COMERCIO LOCAL

El entusiasmo de un bar pamplonés en su reapertura: "Teníamos muchas ganas de volver a ver caras familiares"

Mirian Borrajeros y Raúl Montoya, propietarios de un establecimiento en la Rochapea, han preparado una nueva forma de atender a sus clientes para amoldarse a las medidas sanitarias.

Raúl Montoya, del bar Boulevard de la Rochapea, limpia la barra durante la preparación para la fase 1 de la desescalada por la crisis del coronavirus. PABLO LASAOSA
Raúl Montoya, del bar Boulevard de la Rochapea, limpia la barra durante la preparación para la fase 1 de la desescalada por la crisis del coronavirus. PABLO LASAOSA  

Los bares y cafeterías han cumplido casi dos meses sin recibir clientes debido al estado de alarma que les prohibió, entre otros comercios, abrir sus puertas. Sin embargo, a partir de la fase 1 de la desescalada, desde este lunes dichos comercios tienen la posibilidad de volver al negocio.

Raúl Montoya y Mirian Borrajeros, propietarios del bar cafetería Boulevard, en el barrio la Rochapea, se han preparado desde hace semanas para poder instaurar una nueva forma de atender a los clientes y lograr dar servicio desde la primera hora de la mañana.

Los cambios que realizaron fueron sustanciales, pero "ya teníamos ganas de empezar, y hemos hecho todo lo que ha estado a nuestro alcance para hacerlo bien", afirma Borrajeros.

Raúl Montoya prepara las seis mesas que estarán habilitadas en el bar Boulevard de la Rochapea. PABLO LASAOSA

Algunas de estas transformaciones son: de 15 empleados han pasado a 6; de un aforo flexible, a solo tener la posibilidad de abrir una terraza con seis mesas; y de servir en la barra las cañas y bebidas en general, a tener que ir hasta el cliente todas las veces que solicite un producto.

"Las personas llegaron desde muy temprano, entre las 7 y las 9 de la mañana. Durante el transcurso del día, lo que más pedían era un pincho de tortilla; se notaba que lo extrañaban mucho y nos agradecian el haber abierto", cuenta la propietaria sobre la primera mañana de este lunes.

El paseo Anelier, a la altura del número 9, donde se encuentra ubicado el bar, se ha visto con vida a pesar de que este local es uno de los pocos en la Rochapea que se arriesgó a abrir el primer día de la fase 1. Hubo otros bares que decidieron no hacerlo, ante la incertidumbre y los gastos excesivos, que no se equiparaban a las ganancias con solo la terraza en funcionamiento, por lo que han decidido esperar más días.

"Hemos tenido la terraza con el aforo completo la mayoría del día, pero notamos que somos los únicos que hemos abierto por la zona, ya que muy pocos bares han abierto en la Rochapea, lo que deja a la gente sin muchas opciones", reflexiona Montoya.

PREPARACIÓN ANTES DE ABRIR

"Ha sido una locura todo el proceso de empezar. Claro, teníamos muchas ganas, pero nos ha costado limpiar y preparar un nuevo modo de llevar el bar", comenta Borrajeros.

Las semanas anteriores, los propietarios se dedicaron a dejar listo el bar de acuerdo a las indicaciones dadas por múltiples asociaciones de hostelería. Por ejemplo, reorganizar las seis mesas que estarían en uso y ubicarlas de tal manera que las distancias fueran las apropiadas, así como tener listos suficientes productos de limpieza para desinfectar cada cambio de mesa.

Por ese motivo, "hemos decidido realizar un curso junto a los empleados que nos sugirió la Asociación Navarra para la Formación y el Empleo desde el Club de Marketing. Allí, una vez a la semana, nos enseñan cómo manejar la hostelería con los protocolos sanitarios", afirma la dueña del local.

El propietario del bar Boulevard desinfecta el local durante la preparación para la fase 1 de la desescalada. PABLO LASAOSA

Hasta ahora, estos protocolos se han implementado y Salud fue antes de que abrieran para asegurarse de que pasan los controles requeridos. Sin embargo, Borrajeros expone que, desde que abrieron, no ha habido ningún otro tipo de revisión por parte del Gobierno.

Por otro lado, está el tema económico, debido a que los nuevos implementos que se necesitan requieren para los propietarios un gasto económico mayor. A pesar de que sus ingresos ya se han visto reducidos debido al número de clientes que, a diferencia de antes, pueden atender al día.

LOS CLIENTES DURANTE EL PRIMER DÍA

Solo un 10% de los bares y restaurantes en Pamplona decidieron abrir este lunes, según los datos de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Navarra. Los demás se quejan de las exigencias económicas, de que los beneficios serán mayores que los gastos y de la incertidumbre frente a la pandemia.

No obstante, Raúl Montoya considera que "se debe dar el servicio a la gente. Si ya se permite abrir, debemos hacer el esfuerzo, porque la gente lo agradece y es una manera de retribuirles su generosidad durante este tiempo".

La desinfección constante del bar es uno de los requerimientos que exige el Gobierno para poder proceder a la apertura después de casi dos meses cerrados. PABLO LASAOSA

La gente llega al bar con cautela, porque no saben muy bien cómo funcionan las distancias, o si deben esperar en la puerta o sentarse en la mesa vacía, pero las ganas por tomarse un café, una caña o un pincho los movilizan. "Noto a la gente impaciente, y nosotros también. Hoy todo es nuevo y nosotros tampoco sabíamos muy bien cómo iba a transcurrir el día", explica Montoya.

A lo que Borrajeros añade que, "a pesar de las dificultades, la gente ha respondido muy bien. Además, a nosotros también ya nos hacía falta ver caras familiares y estar aquí para atenderlos".

Ahora, ambos tienen la esperanza de que cada día sea más llevadera la rutina de limpieza y de control del espacio. También esperan que les sea aprobada una ampliación de la terraza para poder recibir a más personas en su local.


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