Reutilizar la letrina

La repelente pieza de mobiliario urbano es posible que no tenga que caer en el olvido de un oscuro almacén municipal.

Letrina instalada por el Ayuntamiento de Pamplona en el asentamiento chabolista de Santa María la Real. IÑIGO ALZUGARAY
Letrina instalada por el Ayuntamiento de Pamplona en el asentamiento chabolista de Santa María la Real. IÑIGO ALZUGARAY

Las últimas noticias sobre la banda de delincuentes comunes que formaban parte del asentamiento del famoso solar de Santa María La Real vuelve a traer a la actualidad la incomparable letrina que el "dúo dinámico", compuesto por nuestro alcalde Asirón y su segundo de a bordo para las tropelías urbanas, el concejal Cuenca, nos colocó en dicho solar para escarnio de todos.

La repelente pieza de mobiliario urbano, sobre la que tuvimos que escuchar una insoportable recua de virtudes, es posible que no tenga que caer en el olvido de un oscuro almacén municipal. 

Hemos visto estupefactos cómo presentaba el Ayuntamiento el plan de participación para la transformación de Pío XII. Un compendio de trucos baratos, consistentes en trocear hasta la mínima expresión los grupos participativos, en los que van a ser mayoría el personal a dedo, empresas de dudosa adjudicación y dinamizadores de la casa, ausentes, como puede verse, de los concejales cuatripartitos, y con suerte, un par de vecinos.

Todo con el evidente objetivo de controlar la situación, coartar a los asistentes y obtener, en todo caso, unos resultados favorables. Se nota que son especialistas en manejar asambleas. Todo para decidir, como mucho, el color de los bordillos.

Puestos a plantear grupos mínimos de participación podrían ahorrarse todo el montaje y colocar la letrina, aprovechando que es portátil, en los cruces de la avenida o en las zonas más concurridas, por riguroso turno, y sentar en el trono al inefable Spider-Man,  por supuesto, sin bajarse los pantalones, faltaría más, e ir recibiendo, en plan confesionario, a todos los vecinos y comerciantes que tengan el suficiente afán participativo. 

Así podría escucharles, vis a vis, sin las molestas consecuencias de una reunión abierta y multitudinaria, de esas que a decir de su compañero cuatripartitero, concejal de Ciudad Habitable, señor Abaurrea, "no hacen más que enturbiar".

Y así, con la intimidad suficiente y sin turbiedades, poder convencer al correspondiente vecino o comerciante de lo magníficamente bien que le va a quedar la avenida y de que si no se da cuenta es porque no tiene la capacidad visionaria de los miembros del cuatripartito.

Y sobre todo porque es un ”fatxa” con las miras muy cortas y porque ha viajado poco, no como ellos, tan cosmopolitas y tan modernos. No le dirán que son unos nacionalistas aldeanos y pueblerinos partidarios a toda costa de fragmentar naciones y crear nuevas fronteras, dentro de las cuales crear paraísos formidables, de los que, automáticamente, la gente empezará a huir, saltando alambradas o  como sea, todo menos quedarse a disfrutar de su magnífico paraíso.

Así que ya ven, la letrina puede volver al centro de la actualidad, basta con que el cuatripartito decida aplicarse con un poco de devoción para que este extraordinario objeto preste un nuevo e impagable servicio a la comunidad.

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