Colaboradores

El espectáculo de ver a un estado en acción, defendiéndose, es admirable. Yo pondría gradas para que los ciudadanos disfrutaran de ver la maquinaria engrasada que pagan con sus impuestos poniendo orden en el caos.

Si pueden visitar las obras de rehabilitación del templo pamplonés, háganlo, merece la pena. Hay mucha historia y poco ruido. Se puede aprender mucho sin que nadie te intente manipular la memoria.

El pasado 17 de agosto, por desgracia, Barcelona copaba todas las portadas de medios internacionales del mundo. Desde Le Monde pasando por The Telegraph o Al Jazeera retransmitían en directo cómo una furgoneta arrollaba en las Ramblas de Barcelona a centenares de personas y mataba a trece de ellas.

Por mucho anuncio de niño feliz, coleccionables estupendos, cursos de todos los idiomas y promociones de gimnasios y ropa deportiva, esto de volver en septiembre cada vez cuesta más. Sobre todo si se vuelve al mismo lugar que se dejó.

Ahora que tanto nacionalista quiere destruir nuestro sistema democrático, vamos a intentar explicar algunas obviedades que, por obvias, son las evidencias más difíciles de demostrar: ¿cómo demostrarías la existencia del Sol o del color amarillo?

Desde mi punto de vista son muchas las razones para oponerse a la independencia de Cataluña, empezando por las desventajas políticas de la desunión, pasando por las económicas y de protección de derechos sociales, y terminando por la salida de la Unión Europea.

La de Cataluña,  los catalanes y la del resto de España. Veo gente sorprendida diciendo aquello de “como hemos podido llegar a ésto” y el que no sale de su asombro es el que escribe. Quizá recordando algún mimbre podamos deducir la cesta.