La desunión uniforme

Asegura Rita Maestre que lo que tiene el PP de Mariano Rajoy es "la unidad uniforme". Lo que, dados los resultados se ha visto en Podemos, será, entonces, la "desunión uniforme", mientras en el PSOE lo que hay debe ser "la unidad desuniforme", trufada de promesas de Susana Díaz que no acaban de concretarse, de amagos de Pedro Sánchez y de una cierta desesperación de Patxi López que tiene que combatir al que apoyaba antes porque no puede atacar a la que aún no se ha presentado.

Lo del PP ha sido la crónica de una victoria anunciada, a la búlgara, pero con un Rajoy que amenaza con seguir mucho tiempo más. No se vislumbra relevo por dos razones. Porque los que pueden instarlo, Alberto Núñez Feijóo y Cristina Cifuentes entre otros, saben que no es el momento y porque la guardia pretoriana de Rajoy es monolítica.

Que en un Congreso como éste, tranquilo, pacífico, el partido no se atreva a hacer ningún giro, por leve que sea, que no haya hecho ninguna autocrítica sobre la corrupción y que no ponga en marcha ni la más mínima renovación, con otra gente que aporte frescura, significa que sigue instalado en la autocomplacencia y que mira más hacia adentro que hacia la calle.

Lo mismo se puede decir del PSOE, instalado en no se sabe dónde, sin discutir de ideas para la renovación, que es lo que necesita de forma inmediata, sino de nombres. Y de nombres "viejos", los de siempre.

Es llamativo ver cómo la división por el líder, o por la lideresa, enmascara y esconde el verdadero problema de la socialdemocracia española: no saber qué camino tomar, qué principios defender, qué papel jugar en la política de grandes compromisos y de cercanía a la sociedad que dicen representar.

Y, finalmente, el otro protagonista del fin de semana, Podemos, el partido de Pablo Iglesias del que, posiblemente, acaben saliendo Iñigo Errejón y los suyos. No ahora, no en el corto plazo, pero más pronto que tarde.

Lo que no se sabe es si será por autoexclusión o por eliminación. La victoria de Pablo Iglesias, amplia, rotunda, indica por dónde quieren ir Iglesias y los suyos. Ese camino, propio del marxismo-leninismo vestido de populismo y falsa modernidad, está más en la calle que en el Parlamento, en el poder asambleario controlado que en la defensa constitucional.

Pero, eso sí, con el poder absoluto, real en manos del gran líder, es decir de Pablo Iglesias. Vistalegre 2017 ha sido una pura y simple lucha por el poder, sin enmascaramientos. Ninguno de los dos líderes quería la unidad que reclamaban los compromisarios. Veremos lo que tarda Iglesias en laminar a Errejón y los suyos o lo que tardan éstos en convencerse de que el camino no conduce a ninguna parte.

Lo que en España urge y lo que han demandado los ciudadanos a todos los partidos es una verdadera regeneración moral. Parecía que Podemos podía forzar a los otros partidos a emprender ese camino. No es así. No existe esa voluntad. Y el propio Podemos ha convertido el aire fresco en una pura lucha por el poder absoluto, sin rivales ni discrepancias, incluso dentro del propio partido.

Te puede interesar
  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.