La kale borroka y los errores de Asirón

Trascurrido un tiempo desde los graves hechos ocurridos la tarde del sábado 11 en Pamplona, es hora de analizar no solo lo ocurrido, sino también las connotaciones previas y posteriores de estos tristísimos acontecimientos que pusieron otra vez a Pamplona en la portada de diarios y cabeceras de informativos.

Violencia callejera en Pamplona tras una manifestación convocada por la izquierda abertzale llamando a la _autodefensa ante la represión_. MIGUEL OSÉS
Violencia callejera en Pamplona tras una manifestación convocada por la izquierda abertzale llamando a la _autodefensa ante la represión_. MIGUEL OSÉS

Que casi trescientas personas decidan intentar coartar la libertad de todas las personas que la tarde del sábado disfrutaban de una plácida tarde en el Casco Viejo de Pamplona, no puede pasar como un mero hecho más. Y así lo ha visto también el Juez de Instrucción nº 4 calificando los hechos de terrorismo y remitiendo posteriormente la causa a la Audiencia Nacional.

Está más que probado por testimonios y por grabaciones que estas casi trescientas personas tenían la intención de la tarde del sábado extender su idea de lo que es la democracia, porque lo digo; por la uniformidad de todos y cada uno de las personas que actuaron como grupo organizado; por el material, con piedras y material pirotécnico que portaban en bolsas ya preparadas y previamente distribuidas estratégicamente por el Casco Viejo de Pamplona.

Lo que dice mucho de este grupo es cómo las personas que en ese momento se encontraban disfrutando de la tarde en lo Viejo se percataron como estos grupos de jóvenes estaban siendo dirigidos y coordinados por personas de mayor edad. También es relevante que entre los distintos artefactos pirotécnicos se encontraban los nombres de los establecimientos donde fueron lanzados.

Que la población de Pamplona y sus visitantes sufran la violencia de una serie de personas que desconocen lo que es la convivencia no puede quedar sin una respuesta judicial contundente y ejemplarizante. Las personas que sufrieron en sus carnes las agresiones y coacciones de estos aprendices de terroristas tardarán mucho en olvidar la tarde del sábado, por no hablar de los jóvenes que a la carrera salían huyendo de la violencia de una serie de personas que intentaron tomar por la fuerza el Casco Viejo pamplonés.

Ahora es tiempo de analizar por qué estos violentos eligieron Pamplona para sus acciones: con la excusa de una concentración no autorizada se dieron cita en la capital navarra personas que tenían claro, cómo se comprobó después, que su única intención era sembrar el pánico en la población. Y, a sabiendas de la repercusión mediática que tendrían los acontecimientos, poner la ciudad en el foco como ejemplo de lo que nunca debe hacer una sociedad democrática madura.

Como era de esperar, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento estuvo toda la tarde noche del sábado repasando el diccionario para realizar una declaración en la que sus términos no hirieran los sentimientos de quienes ven a estos aprendices de terroristas como personas con las que se deben crear espacios de convivencia.

La política de seguridad de este Consistorio desde que entró al Gobierno ha sido errática, con proyectos faltos de realidad e ideas poco o nada reales de lo que tiene que ser una buena función policial. ¿Se imaginan a los equipos de mediación policial que quiere implantar el Ayuntamiento tratando de resolver los graves hechos del sábado?

Entre los años 2012 y 2013, Pamplona fue calificado como el municipio más seguro de España y adía de hoy no está ni entre los diez primeros, y no solo por la subida de los índices delincuenciales del último año, sino por los últimos estudios de precepción de la seguridad entre la ciudadanía que indican que la población ya no tiene la percepción de seguridad que tenía unos años atrás. La capital navarra ha pasado de exponer su modelo policial en toda España como referencia, a alejarse de los modelos de Smart City europeos en materia policial.

Espero que el Ayuntamiento esté a la altura de sus ciudadanos y se persone como acusación en la causa contra estos jóvenes que sembraron el miedo entre los pamploneses y quienes visitaban la ciudad y no se escondan como lo hicieron cuando en marzo del 2016. Entonces no se personaron en la causa contra los jóvenes que destrozaron un coche patrulla de la Policía Municipal y extrajeron el material antidisturbios que se encontraba en su interior. Por cierto, entre el material que portaban los violentos este sábado pasado, había dos escudos antidisturbios de la policía.

Está claro que los hechos ocurridos tienen una trascendencia que va más allá de lo hechos en sí. Han dejado claro una vez más la ambigüedad de algunos frente a este tipo de hechos. Pero que les quede claro a estos violentos que el Estado de Derecho siempre cuenta con los recursos necesarios para oponerse a quien por la fuerza quiere doblegar la voluntad de los demás. En este caso ha sido el buen trabajo la Policía Nacional quien ha hecho frente a estos de intolerantes violentos, pero no me cabe duda que la sociedad navarra en general y la pamplonesa en particular habrá tomado nota de las posiciones de cada cual frente a estos hechos.

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