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Sigue siendo un orgullo ver que, a pesar de los pesares, Osasuna sigue siendo uno de los cuatro clubes de la Liga, un prestigioso distintivo al alcance de nadie más. A partir de ahí, todo se vuelve en contra del club navarro, a veces más parecido a un club de pueblo.

¿Traerá 2017 más crecimiento y, de rebote, más empleo que 2016? No es lo más probable, según la mayoría de expertos, pero son tantas las incertidumbres, sobre todo en EE UU y en la Unión Europea, que parece aconsejable esperar un poco antes de ser categóricos. 

Una de las virtudes/defectos de Mariano Rajoy es su aparente impasibilidad ante las cosas y acontecimientos que le rodean. Nada parece impresionarle y, menos aún, alterarle. Presume -yo no lo creo del todo- de no escuchar las tertulias radiofónicas o televisivas, y de no leer más periódicos que los deportivos: ya tiene al equipo de comunicación monclovita, que encabeza Carmen Martínez de Castro, para pasarle los resúmenes de las cosas más interesantes o disparatadas.

Siempre en lucha, nunca en paz. Ese parece ser el destino de la izquierda europea en general y de la española en particular. La división es la filoxera de los partidos que se reclaman comunistas o socialistas.

Empieza el año complicado, nada nuevo porque no es sino la continuidad del que termina y porque suenen las 12 campanadas en todos los relojes del país, las cosas no cambian.

En Podemos todos se ponen a partir y todos tienen razón. Es su drama. El ruido de facas. No hace falta buscar la carga de la prueba fuera de su perímetro político y organizativo, que es desde donde disparan (disparamos) los habitualmente críticos con el partido de Pablo Manuel Iglesias.