Populismo y nacionalismo a borbotones: Rajoy debería irse

El panorama es desolador para los que creemos que el sistema democrático del 78 es lo mejor que nos ha podido pasar como sociedad.

Puigdemont y Rajoy, durante una comparecencia conjunta en Barcelona.
Puigdemont y Rajoy, durante una comparecencia conjunta en Barcelona.

Pasé el domingo de color polvo gris reventado por el grisú, absorto en la bruma, las oscilaciones de los árboles y en las crestas blancas de las olas que se crean y se recrean, muchas y de corto recorrido, hasta que algunas chocan contra la costa. Aquí hubo bañistas y terrazas y vida hace unos días, como en Cataluña. Hoy está todo medio cerrado, como el cielo, como el presente triste. Cuando me saciaba de mar, apoyado en la barandilla, volvía al libro que el periodista Chaves Nogales dedicó a la guerra civil española. .

Como no tenía ganas de escuchar nada, me fui a Francia, donde no se hablaba de Cataluña, a leer tranquilo. Incluso apagué el móvil. A Sangre y fuego, un libro que tiene 80 años y parece que fuera a ser publicado mañana. No es que sea actual, es que es futurista. Da mucho miedo porque adelanta cómo va a terminar esto que nos atañe hoy a todos: a hostias. Muchas. 

Subrayé frases pero desistí porque la obra entera merecería ser destacada. Volví a mirar el mar y los arboles que oscilaban y que una a una iban cayendo de sus ramas todas las hojas, como estrellas que van dejando ciego el cielo una tarde de verano que ya no existe. Mierda de otoño. Mierda de sociedad. Mierda de vida triste.

San Juan de Luz está preciosa. Un lugar perfecto para exiliarse, pensé. Un lugar perfecto para huir de la miseria del otoño de nuestra sociedad. Ya lo he decidido. También tomé notas, sin más propósito que las de soltarlas para que no me abrasen dentro. La escritura como pus que hay que expulsar. La escritura como un purgante. La escritura para tener la sensación de no ser cómplice de nadie.

La mentira es un arma revolucionaria, confesó Lenin y en ello estamos, en una época donde mentir es más fácil que nunca y donde da los beneficios más altos de la historia. La puñetera posverdad lo domina todo. La gente ya no quiere la verdad. La gente quiere que su verdad la crean todos. Se arrojan verdades como proyectiles que no importan si lo son o no, lo que importa es que son proyectil.

Populismo y nacionalismo a borbotones destrozándolo todo con este método y los partidos del sistema ajenos al problema que se nos está cayendo encima, que terminará con nuestra libertad y convivencia. El PP creyendo que no haciendo nada o haciendo solo absurdas y tardías posturitas de esgrima va a poder parar una turba con hachones, tridentes y picas y con un arsenal de propaganda; y el PSOE maniobrando estúpidamente porque piensa que aún se le puede dar una vuelta de tuerca al tinglado que les permita ganar otras elecciones.

Rajoy es un inútil que vive en una realidad de funcionarios decimonónicos, como si eso le importara a alguien en la era digital. Se piensa que no haciendo nada y poniendo tampones de tinta en papeles se gobierno un estado del siglo XXI donde la realidad viaja por fibra óptica. Un estado del siglo XXI necesita rapidez, previsión y precisión, tres cosas de las que el actual presidente carece. Un presidente que piensa que andar deprisa es correr, no deja duda de que su concepto de velocidad no es precisamente el más actual. Rajoy debería de irse y llevarse con él a unos cuantos de su gobierno.

Por ejemplo, a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, una abogada del estado cuadriculada e ilusa que no entiende que alguien pueda hacer lo contrario de lo que le dijo que iba a hacer para ganarle la partida. Hablo de Junqueras, sí, ese desequilibrado sentimental que balbucea y llora, como la buena persona que piensa que es, al que tan bien caló Jabois hace poco en un artículo magistral que le hizo. Sáenz de Santamaría no entiende que le estén ganando todos siendo ella la única que respeta las normas del juego. Una política actual que no es capaz de tener imaginación e improvisación, es un estorbo para estos tiempos locos, violentos.

Otro que debe de hacer las maletas es Zoido, que tiene pinta de contar buenos chistes de Arévalo en alguna caseta de la feria de Sevilla, pero que para ministro del Interior no vale. No supo leer el partido y careció de táctica y de estrategia. Se equivocó en todo. Incluso le metió gol hasta quién pensaba que era el árbitro: los Mossos.

"Fuera del gobierno la cosa no mejora mucho. Pedro Sánchez que solo habla de sí mismo, como un egocéntrico, como un Narciso, como si nos importara su historia privada, lo único que le mueve es el odio a Rajoy. Va a heredar una escombrera cuando gane, porque piensa que va a ganar unas elecciones solo porque odia a Rajoy, sin importarle que el sistema quizás también caiga con el actual presidente. Pedro Sánchez solo quiere llegar a la Moncloa aunque ya no haya nadie que le abra la puerta y le llame presidente porque todo será humo, todo estará derruido.

El mandamás socialista es un irresponsable porque está haciendo que sus guerras privadas, sus fobias personales, nos afecten a todos, haciendo que el sistema se tambalee aún más de lo que ya se menea con esa actitud infantil que solo persigue saciar su ego, su sed de venganza personal y en ningún momento el bienestar de los ciudadanos."

Luego está Pablo Iglesias, que aún no sabe que lo van destrozar sin piedad cuando ya no sea útil para derrumbar el sistema constitucional del 78. Al final lo veremos a moco tendido como Jorge Sanz en La niña de tus ojos cuando lo trincan los nazis, lo meten en un campo de concentración, le dan más palos que a una alfombra polvorienta y cuando consiguen rescatarlo, confundido, solo acierta a decir algo así que cómo cojones le han hecho eso, con lo fascista que él era.

Cuando el nacionalismo lo pase por encima, Iglesias dirá llorando que qué ha salido mal, que por qué lo tiran a la cuneta, con lo nacionalista que era él. Fácil, no eres de los nuestros pero nos has servido como ariete, pardillo. Gracias por tu odio a tu estado y por tu concienzudo trabajo de demolición que has hecho. Y ahora, pírate lejos, no queremos verte, españolazo.

El único que sabe qué hacer con el nacionalismo y el populismo, porque lo lleva padeciendo desde la cuna, es Rivera. No hacerles ni puto caso, en nada, y combatirlos, como hacen ellos, con sus mismas armas: con todos los medios, con todas las mentiras, con toda la propaganda, con toda la demagogia, con toda la calle, con todo el victimismo, con todos los colegios. Sin complejos. Con el nacionalismo no se puede dialogar porque el nacionalismo nunca dialoga. O les ganas o te ganan. No hay más. Batalla y batalla y si te vencen, antes de que te corten la cabeza, les dices bien jugado, les das la mano, y hala, a la nada de la eternidad del averno cuando te ejecuten.

Hay más políticos nefastos pero se me acababa la tarde. Otro día seguimos. Y eso es todo.

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