• domingo, 14 de agosto de 2022
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COMERCIO LOCAL

La singular pizzería de Pamplona que cumple 30 años y comenzó vendiendo 'al peso'

Fundada por el veronés Mario Parladori, comenzó su andadura en 1992 en el barrio de Iturrama, pero desde el 2000 se ubica en la Rochapea.

Reportaje de Verona Pizza.. IRAITZ IRIARTE.
Veronapizza cumple tres décadas en Pamplona. IRAITZ IRIARTE.

Cuando el italiano Mario Parladori llegó a Pamplona, procedente de Verona, nada le hacía imaginar que haría llegar sus pizzas a los hogares navarros durante tres décadas. Se asentó en la capital navarra por amor: "Mi mujer es de Beriáin", comenta orgulloso. Y en esta ciudad fundó su pizzería, Veronapizza

Corría el año 1992 cuando eligió el barrio de Iturrama para inaugurar un modelo de negocio habitual en su país natal, pero novedoso en la Comunidad foral: "Vendíamos pizza al peso", concreta. Por aquel entonces, en Pamplona apenas había pizzerías. "¿Que yo recuerde? Estaba Telepizza y el ya desaparecido La Mama", especifica. 

Se le esboza una sonrisa al recordar a esos niños, ahora jóvenes treintañeros, que le pedían la cantidad de pizza deseada en pesetas. Pone un ejemplo: "Uno me pedía 115 pesetas de Margarita y otro 105". Entonces, este veronés se las apañaba para "quitar un gramo o ponerlo" y ajustar así los trozos. 

No obstante, con la intención de evitarse molestias, cuando trasladó la pizzería a la Rochapea, optó por la venta de porciones. El cambio al local actual, en el número 125 de la avenida de Marcelo Celayeta, se produjo en el año 2000: "En Iturrama estaba de alquiler y me surgió la posibilidad de comprar aquí, así que trasladé el negocio". 

Mario Parladori, fundador de VeronaPizza. IRANZU LARRASOAÑA
Mario Parladori, fundador de VeronaPizza. IRANZU LARRASOAÑA

Durante todos estos años la carta de Veronapizza ha mantenido el mismo número de variedades. Esta curiosidad no es fruto de la casualidad. Los 24 tipos de pizza que ofrece a la clientela constituyen la cantidad exacta que cabe en el mostrador del local.

Cuando se efectuó el cambio de establecimiento, Parladori pensó que podría ganar unos metros de vitrina. Sin embargo, una columna se interpuso en su camino. "Me quedé con los mismos metros de mostrador que en Iturrama", comenta jocoso.

Ese es el motivo por el que el número de variedades ha permanecido invariable todos estos años. Eso sí, algunos de los sabores de la carta han evolucionado al tiempo que lo hacían los gustos de la clientela. "El 60 % de la carta no ha cambiado, mientras que el 40 % restante si ha sufrido modificaciones", confirma Parladori. 

Precisamente, una de las transformaciones de las que ha sido testigo el veronés es la apertura de la clientela a nuevas pizzas. Cuando abrió las puertas de Veronapizza, la mayoría de los clientes se decantaban por "la de hongos y la de cuatro quesos". Hasta el punto que Parladori llegó a contratar a una persona que se encargaba exclusivamente de elaborar estas variedades. "Era una locura. Hablamos de una proporción de 15 a una". 

Reportaje de Verona Pizza.. IRAITZ IRIARTE.
La pizzería vende 24 variedades de pizza por porciones.. IRAITZ IRIARTE.

"Por suerte, eso se ha ido nivelando", comenta el fundador de la pizzería, quien ve con buenos ojos que sus clientes se hayan aventurado a probar otros sabores. "Al final, después de comer mucho tiempo siempre lo mismo, te acabas aburriendo", indica. 

UNA ALTERNATIVA AL ENVÍO A DOMICILIO

Veronapizza no envía sus pizzas a domicilio, algo que puede resultar curioso en los tiempos que corren. Parladori explica la razón: "Me gusta que la gente consuma las pizzas de la mejor forma posible". En ese sentido, cuenta que al enviarlas a casa corren el peligro de quedarse frías. "Te las puede hacer el mejor cocinero del mundo, pero cuando llegan no son las mismas", lamenta. 

Por eso, ofrece una alternativa que va ganando adeptos: llevarse las porciones sin hornear. De esta forma, los clientes la pueden congelar o cocinarla al llegar a casa. En cualquier caso, se comen las porciones recién hechas.

Reportaje de Verona Pizza.. IRAITZ IRIARTE.
Los clientes pueden llevarse las pizzas sin hornear para comerlas recién hechas.. IRAITZ IRIARTE.

Actualmente, en el local trabajan cuatro personas: Parladori, su mujer y dos empleados más. Tras la pandemia han detectado que se ha afianzado la tendencia de llevarse el producto para consumirlo en el domicilio. "Lo cierto es que tras el confinamiento nos defendimos bien porque con las restricciones en la hostelería mucha gente empezó a venir para llevarse la pizza", detalla.

No obstante, reconoce que, con el fin de las restricciones el volumen de negocio ha caído un poco. "Es normal porque ahora hay más ganas de salir a comer fuera", se resigna. Espera, eso sí, que se recupere "de cara a Navidad". 


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La singular pizzería de Pamplona que cumple 30 años y comenzó vendiendo 'al peso'