y uno a media jornada, pero hay mucha competencia en los supermercados, tocó restringir personal y trabajar un poco más al ser un negocio familiar”.

Los últimos meses han sido muy duros con la crisis del coronavirus: “Han sido muy complicados. Ha habido muchísimo trabajo. Se ha incrementado con las desinfecciones de carros, cajas, cristales, cambio de guantes constante, lavarse las manos, reponer, dos clases de guantes… muy complicado y difícil, pero bueno con el esfuerzo de cada uno de nosotros ha salido adelante. Estamos muy contentos porque hemos dado una buena respuesta al cliente y nos han valorado de forma positiva y lo han agradecido mucho”.

Las jornadas de trabajo han sido maratonianas: “Hasta hoy he estado trabajando de 7 y media de la mañana a diez de la noche. Todo el día, pero contentos, muy contentos porque le hemos dado una respuesta buena, positiva al cliente. Hemos prestado un servicio muy necesario en buenas condiciones con todas las pautas del Gobierno”.

Alfonso Rojas con su mujer, su hija y una empleada (a la derecha), dentro del supermercado. Navarra.com

“La verdad que estamos a gusto y satisfechos  por el trabajo que hemos hecho. Los clientes me dicen yo no he podido venir pero mandaba a mi hija y le decía pregúntales dónde están las cosas porque son muy amables, y eso es una paga extra que nosotros recibimos, una gasolina al motor que nos hace seguir trabajando”.

“Es complicado llevar una franquicia, pero las condiciones que tenemos ahora han cambiado muchísimo y ahora estamos muy a gusto. Nos tendréis aquí muchos años”, afirma Alfonso.

“Estamos en una nueva normalidad. No vendemos ahora lo que fue en marzo y abril en los días festivos de semana santa fue una locura total. Vendimos casi el triple de lo que vendíamos antes en muchas jornadas. Fue una locura total y tratamos de dar el mejor servicio, no dabas abasto para lo que demandaba la gente: papel higiénico, levadura, cerveza, la harina y cosas así. Se ha salido adelante”.

“Yo personalmente ahora estoy vendiendo un poco más que antes del confinamiento. Hemos ganado clientes, gente nueva que siguen viniendo, que pasan en coche y te dice yo no vivo aquí pero me atendiste bien y aquí estamos. Hacer las cosas con esfuerzo y con amor es clave en una situación tan complicada y tan difícil porque estamos expuestos todo el tiempo, y fue muy duro pero estamos satisfechos”.

“Yo sé que el negocio ahora mismo va mejor, un 5 o un 7%  más de clientela que es bastante con la competencia tan fuerte que hay alrededor, pero con la muy buena atención al cliente se saca adelante” asegura un Alfonso Rojas ilusionado con su negocio en la calle Abejeras de Pamplona.


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