• miércoles, 01 de febrero de 2023
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COMERCIO LOCAL

Se para el reloj de un negocio histórico en Pamplona tras más de 70 años: "No hay relevo"

El negocio se abrió en el año 1953 y estaba situado entonces en la calle San Antón 34 del Casco Viejo.

María Victoria y José Joaquín Larrayoz en el interior de su tienda en Pamplona. Navarra.com
Los hermanos María Victoria y José Joaquín Larráyoz en el interior de su tienda en Pamplona. Navarra.com

La joyería relojería Larráyoz de Pamplona anuncia la liquidación de sus productos por jubilación. Está situada en la calle San Antón número 53 del casco viejo de la capital navarra.

Es un negocio que está muy cerca de otros establecimientos que hemos conocido en este apartado de comercio local, como es el caso de la droguería López que hace esquina entre las calles San Antón y San Miguel.

El matrimonio formado por Camino Ezpeleta y Javier Larráyoz abrió la joyería relojería Larráyoz en el año 1953. Estaba situada en el número 34 de la calle San Antón en un local alquilado.

Posteriormente, en 1998 se trasladaron y compraron un local en el número 53 de la misma calle, donde ahora sus hijos María Victoria y José Joaquín anuncian el cierre del negocio por jubilación.

Otro hermano de Victoria y José Joaquín, Juan Luis, sigue al frente de la joyería Juan Luis Larráyoz con dos establecimientos situados en la avenida de Zaragoza 61 y en la calle Fuente del Hierro 27 en el barrio de Iturrama.

María Victoria ha explicado a NAVARRA.COM el motivo del cierre de su negocio: "Ya tenemos la edad y nos jubilamos en junio, así que queremos liquidar lo que tenemos a la venta".

"Cumplimos la edad y ya está. Llevamos como 70 años desde que la pusieron nuestro padres. Mi hermano cumple la edad en junio y yo ya tenía que estar jubilada", señala.

María Victoria se lo toma muy bien, pese a llevar muchos años trabajando en el negocio familiar: "Pues no nos da pena. Lo que queremos es disfrutar un poco. No sigue nadie. No hay relevo. Yo no tengo hijos y los de mi hermano se dedican a otras cosas".

Además asegura que es un trabajo que no es sencillo: "Tiene que ser gente que sepa y que conozca el oficio. Hay tanto reparación como venta y es complicado. No nos hemos planteado el traslado. Sería vender el local si quieren seguir".

Victoria opina que actualmente ya no hay gente para estos negocios: "Es esclavo, son muchas horas y la gente ahora quiere el fin de semana libre y no puede ser, pero a mi no me da pena. Hemos vivido de ello y ya está. No hay más y ahora a vivir lo mejor que se pueda. Pena les da a los clientes".

Con la jubilación a la vuelta de la esquina, la dueña señala estar deseando disponer de tiempo libre: "No conozco Pamplona. Tengo ganas de dar una vuelta bien dada. Nacimos en esta misma calle. Este negocio ha sido y es muy agradable, pero llega el momento".

Ahora lo que más se vende "son los brillantes y la plata, además de relojes. Se sigue vendiendo bien con los carteles que hemos puesto". Asegura que relojeros quedan muy pocos, "pero nosotros nos vamos encantados de la vida. Llegamos bien a esta edad", explica la dueña del establecimiento.

La calle San Antón, donde está el negocio, "sigue siendo movida, pero no tiene nada que ver a cuando había circulación. Ese ambiente que había ya no lo hay", asegura María Victoria en referencia a que la peatonalización les ha perjudicado en el negocio.


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