• viernes, 09 de diciembre de 2022
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SOCIEDAD

La cuarta generación de Foto Mena en Pamplona: "Las comuniones son la campaña más fuerte"

"En los momentos importantes de la vida la gente se sigue acordando de los fotógrafos", asegura Pablo Mena con orgullo.

Pablo Mena, de Foto Mena, posa en su estudio de la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA
Pablo Mena, de Foto Mena, posa en su estudio de la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA

La centenaria tienda Foto Mena ocupa actualmente un local en el número 36 de la calle Mayor de Pamplona desde el mes de diciembre de 2013, pero se ha trasladado en varias ocasiones por el casco viejo de la capital navarra. Muchos recordamos a Foto Mena situada en el Paseo de Sarasate, donde estuvo nada menos que 75 años desde el final de la guerra civil.

La historia de Foto Mena en Pamplona es la historia de cuatro generaciones. Todo empieza en 1881 cuando el bisabuelo Félix Mena, natural de Burgos, se asocia con Roldán en un estudio fotográfico en la Plaza del Castillo.

Félix Mena se casó dos veces. Comenzó en Pamplona y luego se desplazó a Elizondo, su hijo Javier Mena Zuasti siguió con el negocio en Pamplona en diferentes ubicaciones como la calle Mayor, San Ignacio y Paseo de Sarasate.

A Javier Mena le siguen sus hijos José María, Victorio y Santos. Un hijo de Victorio, Pablo Mena, comienza en 1984 su contacto con la fotografía y desde 2014 toma las riendas del negocio en solitario con el traslado de la tienda a la calle Mayor.

Pablo Mena, de Foto Mena, posa en su estudio de la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA
Pablo Mena, de Foto Mena, posa en su estudio de la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA

Pablo Mena Sola atiende a Navarra.com y explica cómo fueron los inicios de la tienda de fotografía: "Empezó mi bisabuelo. En 1870 data sus orígenes en el mundo de la fotografía. A él le siguió mi abuelo con una historia curiosa porque enviudó joven y se volvió a casar en segundas nupcias y se fue a en Elizondo, donde hay otra rama de fotógrafos Mena que vienen del segundo matrimonio de mi abuelo".

"Cuando mi abuelo se hizo mayor se separó de su hermanastro y refundó en Pamplona el estudio de fotografía de mi bisabuelo. Se abrieron las dos ramas. Hasta nuestros días seguimos la cuarta generación en Pamplona y en Elizondo, que se llaman igual, aunque son negocios diferentes. El chico que está allá se llama Félix y tendrá la misma edad que yo. Es curiosa la historia", asegura Pablo.

"Estuvimos unos 70 años en el mismo lugar (Pase de Sarasate) cuando disolvimos la sociedad. Al ser cuarta generación era un poco complicado. Unos eran primos, otra parte de la familia se dedicaba a otras cosas y era complicado de gestionar. Decidimos cerrar y cada uno buscarse la vida. Yo me vine a la la calle Mayor", afirma Pablo Mena. 

En cuanto a la ubicación de la tienda, explica así los cambios: "La tienda estuvo en la calle general Chinchilla, en la Plaza del Castillo, en la avenida San Ignacio... e incluso con mi abuelo en la calle Mayor, como yo ahora mismo. Sin darme cuenta he vuelto a los orígenes como quien dice".

Pablo Mena, de Foto Mena, posa en su estudio de la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA
Interior de Foto Mena en la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA

En aquellos años se buscaban locales de planta alta por aprovechar la luz natural, ya que no había luz eléctrica: "Guardo un recorte de la prensa de la época de mi bisabuelo cuando se vino a un piso bajo de la calle Mayor donde decía que por fin ya se podía entrar al estudio de fotografía sin subir escaleras".

"Los hermanos Santos y Victorio estaban en el Paseo de Sarasate y luego otro tío móo, Chelo, estaba en otra tienda que teníamos en la calle San Alberto del barrio de San Juan. Mi tío Santos cubría los actos del día para el periódico y mi padre Victorio se quedaba atendiendo el negocio". 

