• viernes, 03 de diciembre de 2021
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OSASUNA

El increíble viaje de Osasuna a Marruecos en 1949: cuando los rojillos jugaron en Tetuán

El equipo rojillo tuvo que sufragar los gastos del larguísimo viaje disputando varios amistosos por el camino, en plena posguerra.

Antiguo autobús de Osasuna saliendo desde la Plaza del Castillo. Cedida.
Antiguo autobús de Osasuna saliendo desde la Plaza del Castillo. Cedida.

Osasuna disfruta de un fin de semana de descanso después de la derrota ante la Real Sociedad (0-2) y ocupa un cómodo séptimo puesto en la tabla de Primera división, con 19 puntos en trece jornadas disputadas.

Los rojillos disfrutan, además de viajes en vuelo charter casi en cada desplazamiento, excepto los más cercanos. Una situación bien diferente a la de hace 72 años cuando los rojillos tuvieron que viajar hasta Tetuán para jugar un partido en el entonces protectorado español en Marruecos.

Osasuna ascendió a Segunda división al final de la temporada 1948-49 al terminar campeón de su grupo en Tercera y ampliarse la categoría de plata del fútbol español. Pese a dicha ampliación, ese año también hubo que jugar una fase de ascenso, liguilla a doble vuelta, con el resto de campeones de grupo: Plus Ultra de Madrid, Albacete, Atlético Tetuán, Orensana y Lérida.

Los rojillos recibieron al Atlético Tetuán en Pamplona el domingo 8 de mayo de 1949 con el resultado de empate (1-1) con gol de Gorraiz para los navarros. Una acción desafortunada del meta Goyo provocó el tanto del empate en un choque muy violento y con muy mal arbitraje, según las crónicas de la época.

Osasuna debía devolver la visita al Atlético Tetuán el domingo 12 de junio de 1949 en el estadio Varela y el encuentro terminó también con un empate (1-1) y gol de Gallo para los navarros. El equipo de Osasuna fue el siguiente: Quiles; Valentín, Fandós, Arrieta; Vecino, Juanito; Gorraiz, Gallo, Antonio. Royo y Bohórquez.

No obstante, lo más curioso fue el desplazamiento hasta Marruecos. El partido anterior de los rojillos se jugó en Albacete el 5 de junio, de manera que toda la expedición navarra viajó de Albacete a Madrid. En la capital de España se les unieron varios jugadores desde Pamplona que no pudieron desplazarse a Albacete y todos tomaron rumbo al entonces protectorado español de Marruecos.

La situación económica del club era tan precaria que la Junta directiva emitió unos bonos “y en la acogida que se les dispense estriba la calidad de equipo que represente a Navarra en sus próximas intervenciones de la Segunda división de Liga. Se han emitido unos bonos reintegrables que desde ayer mismo están en circulación. Los hay de mil pesetas; de quinientas, de cien y hasta de cincuenta y veinticinco pesetas”, anunciaba la prensa navarra”.

De la misma forma, la expedición osasunista a Marruecos intentaba organizar algunos amistosos para cubrir los gastos del viaje. Así, el jueves 16 de junio jugaron ante el Atlético de Madrid en el estadio Metropolitano con una fuerte derrota (6-1). El gran número de lesionados obligó a que el meta Quiles jugara de delantero centro la segunda parte. Incluso “hubo que solicitar algunos elementos (jugadores) para completar el equipo”, según las crónicas del momento.

De la misma forma, la prensa navarra informaba que Osasuna había intentado jugar un amistoso contra el España de Tánger: “Pasamos allí el lunes (13 de junio) cuando estaba concertado el partido con el España, a reserva, como todos los que se juegan allí, de la autorización del Administrador de la zona. A última hora, ese señor, que es un holandés poco complaciente, negó su autorización”, según la prensa.

“Y como el campo es propiedad de la Administración, no hubo forma de celebrarse el partido, que, en ese caso, nos habría aliviado en los gastos de desplazamiento, que en tanto día suman bastante más de lo que produjeron (en taquilla) en San Juan ante el Albacete y el Tetuán. El resultado económico de este torneo de campeones no ha podido ser peor”, aseguraba el club rojillo.

"Esto es lo que puedo decirte de la excursión, larga, fatigosa de rodar miles de kilómetros, y con una travesía del estrecho de Gibraltar bastante molesta. Es una paliza para el jugador, y una complicada y costosa organización”, aseguraba un directivo que acompañó a la expedición rojilla hasta Tetuán en 1949..


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