Osasuna se cuela por la puerta de atrás

A Osasuna le remontaron de nuevo en el tiempo reglamentado. Menos mal que la entrada de Miguel de las Cuevas forzó la prórroga, aunque fuera en el descuento y a través de un fallo clamoroso del portero manchego.

Partido de copa del Rey entre Osasuna y Albacete en El Sadar. MIGUEL OSÉS (6)
Partido de copa del Rey entre Osasuna y Albacete en El Sadar. MIGUEL OSÉS (6)

Carvajal-Carvajal, Carvajal te quiero” cantaban en El Sadar al portero del Albacete durante la prórroga. Sin él, la Copa habría mareado a Osasuna, tocado y hundido. Así de cruel  es el fútbol unas veces, en este caso para los manchegos, noqueados por el balón que se le escapó a su guardameta, o así de dadivoso. Que se lo pregunten a Diego Martínez que ya daba por hecho otro estrepitoso fracaso. Su equipo sigue sin funcionar, pero superó la eliminatoria, que es de lo que se trataba, y logró su primera victoria, aunque para ello necesitara 120 minutos, es decir, la media hora de regalo de la prórroga.

Este Osasuna sigue sin convencer. Volvió a resultar un conjunto plano hasta los minutos finales del segundo tiempo, cuando la entrada en el campo de Miguel de las Cuevas desatascó su juego y empujó al equipo hacia arriba. Hasta entonces, más de lo mismo, de lo sufrido la temporada pasada y que continúa en ésta. En la primera parte ni un solo disparo entre los tres palos. Apenas dos tiros lejanos de Mateo y un flojo cabezazo de Xisco, un balance muy pobre para un partido de Copa en casa y al K.O., máxime si el Albacete anotaba en su haber dos uno contra uno ante el portero y un balón al larguero.

Un libre directo de Fran Mérida adelantó a los rojillos, nuevamente remontados, y una vez más a balón parado por partida doble. La historia se repetía, pero con el agravante de la nocturnidad. Con la eliminación de facto campando en el marcador, la alineación de refresco seguía sin articular una jugada, sin crear peligro alguno. Los jugadores no transmiten sensación de conjunto. La disciplina táctica les atenaza, les encorseta, la deja maniatados. Descuella cada uno al hacer la guerra por su cuenta, a intermitencias, sin continuidad, y siempre muriendo en la nada. El doble pivote Torró-Mérida, pese a sus esfuerzos ímprobos, se desvanecía en la creación, agostada todavía más con un Roberto Torres desconocido por su bajo nivel.

Con toda lógica, aparecieron los pitidos en la grada, abundantes y recurrentes. Osasuna tampoco había sabido aprovechar la subida en tromba manchega para matar al contragolpe, ni daba síntomas de vida. El equipo se muestra lento, sin ideas ni reflejos, previsible, torpe, con más juego directo, al patadón, que elaborado. La pizarra teórica de Diego Martínez no encuentra su prolongación en la práctica sobre el césped. Demasiados jugadores sufren problemas para ubicarse con sentido o para enlazar con los compañeros. Y, repito, los detalles positivos aparecen en acciones individuales intermitentes, sin solución de continuidad ni eficacia de conjunto. Afortunadamente, casi todo cambió con la entrada de Miguel de las Cuevas, que movió el equipo desde atrás, se metió entre líneas, entró por banda y, como Mateo, tiró a puerta.

Gracias a ese empuje de De las Cuevas llegó el error del guardameta Carvajal, que mató a sus compañeros. Ya estaban fundidos físicamente, y desde entonces también mentalmente. La prórroga resultó un auténtico calvario para los manchegos. Y también para los espectadores, porque si bien llegó acompañada de los festejos del pase en la eliminatoria, en lo futbolístico tampoco fue para echar cohetes. El tan cacareado técnico Diego Martínez sigue con demasiadas asignaturas pendientes. La principal, la creación de peligro, pisar el área con balón, disparar a gol. Si no, también desaparecen las buenas hechuras conseguidas en defensa. No es casualidad que Osasuna se haya adelantado en los cuatro partidos disputados y, de una forma u otra, en los cuatro partidos le han remontado.

En una alineación híbrida, con mezcla de habituales y no tanto, habría que hablar de las caras nuevas, caso de Aitor Buñuel, Lillo, Mateo, y también del estreno en el once inicial de David García, Torró o Xisco, pero otro día será. El partido ya resultó demasiado largo de por sí, y a horas intempestivas. Mejor dejarlo ahora en lo positivo, en el pase de eliminatoria, aunque sea por la puerta de atrás, o la gatera, da igual. Lo importante es que Osasuna entrará en el bombo.

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