• domingo, 24 de octubre de 2021
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SOCIEDAD

Nati, la tendera de 82 años que ha pasado toda la vida en su local de chuches de Pamplona

Abrió el comercio en el barrio de La Milagrosa junto a su marido en mayo de 1963, aunque ahora lo dirige su hijo Gregorio Crespo.

Tienda de Helados Fanny, en la calle Gayarre con Calle Sangüesa. MEGAN WALLS
Nati Arana en su tienda de Helados Fanny, en la esquina de la calle Gayarre con la Calle Sangüesa. MEGAN WALLS

Natividad Arana Andueza acude a diario a su tienda del barrio de la Milagrosa. A sus 82 años ya no está al pie del cañón, pero sigue ayudando a su hijo Gregorio Crespo en el comercio ubicado en la calle Gayarre 22 de Pamplona.

"Nati" abrió el negocio un 27 de mayo de 1963, "Fanny, helados, dulces, revistas", cuando tenía solo 25 años, junto a su marido Santiago Crespo en un barrio sin asfaltar y en pleno crecimiento. Ahora, casi 60 años después, es su hijo el que lleva el peso del trabajo en el mismo local donde empezaron.

Son tiempos difíciles para la venta de periódicos y revistas. Recientemente se ha retirado un kiosko en el centro de Pamplona que llevaba un año sin actividad. Otras tiendas de chuches se han reconvertido en una franquicia de sushi, situada en el Paseo de Sarasate en el centro de Pamplona.

"Nati", natural de Lerate, nos explica: "Estuve con mi marido, que ya falleció, desde el comienzo. Comenzamos con mucha ilusión en un barrio nuevo. Al estar mi marido enfermo siguió el hijo, aunque tenía estudios y podía dedicarse a otra cosa", relata rememorando aquellos bonitos inicios. 

"Yo vengo todos los días, salgo a andar, y vengo ya que conozco a toda la gente del barrio. Ayudo con las revistas, leo el periódico y la gente me quiere. En cuanto un día no me ven ya preguntan a ver si estoy bien. Ha sido mi vida. Poco me he alejado, solo algunos días que nos íbamos de vacaciones", cuenta Natividad Arana sobre las miles de horas que ha pasado detrás del mostrador. 

Natividad Arana y su hijo Gregorio Crespo en el interior de su tienda en la calle Gayarre de Pamplona. MIGUEL OSÉS.
Natividad Arana y su hijo Gregorio Crespo en el interior de su tienda en la calle Gayarre de Pamplona. MIGUEL OSÉS.

Gregorio Crespo, su hijo, coincide con esa misma idea: "Aquí hemos estado muchos años con solo dos días de vacaciones al año, Navidad y año nuevo, cuando estaban mis padres porque había prensa y había que estar todos los días. Ahora en el verano cerramos diez días porque esto cansa. Son muchas horas y eso que cerramos sábados y domingos por la tarde".

Ambos saben que una tienda pequeña exige muchos sacrificios. "Requiere mucha dedicación, renunciar a muchas cosas como tener un domingo fiesta, ir al monte.... Tiene otras muchas satisfacciones como el trato con el público porque ante todo somos personas y lo que le pase a un cliente, si ha fallecido o si está enfermo, también nos afecta", cuentan sobre esa gran cercanía que viven con sus clientes habituales. 

"Nati" asegura que la Milagrosa, desde 1963 ha cambiado mucho. "El barrio se estaba formando con pisos de cooperativas y venía gente joven que tenían hijos. Subían muchos chavales a los colegios de los Maristas y Jesuitas y había mucho movimiento de gente joven con el cine Aitor y el cine Guelbenzu", recuerda sobre los inicios de este barrio de Pamplona. 

"Había muchas colas esperando. Los domingos hacían sesión de cine para los chavales que exigían una libreta de la Caja de Ahorros y entraban gratis. Eso era un aliciente para los chavales y para los padres que sabían donde estaban sus hijos".

Ahora, con el paso del tiempo, incluso recibe visitas de personas que vivieron en el barrio hace años: "Viene gente que vivió aquí y que ahora está fuera, incluso en Canarias, en Sevilla. Gente que ha estudiado en los Paúles y saltaban la tapia para comprar gominolas", cuenta esta mujer que ha dedicado su vida a la atención del público en su pequeño comercio. 

Gregorio Crespo comenta que les llega gente sorprendida de que sigan al pie del cañón en la tienda tantos años después. "Nos hacen fotos a los dos. Un día apareció una chica y dijo: 'Me ha dicho mi madre que lo primero que haga es entrar aquí y saludarles", explica sobre aquella sorpresa. 

Imagen exterior de la tienda situada en la calle Gayarre 22 de Pamplona. MIGUEL OSÉS.
Imagen exterior de la tienda situada en la calle Gayarre 22 de Pamplona. MIGUEL OSÉS.

"Eso se agradece mucho, que se acuerden, significa que más o menos te has portado bien con la gente, que es lo que hay que hacer. Me gusta el trato con las personas. Hay quien será de una forma, pero hay mucha gente buena también", indica "Nati".

Ahora todo es diferente, según Gregorio: "El barrio ha cambiado de forma radical. Antes era un barrio de matrimonios jóvenes con hijos y ahora se han abierto nuevos ramales hacia la avenida de Zaragoza. Sobre todo ha cambiado la población, inmigrante la gran mayoría de varios países, y hay que ir adecuándose a las necesidades de la gente"., asegura. 

"No valen ya los mismos productos que había antes en la tienda. Hay que darle vueltas a la cabeza", explica este hombre que ha acompañado a sus padres durante años en el comercio. "Me quedan unos años para jubilarme y espero tirar y seguir en la lucha. Quizá me lo tome más relajado en los horarios porque esto es muy esclavo, pero espero seguir adelante", afirma Gregorio, gran seguidor de Osasuna y socio del club durante muchos años.

Mientras Gregorio nos habla de la tienda, entra una persona para comprar cromos y es "Nati" la que acude con rapidez y se los vende en una pequeña bolsa. Hay casi de todo. Muchas revistas, pan, algunos periódicos aunque menos que antes. Todo tipo de chuches, cuadernos, latas de refrescos, agua embotellada, bolígrafos, pilas.

Toda una vida detrás del mostrador. La vida de "Nati" Arana Andueza y de su familia en el barrio de La Milagrosa.


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