Opinión / A mí no me líe

El PNV orina sobre Navarra y Barkos aplaude

Por Javier Ancín 12 Enero, 2018 - 9:08

Confieso que aún estoy boquiabierto tras ver cómo una jicha/jitxa del Peneuve viene desde Vizcaya a Pamplona a mearse en nuestras instituciones y la presidenta de Navarra, lejos de afearle el charco de orín que deja en casa ajena, se pone de parte de la meona a echarnos la bronca a los que flipamos.

Uxue Barkos, presidenta del Gobierno de Navarra. IÑIGO ALZUGARAY
Uxue Barkos, presidenta del Gobierno de Navarra. IÑIGO ALZUGARAY

Viene una secretaria, una tal Tapia, del que manda en Navarra, que es Urkullu, suelta en nuestra casa que todo esto es suyo, de los de Bilbao, y la presidenta de la mayor institución de Navarra, su Gobierno Foral, lejos de ponerla primero en su sitio y luego correrla a boinazos hasta la muga con el País Vasco, se calla, dobla la cerviz y se coloca en primera posición de sumisión, de felpudo, callándose como se callan las que se callan siempre: las cobardes.

Me importa un pimiento con denominación de origen de Lodosa que usted no crea en la institución que preside, señora Barkos, ni en las leyes de las que emanan las instituciones navarras, el Amejoramiento del Fuero, y que solo trabaje para un partido y una ideología que quiere demolerlas. Mientras esa institución llamada Gobierno Foral de Navarra le pague el sueldo, le debe respeto y defensa sin cuartel, a muerte, piense usted lo que piense, y si no está dispuesta, como no deja de demostrarlo una y otra vez, dimita.

Ver a la presidenta de Navarra humillando las instituciones que preside ante una secretaria de segundo orden de la comunidad vecina da entre vergüenza y pena. Los sapos que le pone como menú a Barkos su partido, el Peneuve, con sede en Bilbao, recuerden, que ese partido tiene su sede en Bilbao, y que ella mastica y traga sin rechistar, con una sonrisa, es de un patetismo que asusta. Luego ella, para disimular,  pone tono severo, como de institutriz Rottenmeier con los que le afean esta forma de demoler Navarra, incluso pone denuncias a tuiteros y tal, pero ya no cuela.

Prueben a ir a La Rioja, a Logroño, a decir que qué guay que las dos capitales navarras han quedado por fin unidas con la A-12. Les falta Ebro que remontar a nado para que no les linchen, por bobos. O prueben a ir a Aragón y digan lo mismo, a ver si las cuatro capitales navarras quedan unidas pronto y tal. Les atan los maños por los pulgares de los pies con un pañuelo baturro y les cuelgan de la torre más alta de la basílica del Pilar, para alertar a navegantes de que chorradas, las justas.

Que la presidenta de Navarra sistemáticamente se coloque de felpudo de su partido -recuerden, el Peneuve, con sede en los bilbaínos jardines de Albia, en en solar que ocupó la casa de su fundador, ese racista nauseabundo que era Sabino Arana Goiri-, en vez de defender las instituciones que representa, con una tradición milenaria, y que además le pagan el sueldo, es una vergüenza intolerable.

Comprobar cómo las instituciones nacidas de un reino histórico con casi 15 siglos de andadura quedan por debajo de un partido borono, cejijunto y vizcaíno, creado antes de ayer, y que jamás ha renunciando al supremacismo racista vomitivo de su fundador -ni condenado, nunca-, como defensor de los derechos humanos me produce una melancolía brutal.

También una mala hostia del copón, dicho sea de paso, que verme mezclado con esa ideología aldeana y cerril basada en un loco racista –ahí están sus textos para quien quiera espantarse-, siendo como es Navarra y sus instituciones, y hemos sido, que no se nos olvide, la verdadera puerta cultural y económica hacia a Europa desde la península, hace que me hierva especialmente la sangre roja y encadenada, que aún me queda, aunque sea poca.

Si Navarra se respetara un poco a sí misma, si realmente le preocupara la conservación de sus instituciones, habría mandado a Tapias, y a Barkos con ella, de vuelta a Bilbao sin billete de vuelta. Pero Navarra hace mucho tiempo que dejó de existir, y por lo tanto, de respetarse. Navarra lamentablemente es un muerto que aún anda solo por inercia, descabezado.

Un muerto que se mueve entre unos mudos apaleados que no hacen nada por defenderla, masoquistas irredentos, estoicos bobalicones que no rechistan nunca, y otros, sectarios estúpidos, únicos en el mundo, que quieren anexionarla, es decir, regalarla gratis, a un territorio bastante más pequeño que la extensión de nuestro viejo reino para que hagan con ella dulce de membrillo bilbaíno. El pez chico comiéndose al grande... Porque el grande decide suicidarse, lo nunca visto. De la ley paccionada a ser un barrio de Vitoria, y de los chungos, de facto. Cojonudo, oye, el cambio va a ser cojonudo.

¿Se acuerdan de aquel directivo del Bilbao (sic) que confesó que a ellos les convenía que Osasuna estuviera siempre en segunda, para expoliar jugadores a precio de saldo? Pues apliquen eso a Navarra en vez de al equipo de fútbol y encontrarán la explicación a de qué va todo este pastel que el Peneuve nos está preparando, con huevos podridos, en Navarra desde hace tiempo. Y eso es todo.

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