• viernes, 02 de diciembre de 2022
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COMERCIO LOCAL

La nueva tienda de bisutería artesana de Pamplona que vende piezas exclusivas

Andrea Rubio Herrero elabora piezas de bisutería con acetato de celulosa, un material muy liviano y resistente.

Andrea Rubio Hernández ha abierto la tienda taller Carliart, de bisutería artesana, en Pamplona. IRANZU LARRASOAÑA
Andrea Rubio Hernández ha abierto la tienda taller Carliart, de bisutería artesana, en Pamplona. IRANZU LARRASOAÑA

Andrea Rubio Herrera tan solo era una niña de colegio cuando empezó a elaborar bisutería artesanal. Doce años después, este sábado ha inaugurado su tienda Carlinart, en el número 7 de la calle de Francisco Bergamín en Pamplona

Este mismo local acogió durante muchos años la tienda de moda infantil Bebé Bordados. En abril del año 2021 abrió en este mismo emplazamiento otra tienda de moda para mujer, Shasa, que cerró hace solo unos meses.

Hace más de una década, su madre, Lola Herrera comenzó a elaborar piezas de bisutería artesanal y a venderlas por los mercados y ferias de la Comunidad foral. Al principio solo fue un hobby, pero poco a poco se fue profesionalizando, se sacó el carné de artesana de Navarra y aumentó la producción. 

Entretanto, la pequeña Andrea se sentía cautivada por ese mundo y le pedía a su madre que le enseñase. "Empecé montando las piezas hasta que fui aprendiendo todo lo demás", rememora. Y, así, también ella comenzó a acompañar a su progenitora a los mercados. "Íbamos todos los fines de semana". 

Andrea Rubio Hernández ha abierto la tienda taller Carliart, de bisutería artesana, en Pamplona. IRANZU LARRASOAÑA
Andrea Rubio Hernández ha abierto la tienda taller Carliart, de bisutería artesana, en Pamplona. IRANZU LARRASOAÑA

Desde el primer momento, madre e hija se decantaron por el acetato de celulosa por ser un material "liviano y resistente". Es de origen vegetal y generalmente procede del algodón y la madera. "Es el mismo con el que se hacen las gafas de pasta buenas", ejemplifica Rubio. 

Hace unos años, la madre de esta emprendedora abrió una tienda junto con otra socia. Se llamaba El Taller de Lola y estaba ubicado en Burlada. "Llegó la pandemia y cerraron", lamenta la hija. Pero a Andrea se le despertó el gusanillo y decidió abrir el suyo propio. "Mi madre me ayuda, pero se sentía mayor para volver a emprender", puntualiza. 

"Decidí que no quería llamar al local por mi nombre", explica. Por eso se decantó por Carlinart. "Es un homenaje a la perrita que adoptamos cuando estábamos empezando con la bisutería. Es un carlino y está ya muy mayor", indica. 

Desde este fin de semana, el número 7 de la calle de Francisco Bergamín acoge la tienda Carlinart, pero también el taller en el que Rubio elabora sus creaciones. "Las piezas más sencillas me pueden llevar entre una o dos horas", comenta mientras señala hacia uno de los pendientes expuestos en una vitrina. En otras puede llegar a trabajar hasta un día entero. 

Precisamente, por la laboriosidad de trabajar con este material, Rubio ha incorporado otros que le permiten agilizar y aumentar la producción. "Trabajo también con oro turco y piedras. Son materiales con los que principalmente me tengo que centrar en montar las piezas", especifica.

Con la apertura de su nuevo local, Rubio se ha despedido por una temporada de las ferias y mercados porque quiere centrarse en hacer despegar la marca. No obstante, no renuncia del todo a la venta ambulante: "seguiré yendo a las ferias que son importantes para mí". Se le vienen a la cabeza, por ejemplo, la de los Burgos de Pamplona o la de Olite. 

Y es que guarda muy buen recuerdo de su paso por los mercados. "La gente se porta muy bien", asegura. E insiste en que los clientes "saben a lo que van" y "valoran mucho el trabajo artesano". No en vano, ha sido precisamente su paso por estas ferias el que le ha dado el empujoncito final para abrir el local físico: "Me solían preguntar mucho si tenía tienda. Pues ya la tengo". 

COLECCIÓN DE SAN FERMÍN

Al entrar en Carlinart, los clientes se encuentran con una gran variedad de piezas de bisutería elaboradas con diferentes materiales, pero principalmente con acetato de celulosa. Pendientes, pulseras, colgantes o broches de llamativos colores invitan a pararse en las vitrinas. Los precios oscilan entre los 20 y los 50 euros, aunque también hay piezas más caras. 

Precisamente, en una de ellas, situada en la entrada de establecimiento, se expone la colección de San Fermín. "Como buen pamplonica tenía que tener piezas de las fiestas", comenta esta artesana. Empezó haciendo los colgantes y broches con la figura del santo y ahora ya tiene broches con la forma de corredores, de 'nenas' vestidas de pamplonica, el pañuelo, etc. 

Andrea Rubio Hernández ha abierto la tienda taller Carliart, de bisutería artesana, en Pamplona. IRANZU LARRASOAÑA
Andrea Rubio Hernández ha abierto la tienda taller Carliart, de bisutería artesana, en Pamplona. IRANZU LARRASOAÑA

También he preparado a caravinagre y la cabeza de los gigantes. No obstante, estas piezas las realizó por encargo. Y es que también admite encargos de piezas personalizadas. "Me piden mucho broches de mascotas personalizados", ejemplifica. 

Reconoce que es una de las tareas más complicadas. "Nos dejan una fotografía de la mascota y, al final, conseguimos que el broche se parezca", cuenta.

En la tienda también vende otros productos elaborados por otros artesanos. Por ejemplo, los bolsos que fabrica su madre junto con su tía. "Tienen una marca que se llama 'No me olvides'", señala. Se elaboran con unas telas turcas exclusivas que, junto al oro turco que utiliza Rubio en su tienda, se las trae un proveedor desde Turquía. 


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