Colaboradores

Los socialistas franceses, con todos sus claros y todos sus oscuros, que de ambas cosas hay, han sido siempre un ejemplo para sus correligionarios españoles. 

La muerte una niña de 12 años en Madrid tras sufrir un coma etílico mientras participaba en un botellón durante las celebraciones de Halloween, ha sido solo la punta del iceberg de un problema que nos afecta a todos

Nos dice el calendario que es 3 de diciembre, día grande para los navarros y el día mundial de las Personas con Discapacidades. Casi un cuarto de siglo ha pasado desde que Naciones Unidas estableció esta efeméride, en 1992.

Hay quien afirma, con diversos argumentos sociogeográficos o los políticos más obvios, que Navarra no existe. A un conocido periodista navarro en Madrid le oí razonar tal aseveración hace diez años. ¡Qué diría hoy, con esta Navarra rota por sus cuatro costados!

Ya era hora que en el Congreso se abordara un problema que con demasiada frecuencia se convierte en tragedia: el consumo de alcohol por parte de niños y adolescentes.

En un país como el nuestro donde los grandes actores, actrices, gentes del cine, del teatro, de la cultura, periodistas, sufren el rechazo de una gran parte del público por motivos ideológicos, sorprende la disponibilidad de todos ellos a la hora de implicarse en una buena causa.

En el último sondeo sobre las audiencias de Radio, en España, aparece un dato que me ha llamado la atención, y es que ha disminuido el número de oyentes en la franja de las primeras horas de la mañana, es decir, en aquellos programas que básicamente se dedican a hablar de política, a dialogar con los políticos, y a comentar lo que han dicho los políticos.

El viaje a Bruselas desde cualquier punto de España es un viaje cómodo y rápido. Es precisamente el último que ha realizado Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía y, a distancia, la gestora socialista misma.

Pues ya le digo a usted: mira que hay cosas importantes y trascendentales para el futuro de este país nuestro, y el tertulianeo patrio se distrae en que si la representación enviada a Cuba debería haber sido más o menos importante... 

Usar las muy mejorables disquisiciones de Pablo Iglesias sobre la feminización de la política para desacreditarle, es uno de esos excesos al que parecen abocados cuantos se sienten en la necesidad de desacreditarle permanentemente, diga lo que diga el líder estudiantil de Podemos.