Colaboradores

Es común justificar la forma de actuar diciendo que se hace a la manera de cada cual, como si eso fuera suficiente.

Si ahora fuéramos a un centro comercial en las afueras de cualquier ciudad  y nos lo encontráramos medio vacío, con muchas tiendas con las persianas echadas, sin apenas público, pensaríamos que sucede algo extraordinario. 

No hay nada que me guste más que sentarme en una terracita al lado de algún grupo de aberchándales, pedir una caña, meter oreja y escribir a su dictado algún artículo. Me chifla ponerlos en el microscopio, vamos.

¿Traerá 2017 más crecimiento y, de rebote, más empleo que 2016? No es lo más probable, según la mayoría de expertos, pero son tantas las incertidumbres, sobre todo en EE UU y en la Unión Europea, que parece aconsejable esperar un poco antes de ser categóricos. 

Una de las virtudes/defectos de Mariano Rajoy es su aparente impasibilidad ante las cosas y acontecimientos que le rodean. Nada parece impresionarle y, menos aún, alterarle. Presume -yo no lo creo del todo- de no escuchar las tertulias radiofónicas o televisivas, y de no leer más periódicos que los deportivos: ya tiene al equipo de comunicación monclovita, que encabeza Carmen Martínez de Castro, para pasarle los resúmenes de las cosas más interesantes o disparatadas.