Colaboradores

Ahora que tanto nacionalista quiere destruir nuestro sistema democrático, vamos a intentar explicar algunas obviedades que, por obvias, son las evidencias más difíciles de demostrar: ¿cómo demostrarías la existencia del Sol o del color amarillo?

Desde mi punto de vista son muchas las razones para oponerse a la independencia de Cataluña, empezando por las desventajas políticas de la desunión, pasando por las económicas y de protección de derechos sociales, y terminando por la salida de la Unión Europea.

La de Cataluña,  los catalanes y la del resto de España. Veo gente sorprendida diciendo aquello de “como hemos podido llegar a ésto” y el que no sale de su asombro es el que escribe. Quizá recordando algún mimbre podamos deducir la cesta.

Que para estudiar una carrera universitaria hay que salir de Tudela es al 99% una realidad. Lo hicimos muchos lo que nos sirvió por un lado para adquirir conocimiento y por otro para madurar en varios aspectos de la vida.

Me asombra la capacidad de reacción que tenemos, y me pone la piel de gallina escuchar retumbar ese “No tinc por”, pero he llegado a la conclusión de que yo sí tengo miedo, me siento frágil.

Desde luego no es el primero y lamentablemente no será el último show. En medio de la plaza pública mediática se atribuyen la capacidad de alcanzar todos los detalles de un caso sobre la aplicación del Convenio de La Haya, nada menos. Detalles que, en la Sala de Vistas de cualquier Juzgado, se celebraría a puerta cerrada: sin audiencia pública.

La semana pasada se celebró en una localidad cercana un acto de bienvenida y homenaje a un violador que acababa de salir de la cárcel. Como lo leen. De hecho, es una realidad que se repite en los últimos meses.