• jueves, 20 de enero de 2022
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COMERCIO LOCAL

Teodoro, el último churrero ambulante de Pamplona: "Solo quiero que me dejen trabajar"

La churrería San Miguel es la única que atiende al público en la Plaza de la Libertad y en Navas de Tolosa.

Teodoro en su churrería de la Plaza de la Libertad. PABLO LASAOSA
Teodoro en su churrería de la Plaza de la Libertad. PABLO LASAOSA

La churrería San Miguel lleva 80 años vendiendo sus productos en Pamplona. Es la única que lo hace de manera ambulante en la capital navarra con dos puestos por las tardes en la Plaza de la Libertad (antigua Conde Rodezno), donde atiende el mismo propietario Teodoro Malo a los clientes, y en la calle Navas de Tolosa donde trabaja una empleada.

Teodoro Malo Bea  es el dueño de la churrería. Ha cumplido hace muy poco los 73 años y sigue al pie del cañón en su puesto de la Plaza de la Libertad con el tiempo que toque ya casi en invierno. Allí pasa todas las tardes de 16 a 20 horas, menos el fin de semana que la lleva al mercadillo de Landaben.

"La primera vez que me trajo mi padre Antonio a la churrería fue a las fiestas del 1 de mayo en la Chantrea con 13 años y estos días he cumplido 73. Tengo que estar siempre activo. Esto es mi vida. No hago otra cosa. No valgo para estar en casa quieto", asegura Teodoro.

Explica que las mañanas las tiene ocupadas, pero que las tardes son para la churrería. "Mi problema es a partir de las 4 de la tarde cuando me levanto del sofá. Si no vengo aquí ¿qué hago?. No voy a estar todo el día andando. Me encanta mi trabajo, como siempre. El primer año de casados, hace 50, no vinimos a Sanfermines, fuimos a Lesaka y a Sabiñánigo, pero al siguiente año sí vinimos", rememora Teodoro Malo. 

Teodoro Malo en su churrería de la Plaza de la Libertad. PABLO LASAOSA.
Teodoro Malo en su churrería de la Plaza de la Libertad. PABLO LASAOSA

Pese a sus años en el oficio, no siente cansancio: "No es sacrificio. Si lo haces con gusto no es sacrificio. Y para mi no lo es. Aquí pasas frio, pasas calor, esto es la puñeta, pero estoy a gusto. Y la churrería de Navas de Tolosa lleva mucho tiempo igual 40 años o más", mantiene.

Teodoro recuerda los inicios con la churrería ambulante: "La primera vez que se montó feria de invierno fue en Antoniutti recién hecha la pista en el camino central. Montamos allí un montón de inviernos. Luego nos trasladaron a Yánguas y Miranda donde está ahora la estación, y al desaparecer todo eso el Ayuntamiento tuvo consideración y nos deja ejercer con un convenio con ellos", mantiene. 

Son la única churrería ambulante de Pamplona: "No hay mas churrerías en Pamplona. Hay en Zizur, en Mutilva...hay alguna más en el entorno, pero en la ciudad sólo nosotros".

Ya son medio siglo los Sanfermines que han vivido vendiendo churros: "Yo estoy a gusto. Llevo 49 años sin fallar en San Fermín. El primer año se celebraron verbenas en la Taconera y el segundo año con unas tormentas terribles. Luego en Antonuitti y hasta ahora", comenta el churrero. 

Teodoro Malo en su churrería de la Plaza de la Libertad. PABLO LASAOSA.
Teodoro Malo en su churrería de la Plaza de la Libertad. PABLO LASAOSA

Le aprecia todo Pamplona y nota que le quieren por el trato diario: "Que me dejen tranquilo que no quiero monumentos. Tengo una operación muy fuerte de corazón pero aquí estoy. Me entretengo, viene algún amigo... Con el carácter que yo tengo ¿a dónde voy?. Quiero que me dejen trabajar. Solo eso".

Teodoro nos explica el secreto de los mejores churros: "Lo que tienen de especial son los años. Las harinas son esenciales como la que llevo gastando desde mi padre y eso es esencial. Amasarla bien, paciencia para freírlos, que salgan crujientes. Las patatas fritas las hacemos nosotros, En la churrería grande cuando se vende también hay buñuelos estupendos, rellenos, bombas, brevas", repite sobre los productos que tienen a disposición de sus clientes. 

Teodoro es nacido en la Rioja, en Rincón de Soto, pero se siente siempre navarro de adopción: "Mi mujer es de Lodosa. mi hija y mi nieta de Pamplona. El único foráneo soy yo. Antes hacía rutas desde Logroño a Donosti, Azpeitia, y ahora solo a Zarauz que nos reciben muy bien, igual que aquí".

Este año, al no haber Sanfermines, rompieron la tradición con Pamplona: "Decidimos irnos el 1 de julio a Zarauz y allí nos quedamos todo el verano. Antes no parabas. Este año estaré hasta después de Sanfermines y después nos iremos a Zarauz si es que se celebran que tal y como va la cosa..."

Teodoro Malo en su churrería de la Plaza de la Libertad. PABLO LASAOSA.
Teodoro Malo en su churrería de la Plaza de la Libertad. PABLO LASAOSA

Económicamente, el negocio va tirando: "Te mantienes. Tal y como está el asunto no puedes pretender que esto sea la joya. Con eso nos conformamos. Sacas para pagar los impuestos y para comer. Lo que quiero es tener trabajo. Que me dejen trabajar. Hay muy buena clientela y la gente viene contenta. Cuando viene alguno de mi quinta me dice ¿cuándo te jubilas...?"

No dispone de cobro con tarjeta "No soy banquero". Vende gofres, churros a 5 euros la docena, chocolates, patatas fritas a 3 euros, lazos a 1,50, los rellenos a 2,50. Lo que más se vende es el churro y el chocolate y cuando vienen mocetes las patatas fritas", explica. 

Teodoro Malo asegura que el suyo no es un producto de consumo diario: "El churro no gusta tanto en Pamplona si no es en fechas señaladas como Sanfermines. En unos días bajaremos a la Plaza del Castillo. Ahí va más la bollería, pero funciona si hay aglomeración de público", resuelve. 

LA HISTORIA DE LA CHURRERÍA

La familia de Teodoro Malo ha sido churrera desde que en el año 1841 comenzó a vender churros con su receta familiar original.

1845. Comienza la venta de churros con la receta original de la familia Malo.

1940. Nace el obrador familiar. La familia Malo inaugura su obrador en Pamplona.

1963: Churros-truck. Nace Churrería San Miguel sobre ruedas.

2019: María Malo continúa de forma renovada. Renueva el negocio ofreciendo churros y otros servicios culinarios.

2021: Se inaugura la página web de María Malo donde adquirir churros y muchos otros productos.


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Teodoro, el último churrero ambulante de Pamplona: "Solo quiero que me dejen trabajar"