Declaración del IRPuFo

Nunca había oído tantas quejas, en tan poco tiempo, hacia un gobierno que claramente no está del lado de los currantes y que se ha empeñado en machacar a la clase media.

Un funcionario trabaja en la oficina de Hacienda. IÑIGO ALZUGARAY
Un funcionario trabaja en la oficina de Hacienda. IÑIGO ALZUGARAY

Estamos en plena campaña de la declaración de la renta y, como todos los años, vamos preparando la documentación necesaria para hacerla: los ingresos anuales, los datos de la hipoteca, número de hijos bajo el techo familiar, el plan de jubilación, las aportaciones y cuotas benéficas para desgravar… y ver cómo nos sale. Y la verdad sea dicha, a la gente le está saliendo mal, muy mal, a razón de los comentarios que se escuchan por la calle, las tertulias del café y aceras escolares y lo que se lee en diversidad de foros.

Reconozco que, en mi entorno, de economía entendemos sólo lo suficiente para que no nos tomen el pelo, para intentar ahorrar algo y cubrir lo que pueda venir, y para intentar vivir de la mejor manera y condiciones posibles según los ingresos que nos proporciona el trabajo que realizamos.

Y de momento lo único que estoy escuchando es, que gente que ingresa lo mismo que el año pasado, o incluso algo menos, la declaración de la renta le ha dado un palo de mil pares de demonios, teniendo que pagar ahora bastante, cuando antes le devolvían algo, o quedándose a la par, en el mejor de los casos. Aún no he oído a nadie que le haya salido mejor que el año pasado y que esté agradecido por el beneficio que le han supuesto las modificaciones realizadas en favor de la clase trabajadora en la renta de este año. Porque digo yo que somos clase trabajadora, ¿o no?.

Lo que más me está llamando la atención es escuchar las quejas de las familias con hijos y cómo se sienten absolutamente desamparadas y ninguneadas por los actuales dirigentes políticos, con estas nuevas condiciones. Estas familias, no lo olvidemos, son las que más esfuerzo tienen que hacer para cuadrar las cuentas a final de mes, dando a sus hijos la mejor educación y salud posible y, si aún se puede, las actividades extras que creen más oportunas para ellos.

Familias que se organizan con lo que tienen y que contaban poder pasar el año en las mismas condiciones del año anterior, ni más ni menos. Familias, que me han dicho deberán reorganizarse el verano, yendo menos días de vacaciones, ajustar y suprimir algunos gastos de ocio y, lo que más les duele, aparcando algunas actividades ya previstas para sus hijos como campamentos bilingües, estudio de idiomas o cursos especializados. Porque una diferencia de 2000 o 3000€ da para algunas o varias de estas cosas. Y esto es una realidad irrefutable. No puede ser que las familias navarras con hijos sean las que más pagan de toda España por IRPF.

El 37% de los contribuyentes, con rentas a partir de 32.000 euros, han visto incrementados los tipos del IRPF entre 0’5 y 4 puntos. Las reducciones por mínimos personales y familiares han pasado a ser deducciones en cuota, por lo que el incremento fiscal toca también a las rentas más bajas. Esto, según datos de la propia Hacienda foral repercute de manera negativa en rentas a partir de 19.000 euros. Se han incrementado las retenciones en las nóminas a partir de un salario bruto anual de 23.250 euros. La verdad, están crujiendo a impuestos a la clase media y esto no puede ser, si queremos incrementar el consumo y reactivar la economía.

Creo en el esfuerzo de los ciudadanos y las ciudadanas navarras que con su trabajo intentan hacer una sociedad mejor y más prospera en lo social, en lo económico y en cuestión de valores. Creo en el esfuerzo de las pequeñas, medianas y grandes empresas que dan trabajo a miles de personas y que mes a mes pagan diligentemente las nóminas a sus trabajadores. Creo en los padres y madres que quieren dar lo mejor a sus hijos y proporcionarles un futuro alentador e ilusionante.

Creo en el estado de bienestar y en políticas que no machaquen a quienes con su trabajo y esfuerzo quieren ahorrar, invertir o gastar en lo que estimen oportuno. Creo en unos impuestos justos y necesarios para que a nadie le falte lo básico y pueda vivir con dignidad. Creo en que el que más tiene debe colaborar y ser más solidario con el que no tiene. Creo, en definitiva, en todos aquellos que están sacando, con su esfuerzo y sacrificio, a este país adelante.

Por todo esto, yo, como muchos, me siento estafado por la declaración del IRPuFo de este año.

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