COMERCIO LOCAL

La Escabechina, el novedoso bar de pinchos en 'lata' de Pamplona que abrió días antes del confinamiento

La idea surgió en un viaje de los dueños a Portugal, en dónde se dieron cuenta de la calidad de los productos en conserva del país vecino.

Ariel Sdrech Toscani, cocinero y cabeza pensante del bar La Escabechina, Pamplona. MIGUEL OSÉS
Ariel Sdrech Toscani, cocinero y cabeza pensante del bar La Escabechina, Pamplona. MIGUEL OSÉS  

La Escabechina es un bar de pintxos en escabeche situado en el Monasterio de Urdax 11, Pamplona. El local, que abrió quince días del comienzo del estado de alarma, nació de la mano de Paloma Jiménez Sánchez, Juan José Elorz González y Neresa San Román Apecechea. 

La idea surgió en un viaje de los dueños a Portugal, en dónde se dieron cuenta de la calidad de los productos en conserva del país vecino. "Nos gustó mucho el concepto de la cocina portuguesa, por ello quisimos elaborar una carta parecida a su estilo culinario", afirma Jiménez.

"Todo surgió medio en broma medio en serio. Desde el primer momento hemos querido apostar por las latas y las conservas, llegando a dar forma a nuestro producto estrella, las gildas, en sus diversas variedades", señala Elorz. 

De hecho, los dueños del local, viajaron a diferentes puntos de España como Madrid, Barcelona o San Sebastián para observar los diferentes tipos de elaboraciones para las gildas y, así, crear un concepto entre tradicional y vanguardista para su bar. 

Además de las gildas, La Escabechina ofrece más pintxos, pero siempre usando las conservas como pieza principal. "También ofrecemos bocadillos y tablas de raciones. Hace poco lanzamos un bocadillo de mejillones de latas, que tuvo mucho éxito", apunta Elorz.

Este nuevo bar de pintxos en escabeche se planteó hace dos años y, desde entonces, el proceso hasta lograr dar forma al proyecto, ha sido lento. Los dueños explican que, "aunque la obra del local duró seis meses, estaba previsto inaugurar antes".

La Escabechina abrió sus puertas el pasado 1 de marzo y, "aunque el recibimiento en el barrio fue muy bueno", tal y como argumenta Jiménez, tuvieron que cerrar a los quinces días como consecuencia del coronavirus.

"Nos adaptamos como pudimos, porque fue todo muy rápido. La plantilla, formada por siete personas entre camareros y cocineros, llevaba sólo dos semanas funcionando. La solución en ese momento fue despedirles, aunque asegurándoles que, cuando volvieramos a abrir, volverían a sus puestos de trabajo. Desde el primer momento les explicamos la situaqción, ya que éramos un bar joven, y lo entendieron perfectamente. Tampoco podíamos hacer otra cosa", comenta Jiménez.

El 11 de mayo fue el día en el que el local volvió a abrir sus puertas de cara al público. "Después del ataque de histeria que pasamos en un principio con la llegada del confinamiento, empezamos a trabajar nuevas ideas y a darle fuerza a las que ya estaban sobre la mesa", afirma Elorz.

LA CABEZA PENSANTE 

Bar La Escabechina en Pamplona. MIGUEL OSÉS

Todo el proceso creativo de los pintxos lo lleva Ariel Sdrech Toscani, el cocinero, quien ejecuta la carta y la cabeza pensante de La Escabechina. De nacionalidad argentina, Sdrech llegó a España hace veinte años, aunque se define a sí mismo como "un trotamundos", ya que siempre está viajando: "Me gusta mucho inspirarme en la cocina asiática", añade Sdrech.

"La idea principal es hacer cocina con latas y con las conservas, ya que dan mucho juego. Siempre utilizamos productos de calidad para crear una cocina tradicional y moderna, sin perder la esencia de los pintxos", señala el cocinero.

Además, cuenta que "cada fin de semana tratan de innovar con las gildas o con la carta" para que los navarros se animen a degustar todo lo que ofrecen. "Ahora estamos sacando productos frescos y tablas de embutidos para estos días de calor", concluye Sdrech.


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