Europa, más que nada

"Europa es nuestro futuro común" es una declaración que vuelve a unir a los 27 de la Unión Europea, ya sin el Reino Unido.

Ya lo fue hace diez años en la celebración del 50 aniversario del Tratado de Roma y no parece que sirviera de mucho. El hecho de que el Reino Unido firmase en 2007 esa declaración, y ahora ya no esté, prueba el desacierto de semejante reiteración, puede que bienintencionada pero inútil. A Europa, un gran proyecto, le falta sustancia y determinación.

Visto lo visto, no parece muy creíble, por ejemplo, el papel de una Europa fuerte en la escena mundial. Sí, en cambio, el de una Europa capaz de avanzar a diferentes ritmos e intensidad donde sea necesario, algo que, de hecho, ya viene haciendo; especialmente desde que existe el euro. La declaración de los 27 promete trabajar durante la próxima década en cuatro áreas: una Europa más segura, más próspera, social y fuerte en el mundo. Ojalá que sea cierto.

Ahora bien, puestos a hablar de las cosas de comer, ¿es posible una Europa con mayúsculas sin mencionar a la vez el crecimiento, la igualdad, el Estado del bienestar y, por supuesto, los eurobonos? ¿Es posible una gran Unión Europea sin un Banco Central Europeo con las competencias de la Reserva Federal de EE UU, por tanto no solo preocupado por la inflación, sino también por el empleo? Parece difícil que solo con declaraciones solemnes, sin sustancia, se logre avanzar, pero al menos parece que hay intención de hacerlo. Desde ese punto de vista, Europa es más que nada.

El desapego de la ciudadanía con Europa, las tensiones nacionalistas, la migración, el terrorismo y el auge de los partidos populistas -los asuntos que tanto inquietan a los 27 en sus declaraciones- tienen causas que, una vez bien diagnosticadas, exigen respuestas. Pero en su reunión del Palacio de los Conservadores, en el Campidoglio -sede del Ayuntamiento de Roma-, donde se firmó el tratado fundacional de lo que hoy es la UE, los 27 se han quedado en lo urgente, que no siempre es lo mismo que lo importante. Al menos desde España, no cabe interpretar de otro modo sus declaraciones sobre fronteras exteriores protegidas y una política migratoria eficaz en una Europa segura y protegida. ¿Y el empleo? ¿Y los eurobonos? ¿Y la unión política? Más que nada es algo, pero para lo grande que es Europa en el mundo, parece poco.

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