Pablo Mena comenzó la carrera de arquitectura pero a los tres meses lo dejó y se metió directo en el negocio. "Pensé que le iba a dar un disgusto a mi madre y fue todo lo contrario". Me acuerdo de bajar a El Sadar a hacer fotos con Santos, alguna vuelta ciclista, partidos de pelota...".

Luego cuando entró de forma definitiva con 18 años: "Potenciamos más los reportajes, sesiones de estudio, bodas, y eso entraba un poco en conflicto con mantener la colaboración con el periódico. Entonces lo dejamos y nos centramos en el negocio. Ahora voy a peinar 52 años dentro de nada. A lo tonto llevo aquí 34 años y me quedan un montón de años para jubilarme todavía".

Pablo Mena, de Foto Mena, posa en su estudio de la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA
Foto Mena está en la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA

En cuanto a si habrá quinta generación en la tienda, asegura: "No tiene pinta que haya relevo porque mi hija la mayor estudia una carrera que nada tiene que ver con esto, el segundo ya tiene claro que va a ser cualquier cosa menos fotógrafo y el tercero tiene diez años todavía".

Pablo Mena no siente ninguna nostalgia: "No me preocupa lo más mínimo. No tengo ningún interés en que haya o no haya quinta generación. Me trae sin cuidado. Casi prefiero que se dediquen a otras cosas. O les gusta mucho mucho esto como a mí o sino es mejor que se dediquen a otras cosas".

"Esto de trabajar de lunes a viernes y sábados y luego domingos con bodas y comuniones es muy sacrificado en cuanto a horarios. Cuando todos tienen fiesta a mi me toca trabajar y cuando todos trabajan yo también", asegura el dueño de la tienda.

Trabaja con su mujer desde que están en la calle Mayor. "La cara visible soy yo haciendo fotos y mi mujer hace el trabajo en la sombra como editar o componer. Ahora con los móviles y la era digital se ha vuelto a nuestros orígenes".

Pablo Mena, de Foto Mena, posa en su estudio de la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA
Interior de Foto Mena en la calle Mayor 36 de Pamplona. PABLO LASAOSA

"Los fotógrafos que nacieron en la era del revelado acabaron muriendo con la llegada del mundo digital y los que veníamos de tradición fotográfica nos hemos reorganizado el trabajo a lo que era antes, con la técnica de ahora, y hemos vuelto a los orígenes".

En cuanto a la salud económica del negocio, asegura: "Vamos para adelante sí, con empujones. Lo bueno que tiene ser fotógrafo es que en los momentos importantes de la vida la gente se sigue acordando de nosotros con los recién nacidos, bautizos, comuniones que es para mi es la campaña más fuerte de todo el año incluso en años de pandemia con más fuerza".

"El primer año fue curioso porque las familias estaban deseando hacer el reportaje al niño aunque se retrasara varios meses. Luego bodas, si hay suerte habrá Sanfermines cubriendo el recorrido del encierro con varios fotógrafos para sacarlas a la venta. El mundo de la foto profesional sigue teniendo mucho tirón gracias a Dios".

El tipo de cliente que acude a la tienda "son parejas de novios, gente joven con hijos de diez años en época de hacer la comunión, corredores del encierro, familias que vienen para hacer una sesión, gente mayor para la restauración de fotos antiguas, gente de mediana edad que se ha casado para hacerles copias. La clientela es muy variopinta de todas las edades".

También viene gente joven con el pendrive: "A eso me dedico menos. Es un tema que ha ido bajando. Hago también ese servicio pero estoy centrado en el tema de fotógrafo profesional. La campaña de navidades es muy bonita también".

"Tenemos un decorado rústico en el nuevo estudio para sesiones de navidad con una chimenea. Desde que vine aquí a la calle Mayor es un tema que ha subido. Es una campaña que pensaba que iba a ser como las de comuniones que hasta que no le toque al siguiente hijo no hay más, pero la gente repite cada año" asegura Pablo Mena.


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