• miércoles, 08 de diciembre de 2021
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SOCIEDAD

La milla de oro del kebab en Pamplona: un éxito labrado desde la calle Guelbenzu

Tatuajes de AK-47, pakistaníes con acento latino y clientes que proceden desde Beriáin en apenas un par de manzanas de este barrio de Pamplona.

Restaurente kebab “Luka” famoso por sus minidurum, con carne y patatas. PABLO LASAOSA
Restaurente kebab “Luka” famoso por sus minidurum, con carne y patatas. PABLO LASAOSA

Existe una zona de Pamplona invadida por la fiebre del minidurum. Apenas un par de manzanas de la ciudad donde el plato estrella es el cubo de 5€. Escasos cien metros a la redonda en los que se aglutinan cinco restaurantes doner kebab. Un lugar, la calle Guelbenzu de la Milagrosa y sus alrededores, convertido en la milla de oro de este producto en la capital navarra.

A las puertas de Milagrosa Doner Kebab, en la Avenida de Zaragoza 61, tres jóvenes franceses aguardan su pedido. Se acercan las 19.00 horas y Sherals Hussaim comienza a recibir las comandas del turno de tarde.

“A domicilio entregamos unos 20 o 30 pedidos entre reparto propio, Just Eat y Glovo. Atendemos a 200 personas al día”, explica este paquistaní de 22 años que estudió en Logroño y ahora regenta el restaurante en ausencia de su hermano, Hamid Hussaim, recién casado en su país natal.

Los pedidos continúan llegando, hay que atender a los clientes y toca también reponer los doner, esos pinchos morunos de carne de pollo y ternera que pesan entre 10 y 20 kilos. En Milagrosa Doner Kebab emplean al menos cuatro cada día para satisfacer la demanda.

Al calor de la freidora, el horno de los pollos y el brasero del doner, Sherals Husseim cuenta que en Pamplona viven alrededor de 200 pakistaníes, de los cuales una veintena dirigen la gran mayoría de los 35 restaurantes kebab de la ciudad.

“Nos conocemos bastante entre nosotros, ya sea por el negocio o por ir juntos a rezar. De una manera u otra hay confianza”, transmite el trabajador.

En un momento concreto, en el interior del restaurante coinciden el AK-47 tatuado en el brazo de Sherals, los tres jóvenes franceses, un señor del barrio con su medio pollo asado y Pedro Sánchez en la tele. También aparecen dos chicos extranjeros que acaban de llegar esa misma tarde desde Alemania.

Sherals Hussaim atiende a tres clientes franceses en el Doner Kebab Milagrosa de la Avenida de Zaragoza.
Sherals Hussaim atiende a tres clientes franceses en el Doner Kebab Milagrosa de la Avenida de Zaragoza. PABLO LASAOSA

Dejamos a Sherals, no sin antes probar su famoso cubo de carne con patatas de 5€. Una ensalada cárnica que rebosa un recipiente de aluminio para pollo asado, recubierto de salsa blanca y un poco de picante.

“Además de la especialidad de la casa ahora le estamos dando al durum poco-loco, que viene con patatas fritas dentro”, comenta sobre su última creación.

LA CALLE GUELBENZU, EPICENTRO DEL KEBAB

Dentro de La Milagrosa, en concreto en la calle Guelbenzu, radica el germen de la popularidad del kebab. En una recta no más larga que un campo de fútbol se juntan Kebab Instambul,  Bar Galería Doner Kebab Guelbenzu y el aclamado Luka Doner Kebab.

“Servimos alrededor de 900 pollos semanales y un minidurum cada medio minuto”, comenta Mohsan Rahza, pakistaní de 27 años y hermano pequeño de la familia. Él se encarga del “Luka”, el exitoso establecimiento de Guelbenzu 35 y sus dos hermanos mayores, Ali y Nahim del “Luka 2”, también en el barrio de La Milagrosa.

En el Luka original, abierto en 2012, el bullicio en el interior del bar es considerable. Aquí los clientes piden tanto para llevar como para comer en el local y mezclan los minidurum de dos euros y otros platos, con cervezas, copas y música.

Restaurente kebab “Luka” famoso por sus minidurum, con carne y patatas..
Restaurente kebab “Luka” famoso por sus minidurum, con carne y patatas. PABLO LASAOSA

Detrás del mostrador en forma de ele, se encuentran los braseros con los doner donde trabajan a destajo tres trabajadores. La fila fuera del local es permanente y el trasiego de clientes no cesa.

Venimos desde Beriáin. Cogemos la 16, nos comemos un minidurum y volvemos otra vez en villavesa”, cuentan dos chavales que rondarán los diecisiete años mientras engullen el célebre “burrito”.

KEBAB DE DÍA,  DISCOTECA DE NOCHE

La multiculturalidad del barrio está presente en todos los locales pero se evidencia todavía más en el “Luka 2”. La novedosa versión del restaurante se ubica en la calle Río Urrobi 3, donde el antiguo Amazonas. En este enclave, desde hace unos cinco meses el kebab resiste pero ha dado un paso al lado en favor de los cubos de cervezas y billares.

“El 90% de nuestros clientes son latinos y hemos tenido que diversificarnos. Arriba los durums y aquí fiesta y música”, transmite Ali Rahza con un peculiar acento que nadie atribuiría a Pakistán.

Por la noche, cuando baja la persiana el “Luka 2” comienza el trabajo en el sótano. Llega la hora de Pk2 Vip Diskotec y sus luces de neón, para unos trabajadores que nunca duermen.

Ali Rahza y Nahim Rahza regentan el Luka 2, que tiene en su sótano Pk2 Vic Diskotec.
Ali Razha y Nahim Rahza regentan el Luka 2, que tiene en su sótano Pk2 Vic Diskotec. PABLO LASAOSA


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