Pamplona, el puto Raval del Raval

Qué dos años, dos, os esperan hasta las elecciones, pamplonautas. Vais a ver de todo, atacar naves en llamas más allá de Orión y hasta Rayos-C brillar en la oscuridad cerca del portal de Zumalacárregui.

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Pamplona con Joseba Asiron, Edurne Eguino, Armando Cuenca, Aritz Romeo e Itziar Gómez. EFE/Jesús Diges
El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Pamplona con Joseba Asiron, Edurne Eguino, Armando Cuenca, Aritz Romeo e Itziar Gómez. EFE/Jesús Diges

Los aberchándales del cuatripartito, los que cobran muy bien, a calzón quitado poniéndolo todo patas arriba. Y su tropilla, que no hace más que repetirnos que ellos son mejores porque no roban como UPN -monoargumento que es un salvoconducto para todos sus idas de olla- y que van ganando y que son mejores (y que van ganando. Ya, ya, cansalmas. Ya, piedad), sonriendo con la misma mueca que el Fary comiendo limones, de los nervios. Y la ciudad, mientras tanto, hecha unos zorros, camino del vertedero de Góngora.

Pamplona está en un nivel de desquiciamiento divertido. No hay más que poner un poco de oreja en el bar o leer lo soliviantados que andan por este y otros lares digitales y tales los aberchándales de infantería (de todos los partidos del cuatripartito, recordemos).

Asiron y yo tenemos algo en común. Los dos odiamos esta ciudad. Yo porque la considero la más aburrida del mundo -algo de eso se gritó el otro día, para mi regocijo, desde el escenario donde se homenajeó a la música sucia pamplonesa de finales de los ochenta principios de los noventa-, y él porque no consigue convertirla del todo en esa aldea cerril y cejijunta con la que sueña.

En esa aldea negra y profunda que anhela como una sima de huesos del paleolítico inferior, de vieja del visillo con las uñas sucias de rascar odio y canana con postas, hermanos Ezker por la Nagusia Kalea de su Euskalnarnia particular. Ponzoña y bilis y mala hostia, los mejores ingredientes para consolidar un futuro próspero. Je. Y si eso no es suficiente, para completar la chaladura se ha llenado de esteladas catalanas las calles de lo viejo. Somos el puto Raval del Raval. Ma-ra-vi-llo-so, amics. Y deprimente. Pamplona ya solo es el barrio chungo de un barrio chungo.

Se le revelan algunos valientes y cada vez se le nota más villano de peli de Batman y menos disimulo, también es verdad. Creo que ahora las trincheras, el frente de guerra contra este tiránico sentimental con su lugarteniente el Spiderman trucho, se ha desplazado a Pío XII. Están empeñados en destartalar una zona de la ciudad que los que la viven y la trabajan no desean que se toque porque están a gusto con su forma. Quieren que les pinten las paredes y les pulan el suelo, no que cambien la distribución de las habitaciones levantando tabiques.

¿De quién es la ciudad, aberchándales (del cuatripartito entero) de mis entretelas, de los que la habitan o de vosotros, iluminados, que queréis humillar a los que las viven y las trabajan con vuestras despóticas decisiones? La pregunta es retórica porque como bien confesó Cuenca, el problema es que los de Pio XII son unos pijazos que van en Rolls Royce.

Es decir, traducido del lenguaje del cuatripartito aberchándal, como tantas otras en esta ciudad de escombros y llanto, es solo una decisión más para joder. Se van a enterar estos fachas de Iturrama y aledaños de quién es la ciudad. Y caña, a saco, desde esa concejalía de derribos y cizaña, y desde la alcaldía, que lo tolera con gusto. Toma Cuenca, soy Asiron, aquí tienes los barrios que no nos votan para que los revientes como un crío destroza a manotazos una casa de fichas de Lego. Procedak.

Y mientras tanto, al otro lado de la galaxia euskoñona, surge una noticia para que se entienda mejor la decadencia de Pamplona. Bilbao, ciudad que adoro por un montón de cuestiones sentimentales que no vienen al caso -¡Gora Bilbao!-, ha sido nombrada por la Academia de Urbanismo mejor ciudad europea del año. Los aberchándales siempre saben lo que se hacen, para bien en Bilbao, para mal en Pamplona. Felicidades, Bilbao.

Que amen a Bilbao y la mimen es lo suyo. Lo que habría que preguntarse es por qué con Pamplona están haciendo lo que están haciendo, destrozarla a conciencia, con saña, sin piedad, afeándola hasta límites intolerablemente vergonzosos.

Tiene que ser duro sentirse de Pamplona y querer a tu ciudad y verla cómo está de asediada y tambaleante -amabilizada”-. Afortunadamente de ese vicio también me quité hace tiempo. Yo no me siento de Pamplona, yo hoy me siento de Bilbao (la semana que viene al Antzokia a ver a Los Planetas, no digo más). Que siga la voladura de la ciudad, Asiron. Buen trabajo. Te felicito. Zorionak. A lo mejor hasta te voto la siguiente legislatura para que sigas de alcalde de Irroña. Qué cojones, cuenta con él. ¡Gora Asiron, kagontxotx, aurrera, hasta la victoria siempre, que no quede piedra sobre piedra! Y eso es todo.

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