• lunes, 08 de agosto de 2022
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COMERCIO LOCAL

Alimentación San Francisco, en Pamplona: "Llevamos dos años sin fiestas y es devastador"

La tienda se abrió en 1983 y es uno de los últimos comercios de ultramarinos en el casco viejo de Pamplona.

Tienda de Alimentación San Francisco en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Antxón Pinzolas y su madre Conchi González en la tienda de alimentación San Francisco en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

'Alimentación San Francisco' es una tienda de las de antes en el casco viejo de Pamplona, un colmado donde uno encuentra casi de todo lo que le hace falta para pasar el día a día, con las baldas de madera que llenan las paredes de arriba abajo, donde no hay ni un solo hueco libre.

Está bien situada junto a las escuelas de San Francisco, exactamente en el lado que corresponde a la calle Florencio Ansoleaga 24. Hay que mirar las estanterías poco a poco, con paciencia y detalle, debido al gran número de productos que se le ofrecen al visitante.

Es una especie de panadería, pastelería, carnicería y droguería a la vez con un trato especial. Uno de los pocos 'ultramarinos' que quedan en este barrio pamplonés. En un espacio pequeño en su interior, donde aparentemente no entran más de seis o siete personas a la vez.

Hay todo tipo de latas de conserva y de alimentación en general, con algunas especialidades como el jamón de Zaragoza, chistorras y longanizas de Zubiri. Sabrosos chorizos, picantes o dulces de Mendigorría, pastas caseras, huevos ecológicos, pan recién horneado…

También hay de embutidos y conservas, 'bebidas frias', helados, chucherías y vino en todas sus variedades. Además, preparan los bocadillos al momento. Hay también productos de droguería en general para el hogar y uso personal.

Se vende prensa navarra y del País Vasco, además del 'Marca', que se exponen en el cristal del escaparate. Se cargan tarjetas Bonobus con la posibilidad de pago con tarjeta bancaria y venta de Lotería. 'Hay hielo' se anuncia en el escaparate, donde no hay u solo hueco para nada más.

Escaparate y puerta de entrada a la tienda 'Alimentación San Francisco' en Pamplona. IÑIG ,ALZUGARAY.
Escaparate y puerta de entrada a la tienda 'Alimentación San Francisco' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY.

Camino de los 40 años de historia en el casco viejo

Doña Florentina Martínez Esain tenía un pequeño kiosko en la plaza de San Francisco donde vendía helados, justo al lado de donde estaba la antigua oficina de turismo, hoy un moderno café-panadería. Le gustó un local de droguería muy cercano que tenía expuesto un cartel que decía 'se traspasa' y decidió coger el relevo. Decidió también vender leche, pan y embutidos a diario y comenzó la historia de la tienda 'alimentación San Francisco'.

Tras la jubilación de Florentina, el negocio continuó con su hija Conchi González Martínez, que introdujo las chucherías para los chavales de las escuelas de San Francisco. Desde hace unos años le ayuda en la tienda su hijo Antxón Pinzolas González, que es la tercera generación de la familia.

Conchi nos ha explicado la historia de las tres generaciones: "Mis padres, Jesús y Florentina, abrieron la tienda en el 83. Yo estuve con mis hermanas primero y luego sola desde 1996. Ya tengo 62 años y el relevo no sé si continuará. Estamos pasando una mala época". 

"A la tienda le ha dado vida los Sanfermines y alguna fiesta durante el año, pero llevamos dos años sin fiestas por el covid y esto es devastador. Además la gente tampoco viene los sábados para hacer cenas y mi hijo Antxón no se si le ve mucho futuro. Es muy esclavo, son muchas horas todos los días del año, y para un chaval de su edad no sé lo que hará en el futuro", asegura Conchi.

Interior de la tienda 'Alimentación San Francisco' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Interior de la tienda 'Alimentación San Francisco' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

De momento siguen adelante a pesar de las dificultades: "La tienda va tirando porque se vende de todo, pero es muy difícil sobrevivir con las grandes marcas. No puedes competir ni en horarios porque también abren el domingo. Vamos tirando porque nos conoce mucho la gente y estamos en muy buen sitio. Sobrevivimos a duras penas. Se ha sumado el covid con las no fiestas y ha sido un poco la puntilla".

Son casi cuarenta años de trabajo, dedicación y de muchos recuerdos: "Es toda una vida. Yo aquí he puesto lo mejor de mí y Antxón también. No sabe la gente lo que pierde cuando cierran estas pequeñas tiendas, de todos los valores que aportamos a la sociedad. Aquí tengo llaves de vecinos a los que se las guardamos. A la peña Anaitasuna le guardo la llave cuando viene un repartidor y luego me la devuelve", indica Conchi.

"Las vecinas me dicen guárdame los crios que no está mi madre en casa... Una señora que vivía fuera me decía que cuando veía la luz de la tienda ya se sentía en casa... Damos seguridad, atiendes a un crio que se ha caído en la plaza... Estamos aquí más de servicio que de ganancia. La gente te cuenta sus cosas y eso ya no existe en el supermercado, pero la gente elige eso", afirma Conchi.

Los clientes pueden encontrar en la tienda casi de todo: "Vendemos un poquico de cada cosa. Primeras necesidades para salir del paso y luego nos salva que traes buen género, buen embutido de Navarra que no hay en el supermercado y eso nos va salvando".

Interior de la tienda 'Alimentación San Francisco' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY.
Interior de la tienda 'Alimentación San Francisco' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Por el momento siguen adelante: "Nadie se imagina que nos vamos a ir. Mi madre Florentina me dice que estamos aquí como las funerarias, con servicio permanente. Les pongo los bocadillos a los chavales y la gente se acostumbra y agradece el servicio. Las chuches de los crios que valen solo cinco céntimos..."

Para Conchi la tienda es su segundo hogar: "Esto es como mi casa. estoy a gusto... Por eso metes tantas horas. La tienda es como un hijo y la tienes que cuidar. He puesto mucho cariño y los vecinos todos te conocen. La relación es estrecha y me gusta mi trabajo".

Su hijo, Antxón Pinzolas González, asegura: "No sé si voy a seguir. Estoy aquí trabajando con mi madre porque hacía falta echar una mano, pero mi intención es ponerme a estudiar y seguramente hacer otras cosas. Cada vez viene menos gente y tiene menos futuro".

"No sé si vamos a seguir aquí mucho más tiempo. Llevo siete años trabajando aquí, ya tengo 25 años y hay que elegir. Cada año es peor que el anterior y no tiene muy buena pinta. Seguramente me pondré a estudiar porque solo tengo la ESO. Ahora ya ni metiendo horas. Antes por lo menos sobrevivíamos", afirma Antxón.

Interior de la tienda 'Alimentación San Francisco' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY.
Interior de la tienda 'Alimentación San Francisco' en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Conchi nos explica que cambiaron el horario de las escuelas de San Francisco y fue otro 'palo: "Desde que cierran las escuelas por la tarde ya no hay vida en la plaza. Muchos padres y chavales venían a la tienda a por pan, chuches, etc... Las tardes están muertas. Se ha juntado todo. Las no fiestas han sido la muerte. En Sanfermines estábamos abiertos las 24 horas y se trabajaba".

"Hasta 2010 se trabajaba un montón, luego fue bajando. Para nosotros era la inyección para sobrevivir todo el año. Sin Sanfermines, sin meriendas, la gente no sale... ha sido difícil para sobrevivir porque los gastos son los mismos y no hay ingresos. Estamos apurados", asegura Conchi.


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