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6 de julio. Otra vez. De nuevo. 6 de julio y la ciudad espera a que a las doce del mediodía explote la fiesta. Como dice Hemingway al comienzo del capítulo quince de su novela, la nuestra, no hay otra forma de expresarlo.

Un año más que llego al 6 de julio, cada vez más justo de fuerzas pero cada vez con más alegría por llegar. Sobrevivir es siempre una alegría, por lo que significa; porque sobrevivir no puede ser un objetivo, sino una consecuencia por eso se celebra.

En la actualidad se está librando una de la batallas más importantes contra el mal llamado Estado Islámico en Mosul, el bastión del ISIS en Irak.

Hay que ver lo que democratiza el bañador, lo que iguala. Lo pensaba el otro día con las primeras imágenes de vacaciones ajenas, y las primeras horas de playa, es muy difícil saber quién es quién sólo en bañador.

Como en esta comunidad vale ya todo, yo también me apunto al sindiós gubernamental y de los progubernamentales y voy a hacerme un regalo: dedicarme un artículo. Con un par.

El pasado 20 de Junio se celebró (aunque no había mucho que celebrar) el día del refugiado. Este artículo pretende dar un poco de luz a personas que han tenido que dejarlo todo atrás y empezar una nueva vida a la espera de un futuro mejor. 

No podían faltar a la cita con la decrepitud moral. Las peñas “solidarias” han subido el último escalón de la cuesta presanferminera. Uno de enero, dos de febrero...seis de junio, cagada de ciertos peñistas y...  ¡viva San Fermín!

Se suele decir que cuando alguien idealiza a alguien es porque ignora el lado humano que todos tenemos, aunque algunas veces, ese lado es tan puro que por más imperfecto que llegue a ser, es imposible no idealizarlo a los cinco minutos de estar con esa persona.